Crónica al borde de las restricciones

En la 'zona cero': "Cojo siete metros al día entre Vallecas y Usera para trabajar"

Ante la amenaza de un nuevo cierre, los vecinos de los distritos más humildes de la capital se debaten entre la precaución y la necesidad de no perder el empleo. 

Yenny, limpiadora Usera Vallecas
En la 'zona cero': "Cojo siete metros al día entre Vallecas y Usera para trabajar".
Samuel Martínez R.

Yenny tuerce el gesto al oír la palabra 'confinamiento'. Pasó los tres meses que duró el anterior cierre sin salir de su habitación del barrio de Vallecas en un piso compartido con otras cinco personas; pero sola, absolutamente sola. "Solo hablaba con mis hijos y mi madre, que están en Lima (Perú)", tercia al tiempo que entorna los ojos, en un gesto de cansancio . Aún no ha cobrado el ERTE y no puede permitirse parar. Yenny tiene 53 años, es limpiadora y cada día trabaja a caballo entre Vallecas, Usera y Ciudad Lineal, los tres distritos en los que se aplicarán restricciones a partir del fin de semana. "Cuando me jubile", desea, "volveré a casa con mi familia". Siempre con un ojo puesto en el reloj, pasa casi el mismo tiempo en el Metro que limpiando locales: "Llego a coger hasta seis o siete cada día", apunta. Y es que en una ciudad como Madrid existen tres mundos, tres dimensiones superpuestas en las que los ciudadanos desarrollan la vida: el subsuelo, las calles y las alturas. En su día, la pandemia paralizó la capital casi por completo y, ahora, los vecinos de las zonas más humildes ven cómo las altas ratios de contagios los sitúan en una tesitura que oscila entre la precaución y la necesidad de no perder el empleo.

incidencia acumulada en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes

  • 1- Vallecas: 1.240,76 
    ​2- Villaverde: 1.157,47
    ​3- Usera: 1.155,71
    ​[...]
    ​9- Ciudad Lineal: 876,16

Subsuelo: "¿Cómo voy a ir a trabajar sin coger el Metro?"

677,4 millones de personas cogieron el Metro en Madrid en 2019, según los datos de la propia Comunidad. Una gran parte de ellas son trabajadores que viven en barrios como los citados anteriormente y que se desplazan a otros distritos para eso, para trabajar. Más en concreto, la línea uno y la seis (Circular) —la primera llega a Vallecas y la segunda a Usera— son las dos que más utilizaron los madrileños en 2019. La cuarta, por su parte, es la línea cinco, que pasa por Ciudad Lineal. Las últimas noticias apuntan a que el gobierno de Isabel Díaz Ayuso planea cerrar todas las estaciones de aquellos distritos en los que finalmente se decreten las medidas. Yenny no lo puede entender: "Necesito ir a trabajar; las restricciones deberían afectar al ocio, pero no al trabajo". Ella es consciente de que la situación es crítica y por eso ("incluso hoy por hoy") va del trabajo a casa y de casa al trabajo. "Nada de ocio, nada de amigos, nada de reuniones", espeta; pero "trabajar, tenemos que trabajar". Y, para ello, insiste, necesita el Metro. 

Anndrea, Usera
Andrea vive en Usera y trabaja en una conocida pizzería en el centro de Madrid.
Samuel Martínez R.

Andrea es italiano y abandonó su Nápoles natal para establecerse primero en Valencia y después, desde noviembre, en Madrid. Actualmente vive en Usera y, con la mochila del gimnasio colgada del hombro, asegura que no entiende "cómo van a cerrar un distrito cuyos vecinos trabajan, en un gran número, fuera del barrio". Él mismo se desempeña como empleado de una conocida pizzería napolitana en el centro de Madrid; lo que le obliga a viajar a diario en Metro. A 35 minutos en transporte público de la Estación de Usera, donde se encuentra Andrea, Begoña juega con su hija en un parque cercano al Puente de Vallecas. Ella tiene claro que es "imposible" encerrarse ahora y desliza que no le parece bien que se "utilicen los barrios humildes como 'chivo expiatorio'". Sentadas en un banco al borde del parque infantil, dos señoras de avanzada edad, ambas de origen extremeño, no quieren ni oír hablar de restricciones: "Si total, solo salimos una hora al día para estirar las piernas", murmuran pertrechadas con bastón y andador.

Andrea, vecino de Usera: "¿Cómo van a cerrar el Metro de un barrio en el que tantos vecinos trabajan fuera"

Las calles: "Un nuevo cierre arruina mi negocio"

Marisol Montero (Ecuador), en cambio, discrepa con Begoña. Ella tiene un negocio, pero, a la vista de la incidencia de más de 1240 casos que presenta Vallecas en los últimos 14 días, resuelve que "por mucho que mi bar se vaya a pique, lo primero es la salud". Tras 20 años en Madrid, hace cuatro que emprendió la aventura de montar una cervecería en el barrio y, hasta el confinamiento, le iba "muy, muy bien". Después, continúa, "nunca se ha vuelto a recuperar el ritmo, aunque sí que podemos ir tirando". Un nuevo cierre sería fatal y unas eventuales medidas restrictivas rebajarían de forma peligrosa el ritmo de recuperación, pero —subraya Marisol— "lo que no podemos permitir es que siga muriendo gente. Si hay que cerrar, se cierra". El suyo es un sector al que afectan particularmente las restricciones y el miedo. En Ciudad Lineal, al otro lado de la barra de 'El bar de los bocadillos', su camarero Emilio, parapetado tras una mampara y con 40 años de oficio a las espaldas, recalca la gran dificultad de los tiempos. "Aquí servíamos muchos desayunos a los chavales que venían de fiesta", concluye. "Ahora, de todo eso, no hay nada de nada".

Sofía, mecánica coches Usera
Sofía es autónoma y regenta un taller mecánico de coches en Usera. 
Samuel Martínez R.

Y de un hombre de 61 años, a una mujer de 24. "Escogí el mejor año para hacerme autónoma" sonríe Sofía. Su padre fundó el taller Chapacar en Usera hace también casi 40 años y más tarde montó otro en Pinto (Madrid). Este mismo curso, la primogénita se hizo cargo de uno de ellos y sufrió el golpe de la pandemia. "Nosotros hacemos la chapa y la pintura solo en Usera", explica, "necesitamos tener los dos talleres comunicados para trabajar". Si Vallecas es el distrito con más incidencia de contagios en los últimos 14 días, Usera no queda atrás, es el tercero: 1.151 por cada 100.000 habitantes. Pero, a pocas horas de que el Ejecutivo de Ayuso comunique las medidas con las que pretende controlar la transmisión del virus (como también pasará en Villaverde, Carabanchel y Parla, según las últimas informaciones), en los tres territorios, las calles se descubren pobladas de vecinos que, a pesar del cielo nublado, tratan de arañar los últimos rayos de sol al verano. 

Las alturas: "Pedimos ayudas y celeridad"

Las alturas. 'Los Amos del Universo'. Así bautizó Tom Wolfe en 'La hoguera de las Vanidades' a esa parte de la sociedad que trabaja en los rascacielos y que toma decisiones. Si bien él se refería concretamente a los banqueros, los vendedores de bonos y los 'broker'; los vecinos de los distritos de Vallecas, Usera y Ciudad Lineal piden soluciones... a sus gobernantes. "Me da igual si son del PP, del PSOE o lo que sean", sostiene Emilio, empleado de una tienda de ropa 'para señora y para caballero' de Vallecas. Sofía, por su parte, mientras un compañero pinta un coche en la parte trasera taller, lamenta que los "papeleos con los que los autónomos tratan de conseguir ayudas sean tan eternos y tediosos". Ella necesita respuestas rápidas para mantener a flote un negocio en el que ha trabajado su familia los últimos 37 años. "No dejaré de reclamarlo", zanja.

Ya por la noche —tras visitar las estaciones de Vallecas, Quintana, Sol, Usera, Ciudad Lineal y, de nuevo, Vallecas— Yenny vuelve a casa a "darse una ducha, cenar algo" y meterse en su habitación para conectar con Perú. Todo indica a que las medidas restrictivas llegarán y ella está de acuerdo al 100%. "Divertirse y salir con amigos está bien, pero ahora hay que andar con cuidado". Eso sí, solo pide que las restricciones "no afecten al trabajo". Lo ve claro: "No podemos parar, hay que tirar esto para arriba". Enfundada en su traje azul a juego con la mascarilla, sube las escaleras y desaparece entre la gente. Mañana, si nada lo impide, siete estaciones de Metro más.

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