Martes, 24.10.2017 - 08:20 h

Papa Francisco tiende la mano a indígenas y pide perdón por su exclusión

El papa Francisco lamentó este lunes la exclusión de las poblaciones indígenas y llamó a pedirles perdón, en una misa ante millares de fieles en el empobrecido sur de México, donde autorizó el uso de lenguas autóctonas en los rituales católicos.

"Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos (indígenas) han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones (...) ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!", manifestó el pontífice de 79 años en la misa en San Cristóbal de las Casas.

La homilía en la pintoresca localidad montañosa fue oficiada en lenguas indígenas tzeltal, tzotzil y chol, y marcó la admisión de los idiomas autóctonos para oficiar misas católicas.

La misa, oficiada ante una multitud envuelta en los típicos abrigos coloridos de la región, tuvo un momento de gran emoción cuando un sacerdote indígena lloró al orar por el papa en lengua tzotzil.

"Queremos escuchar a Dios y hablarle en nuestro propio idioma", agradeció un representante indígena al papa, al que ellos llaman "jTatik".

Para Rosa García, una mujer tzeltal de 25 años, "no importa en qué lengua se rece a Dios, Él siempre nos entiende. La diferencia es que ahora, en nuestra lengua, sentiremos a Dios más cerca de nuestro corazón y nuestra sangre".

Es importante la apertura de la iglesia a las lenguas autóctonas, dijo a la AFP Bernardo Barranco, un especialista mexicano en religión. "En lugar de que los indígenas tengan que adoptar a la iglesia, la iglesia adopta la cultura indígena", agregó.

Cerca de 30% de la población de Chiapas habla únicamente lenguas autóctonas.

Familias de indígenas tojolabales y zoques entregaron las ofrendas de pan y vino, mientras otros mostraron al pontífice el dinero recaudado para construir dos albergues para migrantes.

El estado de Chiapas, donde está San Cristóbal de las Casas, es el menos católico de México.

Así, la admisión de las lenguas autóctonas es "de tremendo significado porque son los indígenas de Chiapas los que más han abandonado el catolicismo en México", explicó Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos de la Universidad de Virginia Commonwealth.

Al final de la misa, Francisco recibió Biblias en lenguas tzotzil y tzeltal y un Nuevo Testamento en lengua tzotzil de Huixtán.

"¡Tenemos a un papa al lado de los pobres!", gritaban los asistentes al terminar la misa, entre notas de guitarras y trompetas típicas de la música mariachi.

En su mensaje, Jorge Mario Bergoglio alertó que el mundo no puede seguir ignorando la más grave crisis ambiental de su historia.

"El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia", expresó Francisco.

Agregó que "la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo", agregó el pontífice.

En los primeros días de su visita a México, Francisco denunció el narcotráfico y la corrupción en mensajes dirigidos a la clase política y a los obispos.

En horas de la tarde, el papa hizo una breve visita a la catedral de San Cristóbal de las Casas para un encuentro con enfermos.

"Vamos a rezar por nuestros enfermos, ellos están ayudando a Jesús a llevar la cruz. Vamos a rezar para que Jesús les dé fuerzas", expresó Francisco, a quien esperaba una multitud de fieles fuera del templo. Una de ellos era la profesora de sociología Gabriela Rojas.

"Lo que dijo sobre ecología y el respeto a los pueblos originarios es lo más lindo y auténtico que ha dicho un papa", comentó emocionada Rojas.

Antes de entrar a la catedral, visitó la tumba de Samuel Ruiz, un legendario obispo que fue mediador entre el gobierno y la guerrilla Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyo levantamiento en armas para defender los derechos indígenas sacudió al país en 1994.

Posteriormente, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, escuchó cuatro testimonios de vida en un masivo encuentro con familias, una madre soltera y una pareja y una pareja de divorciados.

En un testimonio, un adolescente que se identificó como Manuel contó que en su infancia sufrió distrofia muscular. "Ahora salgo en mi silla de ruedas a evangelizar y lo hago con mucha alegría", contó al papa.

En su respuesta a las historias, el papa dijo que vivir en familia no siempre es fácil, pero "prefiero una familia herida que todos los días intenta conjugar el amor, a una sociedad enferma por el temor a amar".

El martes, la cuarta jornada de su visita a México, el papa visitará la ciudad de Morelia en el conflictivo estado de Michoacán.

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