Obama anima a China a preservar la cultura y la religión del pueblo tibetano

  • El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró hoy que ha animado a las autoridades chinas a "tomar pasos para preservar la auténtica cultura y religión del pueblo tibetano", aunque reconoció al Tíbet como "parte de la República Popular China".

Pekín, 12 nov.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró hoy que ha animado a las autoridades chinas a "tomar pasos para preservar la auténtica cultura y religión del pueblo tibetano", aunque reconoció al Tíbet como "parte de la República Popular China".

"No estamos a favor de la independencia" de Tíbet, enfatizó Obama durante una conferencia de prensa ofrecida en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín junto a su homólogo chino, Xi Jinping.

El mandatario de EEUU dijo que "la Historia muestra que las naciones que protegen los derechos de las minorías étnicas y religiosas son sociedades más prósperas y exitosas, y además más capaces de cumplir con los derechos de los pueblos".

Esta fue una de las pocas declaraciones de Obama sobre los asuntos temas más controvertidos, como las protestas prodemocracia de Hong Kong, de las que desvinculó a EEUU, o el ciberespionaje industrial, del que sólo dijo haber pedido a las autoridades comunistas que respeten la propiedad intelectual.

De forma más general, el presidente estadounidense aseveró haber intercambiado puntos de vista con Xi acerca de lo que considera fundamental en cuanto al respeto de los derechos humanos y también dijo que el presidente chino había defendido que su país había evolucionado mucho en ese aspecto.

Las regiones de Tíbet y Xinjiang (al noroeste del país) son los dos mayores polvorines étnicos de China. La potencia asiática acusa a grupos terroristas de la violencia existente en la segunda de ellas, hogar de la comunidad uigur -de religión musulmana-, que por su parte niega que existan células organizadas.

En cambio, tanto tibetanos como uigures consideran que los enfrentamientos entre sus comunidades y las autoridades, o en ocasiones con la mayoritaria población han, son consecuencia de la represión que padecen por parte de Pekín a todos los niveles.

Una carta firmada por nueve organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional o Human Rights Watch, urgió a Obama a finales de octubre a considerar la represión del Gobierno chino a la sociedad civil como una barrera para sus relaciones bilaterales durante su visita a la potencia asiática.

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