Lunes, 18.12.2017 - 00:30 h

Más de 300 personas despiden al obispo emérito Camprodon en la Catedral de Girona

Más de 300 personas despiden al obispo emérito Camprodon en la Catedral de Girona

La Catedral de Girona ha acogido este jueves la misa exequial del obispo emérito Jaume Camprodon, presidida por el obispo de Girona, Francesc Pardo, a la que han asistido más de 300 personas junto al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, ha explicado en un comunicado el Obispado.

Pardo ha destacado "el amor y delicadeza por las personas" que se manifestaba en la misión de pastor de Camprodon, que fue obispo de Girona entre 1973 y 2001, y murió la noche del pasado lunes a los 90 años, tras sufrir un ictus la semana anterior.

Han participado en la eucaristía el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol; el cardenal Lluís Martínez Sistach; el arzobispo de Urgell (Lleida) y copríncipe de Andorra, Joan-Enric Vives; el obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz; el de Vic (Barcelona), Romà Casanova; el de Tortosa (Tarragona), Enric Benavent, y el obispo emérito de Girona Carles Soler.

Entre los asistentes, han destacado personalidades eclesiásticas como el abad de Montserrat (Barcelona), Josep Maria Soler, y el secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo.

Del ámbito político han acudido la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas; el delegado territorial del Govern en Girona, Eudald Casadesús; el vicepresidente de la Diputación de Girona, Miquel Noguer, y el subdelegado del Gobierno central en Girona, Juan Manuel Sánchez-Bustamante.

"VIVIÓ SENCILLAMENTE"

La misa ha sido "sencilla" por voluntad expresa de Camprodon, que dio su cuerpo a la ciencia, y Pardo ha destacado la participación del obispo emérito en el Concilio Provincial de la Tarraconense y su amor a Catalunya, pero siempre abierto a los recién llegados.

Ha explicado que el obispo emérito "vivió sencillamente", y que dejó el antiguo palacio episcopal en dos ocasiones, además de renunciar a la Creu de Sant Jordi, manifestando que no era ningún menosprecio al galardón ni a los que lo propusieron.

También ha recordado que Camprodon llamó, en una carta, a que los nacidos o arraigados en Catalunya sirvan más y mejor a esta tierra, en todos los ámbitos cotidianos, para que ésta consiga "la personalidad que por derecho de naturaleza le corresponde. El amor a la patria --y el amor se comprueba en el servicio-- no es accesorio al espíritu cristiano".

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