El Papa pide a 3.500 sacerdotes que abran las puertas y dejen salir a Jesús

  • En el marco de las celebraciones de la JMJ, el Pontífice ha recordado que Jesús desea que la Iglesia "vaya al mundo".

    Ha oficiado una misa en el Santuario de la Divina Misericordia, donde vivió la santa Faustina Kowalksa y ha citado de nuevo las palabras de Juan Pablo II. 

El Papa a los sacerdotes: "¡Abrid las puertas!"
El Papa a los sacerdotes: "¡Abrid las puertas!"
EUROPA PRESS
P.Z.

El Papa Francisco se ha dirigido este sábado 30 de julio a unos 3.500 sacerdotes que acudían a la misa celebrada en el Santuario de la Divina Misericordia, donde vivió la santa Faustina Kowalska, citando de nuevo las palabras de Juan Pablo II cuando era pontífice: "¡Abrid las puertas!", les ha dicho.

En el marco de las celebraciones de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que culminan este domingo en Cracovia, el Pontífice ha recordado que Jesús "desea desde el principio que la Iglesia esté de salida, que vaya al mundo". "Y quiere que lo haga tal como él mismo lo ha hecho, como él ha sido mandado al mundo por el Padre: no como un poderoso, sino en forma de siervo", ha destacado.

Así, ha asegurado que esa llamada sirve también para la época actual: "¿Cómo no sentir aquí el eco de la gran exhortación de san Juan Pablo II: "¡Abrid las puertas!"."La dirección que Jesús indica es de sentido único" 

Según ha admitido, en la vida como sacerdotes y personas consagradas, se puede tener con frecuencia la tentación de quedarse un poco encerrados, por miedo o por comodidad, en uno mismo y en sus ámbitos. "Pero la dirección que Jesús indica es de sentido único: salir de nosotros mismos. Es un viaje sin billete de vuelta", ha dicho, al tiempo que ha advertido de que a Jesús no le gustan "los recorridos a mitad, las puertas entreabiertas, las vidas de doble vía".

Por ello, ha defendido una vida de "servicio y disponibilidad, en la que no hay espacios cerrados ni propiedad privada" para las propias comodidades. Y ha llamado a no perder el tiempo en proyectar un futuro seguro y bien remunerado, sino a un "deseo ardiente" de ser testigo y de llegar a los otros. "Le gusta el riesgo y sale, no forzado por caminos ya trazados, sino abierto y fiel a las rutas indicadas por el Espíritu: contrario al 'ir tirando', siente el gusto de evangelizar", ha asegurado.

Por otro lado, ha asegurado que Jesús quiere corazones "verdaderamente consagrados", "corazones abiertos y tiernos con los débiles, nunca duros; corazones dóciles y transparentes, que no disimulen ante los que tienen la misión en la Iglesia de orientar en el camino".

"El discípulo no rechaza hacerse preguntas, tiene la valentía de sentir la duda y de llevarla al Señor, a los formadores y a los superiores, sin cálculos ni reticencias. El discípulo fiel lleva a cabo un discernimiento atento y constante, sabiendo que cada día hay que educar el corazón, a partir de los afectos, para huir de toda doblez en las actitudes y en la vida", ha recalcado.

El Papa Francisco ha confesado este sábado a un total de ocho jóvenes, cinco chicas y tres chicos, uno de ellos un sacerdote, y lo ha hecho en español en cinco ocasiones y en italiano en dos.

"Nuestra respuesta a este mundo en guerra se llama fraternidad" 

El Papa Francisco se ha pronunciado con rotundidad contra las guerras y ha pedido solidarizarse con sus víctimas, en su intervención en la Vigilia con cientos de miles de jóvenes que ha mantenido en el 'Campus Misericordiae'. "Nuestra respuesta a este mundo en guerra se llama fraternidad". 

Ha señalado que "ya nunca puede haber hermanos rodeados de muerte y homicidios sintiendo que nadie los va a ayudar", y ha animado a los jóvenes a rezar "por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra", y, en concreto, "por tantas familias de la amada Siria". "Que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado", ha recalcado.

En su mensaje a los jóvenes, ha hablado del "miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad". Con expresión popular, ha continuado: "Cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su 'hermana gemela': la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes"."No confundáis la felicidad con un sofá" El Papa ha advertido sobre "otra parálisis todavía más peligrosa": la que nace cuando se confunde felicidad con un sofá". "Para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón", ha advertido.Por ello, ha propuesto otra opción: "Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a vegetar, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella". Esta pasividad, confundir la felicidad con consumir, según advierte el Papa Francisco, tiene un recio muy caro: "perder la libertad".Por ello, les ha invitado a ir por los caminos de Dios "que invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales" y que "incita a pensar una economía más solidaria"."El mundo de hoy pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella", ha asegurado.

Mostrar comentarios