Las barcas de la muerte parten de Libia, la última estación antes de Europa

  • La costa libia está a 290 kilómetros de la isla italiana de Lampedusa, uno de los factores que explica la llegada a este país de más de 142.000 refugiados en lo que va de 2016.

    Más de 10.000 migrantes rescatados con vida en las últimas 48 en el Mediterráneo.

    Vea las dramáticas imágenes del rescate en las costas libias. 

Las barcas de las muerte parten de Libia, la última estación antes de Europa
Las barcas de las muerte parten de Libia, la última estación antes de Europa
Susana Campo

Un mar de cadáveres yace frente a las costas libias. Son los sueños y las vidas rotas de los que viajaban en un atestado barco que naufragó frente a las costas libias, la última estación antes de llegar a Europa. Muchos murieron por asfixia.

Un fotógrafo de la agencia AFP, que ha logrado subir al navío, describe la dantesca imagen que se encontró: "Era un barco de madera y había cerca de mil personas en tres plantas. Yo subí y logré contabilizar 22 muertos pero había más en la bodega", explicó por teléfono el fotógrafo Aris Messinis, que se embarcó en el barco de la ONG española ProActiva Open Arms.

Las imágenes de Messinis resultan un testimonio sobrecogedor, con cientos de personas, entre ellas niños y mujeres, atiborradas y aterrorizadas hasta más no poder en un barco de madera y en lanchas neumática. Muestran cómo las largas horas de espera a la deriva generaron el pánico: los migrantes agotados, con los ojos enrojecidos, se arrojaban al agua para tratar de aferrarse a los pocos botes de salvaguardia.

Visten pantalón largo de chándal y una camiseta sin mangas. Es todo lo que poseen. Casi todos son varones, cuyos pies descalzos buscan un hueco, entre los cuerpos apelotonados, en una de las tres plantas del barco de la muerte.  Exhaustos, desubicados y muchos de ellos, deshidratados, no comprenden que está pasando tras estar horas a la deriva en una barcaza con el motor probablemente estropeado y sin apenas combustible. Los miembros de la operación Astral que sustituyen a los miembros de la marina italiana los rescatan. Sacan a los a los supervivientes y recuperan los cadáveres.

Muchos tratan de escapar del caos en las embarcaciones y se tiran al mar, aunque ni siquiera sepan nadar. Ya en el agua, se agarran a los brazos de sus compañeros que tratan de ayudarles desde una cubierta que se hunde lentamente pero que todavía, mientras no llegan las barcas de rescate, es un refugio, más o menos seguro.

El mar lleva más de dos años escupiendo cadáveres. 2016 está siendo un año especialmente negro. Unos 4.650 inmigrantes han sido rescatados solo este martes en el Mediterráneo, según la Guardia Costera de Italia. Eso supone que en las últimas 48 horas han sido rescatados más de 10.000 refugiados y más de 50 muertes se han producido en el Mediterráneo debido a las condiciones favorables del tiempo, que propician aguas calmas para lanzar los botes al mar.

La costa libia está a 290 kilómetros de la isla italiana de Lampedusa, uno de los factores que explica la llegada a este país de más de 142.000 refugiados en lo que llevamos de año. Son menos los que han intentando llegar a Europa, sin embargo son más las víctimas mortales. 

Entre los motivos del aumento de los naufragios está la precariedad de las embarcaciones. Los traficantes cargan estos botes hasta límites imposibles y los dotan de la gasolina justa para llegar a aguas internacionales. Les suelen entregar un teléfono satélite para que apenas entren en aguas internacionales, den la señal de socorro. Saben que las organizaciones internacionales, como Proactiva Open Arms y MSF, se ocuparán de ellos.

Los migrantes siguen muriendo, y el Mediterráneo sigue siendo un cementerio. Además de correr el riesgo de ahogarse, muchos de ellos africanos, inician la travesía debilitados por el largo viaje iniciado meses atrás y por las condiciones deplorables en las que esperan el momento de zarpar desde Libia. Entre tanto, los cuerpos de nigerianos, eritreos, guineanos y somalíes flotan, sin vida, en el Mediterráneo.

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