"Es un vector de contagio"

Así duermen los MIR: "Camas calientes, sábanas compartidas y sin ventilación"

La llegada de la Covid aceleró la bajada de los médicos residentes a las trincheras, donde, además del azote del virus, han afrontado la batalla de la precariedad.

Las 'camas calientes' de los MIR en el Hospital 12 de Octubre
Las 'camas calientes' de los MIR en el Hospital 12 de Octubre
La Información

La vida en un hospital no cesa, en todo caso, concede respiros. Nelson Montes tiene 27 años y es uno de los residentes del 12 de Octubre de Madrid. Los días que hay suerte, en uno de esos turnos de 24 horas, el equipo de Urgencias logra repartir juego y cuadrar una o dos horas para dormir. "Descansamos en una habitación con varias camas, casi pegadas, sin apenas ventilación y con las mismas sábanas que usó el inquilino del turno anterior". La denuncia sobre las 'camas calientes' ya es histórica: "Esto lleva pasando mucho tiempo, pero con la que está cayendo, es un verdadero peligro", sentencia. 

En el hospital 12 de Octubre de Madrid, el coronavirus entró como un tifón. Durante los peores momentos, faltaron EPIs, mascarillas, guantes y fuerzas. El caos ya ha pasado, pero los residentes siguen viviendo situaciones de posguerra. Mientras que los adjuntos suelen tener su propia habitación, el centro cuenta con alrededor de cinco habitaciones, de cuatro o dos camas, para sus MIR. "Es vergonzoso", asegura Nelson. La falta de ventanas en muchas de estas zonas de 'descanso' parece una nimiedad cuando se incumplen las medidas más básicas de prevención frente a la Covid: ni distancia de seguridad, ni desinfección entre un profesional y el siguiente. Tampoco hay cambios de ropa de cama de un ocupante a otro. "Algunas no tienen ventanas, así que no hay ventilación, pero eso casi que es lo de menos", lamenta.

Nelson Montes, R4 del Hospital 12 de Octubre
Nelson Montes, R4 del Hospital 12 de Octubre
La Información

El resultado es una ruleta rusa del contagio. "Los que entramos en el segundo turno nos encontramos con camas que ya se han usado y que están tal y como las ha dejado el anterior". Con o sin Covid, tras una jornada de 24 horas las fuerzas flaquean. "Solemos avisar al personal de limpieza de que nos deje sábanas de las que sobran de los pacientes", apunta Nelson. El personal ya ha interiorizado la rutina: coger las sábanas, recorrer los largos pasillos del hospital en plena noche y llegar a la zona de descanso. "Desde las Urgencias hasta la sala hay unos diez minutos caminando", explica Nelson, "No es mucho, pero a veces te das cuenta de que se te ha olvidado la ropa de cama al llegar a la habitación". Desandar el camino, coger las sábanas, deshacer la cama, montarla de nuevo. "Es un riesgo, pero al final si vas y vuelves ya no tienes tiempo de dormir, así que acabas metiéndote tal cual". 

El residente cuenta que él mismo envió un correo a la dirección del hospital y la coordinación de Urgencias. "También se lo remití a mi unidad docente que es la de Atención Primaria, aunque sé que no tienen mano en estos asuntos", señala. No ha habido respuesta. La noche en las Urgencias sigue igual Desde las tres de la mañana hasta las ocho, que es cuando entra el batallón del día siguiente, los equipos de guardia se siguen coordinando para descansar (o intentarlo) en espacios con varias camas donde difícilmente se pueden respetar los dos metros de distancia entre catre y catre

Así duermen los MIR: "Camas calientes, sábanas compartidas y sin ventilación"
Así duermen los MIR: "Camas calientes, sábanas compartidas y sin ventilación"
AMYTS

"No sabemos si el que se tumbó antes atendió a un contagiado"

Al llegar a estos cuartos, que a veces son quirófanos, los residentes entonan su 'pinto pinto gorgorito' particular. "Nunca sabes si el que se acaba de levantar de la cama donde tú te vas a tumbar, había estado en contacto con un paciente de Covid", expone el MIR. El residente denunció este sistema en sus redes sociales, se sorprendió de que otros muchos se sumaran a la protesta: "No es algo marginal, ocurre a menudo".  En total, el sindicato AMYTS habla de una decena de hospitales madrileños en los que esta práctica es habitual: Hospital 12 de Octubre, Puerta de Hierro, Getafe, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, La Paz, Severo Ochoa, Príncipe de Asturias, Fundación Alcorcón y La Princesa. "Todos los días hay guardias, así que esas camas se usan a diario", explica Nelson

Cuando el residente sale de Urgencias se quita el EPI. Cuando se mete en la cama, lo hace con el pijama que lleva debajo del traje protector. Así, por mucho cuidado que tengan los profesionales en todo el proceso asistencial, dormir en la cama de otro sanitario sin escudo ni sábanas limpias, da al traste con ese intento de separar lo Covid de lo limpio. "Aconsejamos a los pacientes que, cuando hagan el aislamiento, laven su ropa de cama aparte... y nosotros no lo hacemos", lamenta un residente de otro centro madrileño, "Por supuesto que es un vector de contagio".

La crisis sanitaria aceleró la bajada de los residentes a las trincheras. En este tiempo han tenido que enfrentarse a las mismas situaciones críticas que los profesionales titulados. Sus condiciones no han mejorado al mismo ritmo. Desde AMYTS, comunican a este diario que ya ha denunciado la situación a la Inspección de Trabajo. "Además hemos presentado un escrito a Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid, y a Elena Andradas, directora general de Salud Pública", inciden. "Esto es el resultado de años de mirar cada céntimo... no hace falta una pandemia para colapsar la Sanidad madrileña", denuncia Nelson.

No en todos los hospitales, los 'héroes' descansan igual. "Nosotros tenemos cama asignada individual siempre todos los miembros del equipo, en todas las guardias". Diego es residente en el hospital Clínico San Carlos y describe un panorama muy distinto: "Hay un hotel en la planta baja con camas individuales en habitación individual y luego en la séptima hay habitaciones con dos camas, pero en ningún caso se comparte cama". La dirección de cada hospital marca el ritmo con su propia batuta. 

"Tras turnos incansables de 24 horas de trabajo (los MIR) comparten: cama, sábanas y secreciones con compañeros que al levantarse de su turno de descanso, cedían sus sitios de descanso a los residentes que necesitaban descansar en ese momento", reza el texto que el sindicato ha emitido a las altas esferas de la Sanidad de Madrid. Un poco más abajo en el escalafón, Nelson responde a la llamada de La Información cuando casi es de noche. Acaba de llegar a casa y le queda poco para pillar la cama. Esta vez lo hará tranquilo. A oscuras, en su habitación, el temor a que el bicho esté también bajo las sábanas se atenúa. Mañana ya será otro día.  

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