Martes, 17.10.2017 - 10:18 h

Un fallo en la inyección letal ralentiza la agonía de un condenado 40 minutos

  • El falledido, de 38 años, murió cuarenta minutos después de un ataque al corazón tras retorcerse y convulsionarse cuando le fue administrada la inyección.
  • Era la primera vez que se utilizaba el fármaco midazolam como parte de una inyección de tres componentes en Oklahoma y poco después de recibir la inyección, el preso empezó a sufrir convulsiones.
Problemas en una ejecución en EEUU obligan a aplazar un segundo ajusticiamiento

(EFE). Las complicaciones en la aplicación de la pena de muerte a un preso, que falleció de un ataque al corazón más de 40 minutos después de recibir la inyección letal, en Oklahoma (EE.UU.) obligó este martes a cancelar un segundo ajusticiamiento, en la que iba a ser la primera ejecución doble del país desde el año 2000.

Según el diario local The Oklahoman, Clayton Lockett, de 38 años y condenado a la pena capital por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, se retorció y jadeó cuando le fue administrada la inyección, que contenía una combinación de fármacos nunca usada previamente en el estado de Oklahoma, antes de morir.

Era la primera vez que se utilizaba el fármaco midazolam como parte de una inyección de tres componentes en Oklahoma y poco después de recibir la inyección, el preso empezó a sufrir convulsiones.

Una media hora después del inicio de la ejecución, el director del Departamento Correccional de Oklahoma, Robert Patton, anunció que se cancelaba, porque los medicamentos no estaban fluyendo por las venas del reo, pero a continuación Lockett fue declarado muerto por un ataque al corazón.

Patton pidió entonces el aplazamiento hasta dentro de 14 días del otro ajusticiamiento previsto para hoy, que se esperaba que se produjera dos horas después del primero, el de Charles Warner, de 46 años declarado culpable por el asesinato de un bebé de 11 meses.

Iba a ser la primera ejecución doble en Estados Unidos en lo que va de siglo XXI, puesto que la última vez en que se ajustició a dos internos el mismo día fue el 9 de agosto de 2000 en Texas, y la primera en el estado de Oklahoma desde 1937.

En los últimos meses, se han dado varios episodios de complicaciones en la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos.

La mayoría de los 32 estados donde está en vigor la pena capital en la nación están teniendo problemas para conseguir los componentes con los que se fabricaban las inyecciones letales convencionales.

Ante este escenario, algunos estados están probando inyecciones letales con fórmulas alternativas y otros incluso han planteado el uso obligatorio de la silla eléctrica si no hay medicamentos disponibles.

Oklahoma cambió la ley que regula la aplicación de la pena de muerte a finales de marzo y permitió el uso de cinco diferentes combinaciones de medicamentos en la inyección letal, tras los problemas que se produjeron en sus primeras ejecuciones del año.

A principios de abril el estado informó a los abogados de los presos de que emplearía una inyección letal con el anestésico midazolam, el paralizante bromuro de pancuronio y cloruro de potasio, que detiene el ritmo cardíaco.

Lockett y Warner demandaron al estado por no haber recibido información sobre dónde había adquirido el estado los fármacos ni evidencias de que estos medicamentos fueran seguros.

El Tribunal Supremo de Oklahoma suspendió entonces las ejecuciones de ambos reos, aunque finalmente canceló su decisión.

La silla eléctrica sigue siendo la alternativa a la inyección letal

Este miércoles se ha levantado la polémica de nuevo en torno a la pena de muerte después de que se detuviera la ejecución de un estadounidense, Clayton Lockett, en Oklahoma. Esta fue suspendida después de que el anterior preso al que se le quiso ejecutar sufriera una muerte agónica debido al uso de un nuevo componente de la inyección letal.

Hasta 2010, la mayor parte de los estados han utilizado para elaborar la inyección letal una mezcla de tres fármacos: un anestésico, un agente paralizante y cloruro de potasio, que es el componente que finalmente provoca que se detenga el corazón y cause la muerte.

Sin embargo, muchos estados han adoptado nuevos métodos, como por ejemplo, optar por un único medicamento. Entre estos se encuentran diferentes dosis letales de sedantes como el penobarbital, un barbitúrico que se utiliza en algunos países para realizar eutanasias; o dosis mortales de anestésicos, como el propofol; aunque también se ha recurrido a combinar dos fármacos diferentes, principalmente con el midazolam, una benzodiacepina utilizada como ansiolítico.

Durante los últimos años los diferentes estados han estado utilizando combinaciones diferentes para obtener sus inyecciones letales, aunque muchos todavía no las han utilizado. Es complicado acceder a las farmacéuticas a las que compran los componentes e incluso conocer las cantidades de compuestos que llevan las inyecciones letales, ya que son diferentes en cada estado.

El compuesto que se utilizó en la ejecución de Clayton Lockett seguía el protocolo inicial y estaba compuesto por tres productos: el sedante, el anestésico y el cloruro de potasio. Sin embargo, la mezcla era la primera vez que se utilizaba. Pocos minutos después inyectarle el componente, Lockett empezó a temblar y a agitar los brazos desde la mesa de ejecución. Murió una hora después de un ataque al corazón. Ahora la investigación se centra en conocer qué compuesto o qué cantidad fue la que falló.
¿Cuál es la alternativa a la inyección letal?

El garrote vil, la decapitación, la muerte en la hoguera… muchos tipos de ejecuciones han pasado a la historia, en Estados Unidos y en algunos otros países. Pero como alternativa a la inyección letal, definida por el doctor David Nicholl como la más cruel de las ejecuciones, Estados Unidos sigue contando con la silla eléctrica.

Aunque sólo como alternativa, algunos estados como Alabama, Florida, Carolina del Sur, Tenessee o Virginia siguen teniendo este tipo de ejecución, más costosa y menos práctica, aunque rara vez se escoge esta medida. Una de las últimas ejecuciones en silla eléctrica conocidas tuvo lugar en el estado de Virginia la de Robert Gleason, en enero de 2013, condenado por asesinar a dos compañeros de prisión en 2007 y en 2009.

Tennessee también vivió en 2007 una ejecución en silla eléctrica, cuando Daryl Holton, de 45 años, prefirió este método a la inyección letal. Fue la primera ejecución en la silla en 47 años.

Silla eléctrica obligatoria

El pasado mes de febrero, el Senado del estado de Virginia propuso el uso obligatorio de la silla eléctrica como método de ejecución de la pena de muerte en caso de que no queden dosis de inyecciones letales. Virginia es uno de los países que más ejecuciones por electrocución ha vivido en los últimos años. De hecho, tres de las últimas seis se han hecho siguiendo este método.

La falta de componentes para realizar las inyecciones es el principal problema al que se enfrentan en las prisiones estadounidenses a la hora de preparar las ejecuciones. La principal empresa estadounidense que fabricaba el anestésico detuvo su producción hace ahora tres años y poco después, la Comisión Europea prohibió la exportación de componentes que pudieran ser utilizados para aplicar la pena capital.

En medio de este escenario con problemas de adquisición de productos, algunos estados han decidido buscar fórmulas alternativas. Entre ellas está la opción de los estados de Wyoming, Misuri o Arizona, que también tienen entre sus alternativas el recurso a la cámara de gas. Misuri, por su parte, también ha propuesto el pelotón de fusilamiento como método menos inhumano y más económico. Mientras, la mayoría de los estados mueven cielo y tierra para adquirir los productos necesarios para elaborar sus inyecciones. Quizás haya sido esa una de las razones por las que la inyección de Lockett le provocó una muerte tan lenta y dolorosa.

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