Viernes, 15.12.2017 - 01:38 h

Asocian el 'bypass' gástrico para perder peso con un mayor riesgo de intolerancias alimentarias

Asocian el 'bypass' gástrico para perder peso con un mayor riesgo de intolerancias alimentarias

En la investigación liderada por el hospital MC Slotervaart en Amsterdam (Países Bajos) se analizaron los datos de 249 pacientes extremadamente obesos que se sometieron a una derivación gástrica laparoscópica de Y de Roux, que reduce el estómago a una pequeña bolsa del tamaño de un huevo.

Dos años después de la cirugía estos pacientes habían perdido aproximadamente el 31 por ciento de su peso corporal pero, en comparación con un grupo control de 295 personas obesas que no se habían operado, estos eran mucho más propensos a sufrir indigestiones y una incapacidad para tolerar múltiples alimentos.

"Ya se sabía de estudios previos que el este 'bypass' gástrico podría agravar los síntomas gastrointestinales a posteriori", ha reconocido Thomas Boerlage, autor de la investigación, que admite que estos trabajos hacían referencia sólo al primer año después de la intervención.

Al inicio del estudio, en 2012, los pacientes tenían 46 años de media, alrededor del 45 por ciento tenían presión arterial alta y el 29 por ciento tenían diabetes.

Los investigadores preguntaron por 16 diferentes síntomas gastrointestinales y se encontró que los pacientes operados sufrían 2,2 síntomas de media, frente al 1,8 del grupo control. Los problemas más frecuentes incluyeron indigestión, ruidos estomacales, flatulencias, eructos y deposiciones duras o blandas. El dolor por hambre fue más frecuente entre los pacientes no operados.

De igual modo, alrededor del 71 por ciento de los pacientes operados experimentaron algún tipo de intolerancia alimentaria, en comparación con el 17 por ciento del grupo control. Dentro de este subgrupo, la mitad de los pacientes operados presentaron problemas con al menos cuatro tipos de alimentos y un 14 por ciento admitió que la intolerancia era muy molesta.

Los alimentos que con más frecuencia protagonizaron esa intolerancia fueron los fritos, las bebidas carbonatadas, los pasteles y las tartas, mientras que otros informaron de problemas con los helados o la comida picante. Además, las personas del grupo control reportaron con más frecuencia intolerancia a la leche o a fritos.

Los autores admiten que no hubo ninguna relación entre la cantidad de pérdida de peso durante el estudio y el número de intolerancias alimentarias. Y admiten que una de las limitaciones del trabajo es el bajo número de participantes y la falta de información de estos síntomas e intolerancias antes de la cirugía, para poder determinar si guardan algún tipo de relación con la operación.

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