Sábado, 22.09.2018 - 17:30 h
Ocupa el puesto 24 de los 28 de la UE

Bertelsmann golpea a España y la sitúa en la cola del ranking de justicia social

España suspende en acceso al mercado laboral (27 de 28), educación en equidad (23), prevención de la pobreza (21) y justicia intergeneracional (21).

Bertelsmann golpea a España y la sitúa en la cola del ranking de justicia social
 

Es la gran asignatura pendiente, que el crecimiento económico se traslade a la sociedad y permita igualdad de oportunidades. Y en este capítulo España suspende claramente. Nuestro país ocupa el puesto número 24 de 28 países en justicia social, según el ranking elaborado por Bertelsmann.

Con un 4,96, y por debajo de la media europea (5,85), solo superamos a Italia, Bulgaria, Rumanía y Grecia que ocupa claramente la última posición. Para realizar el informe se tienen en cuenta seis apartados: salud, cohesión social y no discriminación, acceso al mercado laboral, prevención de la pobreza, justicia intergeneracional y educación en equidad.

España aún está lejos de recuperar los niveles precrisis. En 2008, en el primer informe de la fundación alemana, alcanzaba una puntuación de 5,51. El peor dato se logró en el año 2015 con un 4,62. Poco a poco, España ha empezado a remontar hasta el 4,96 alcanzando los niveles de 2011.  Con respecto al último año hemos mejorado dos décimas y hemos superado a Italia. 

¿Qué hace que España ocupe un puesto tan bajo en justicia social?  El informe destaca que España ocupa las últimas posiciones en cuatro de estas seis dimensiones. Suspende de manera rotunda en acceso al mercado laboral (27 de 28), educación en equidad (23), prevención de la pobreza (21) y justicia intergeneracional (21). 

El mejor ránking lo logra en salud, ocupando el puesto número 12 con un 7,04.  El informe destaca una esperanza de vida alta, la cobertura universal, y resultados aceptables del sistema sanitario público. Aunque alerta de que la "calidad del sistema se ha deteriorado" en los últimos años debido a las medidas de austeridad. También destaca la desigualdad entre las Comunidades Autónomas.

Falta de flexibilidad y mercado laboral dual

Sin embargo, lo más preocupante está en el acceso al mercado laboral donde ocupamos el penúltimo puesto de los 28 países europeos. El informe destaca la labor en la reducción del paro del máximo del 26,2% al 19,7%, y del paro juvenil (del 55,5% al 44,4%) aunque deja claro que no es suficiente.

A pesar de esta tendencia positiva, señala el informe, el mercado laboral español sigue estando lejos de ser inclusivo, “especialmente entre los jóvenes y aquellos que ahora han estado fuera del mercado laboral durante muchos años”. Por eso pide al gobierno que desarrolle e implemente políticas activas de creación de empleo y no se limite a los recortes que han impedido ayudar a los desempleados de una forma efectiva.

Por otro lado, el informe es muy duro con la temporalidad de los contratos que alcanzaba en 2016 el 91,4%, la segunda tasa más alta de los 28 y muy lejos del 9% que tiene Austria, primer país en esta lista.

Para terminar en lo referente al mercado laboral de nuestro país, asegura que el “sigue languideciendo por tres problemas” que las políticas públicas no han sabido resolver, y cita las siguientes: la falta de flexibilidad (movilidad insuficiente o pocos a tiempo parcial), el trabajo no declarado o la economía sumergida (lo que señala que la tasa de desempleo no es tan extrema como los datos oficiales) y sobre todo el mercado laboral dual, “una fuente serie de desigualdad”.

Desigualdad y pobreza

Pero hay más.  Bertelsmann advierte de la falta de oportunidades y habla de marginación en el caso de los inmigrantes, los jóvenes desempleados y las personas mayores "con pensiones mínimas". Tenemos una de las tasas más altas de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza: "Particularmente grave es la tasa de pobreza infantil de casi el 30%", señala el texto en el que destaca que nuestros mayores han sobrevivido a la crisis mucho mejor que los jóvenes. 

En los últimos meses se empieza a hablar del trabajador pobre, aquel al que le cuesta llegar a fin de mes incluso teniendo un empleo. El grupo alemán también lo señala: "La proporción de personas empleadas que viven bajo el umbral de pobreza también es muy alto, uno de los peores  en la UE". De hecho es uno de los pocos indicadores que no mejoran en nuestro país. Con una tasa del 10,7% de trabajadores pobres solo somos superados por Grecia y Rumanía. 

Cohesión social y Educación


En cuanto a Educación, el informe señala una "mejoría considerable" en el informe PISA desde el año 2012, pero advierte de las grandes desigualdades entre las CCAA. El dato más llamativo es la tasa de abandono escolar, donde ocupamos la penúltima plaza (19%), solo superados por Malta. 

En cuanto a la cohesión social, España obtiene una de sus mejores puntuaciones respecto al número de mujeres parlamentarias. Las listas cremallera de algunos partidos políticos colocan a nuestro país en cuarta posición de los 28.  Sin embargo, los niveles más altos de desigualdad en cuanto a ingresos en la UE corresponden a España, solo superada por Bulgaria, Lituania y Rumanía. De los 28 países, España ocupa el puesto 25 en el coeficiente Gini, el indicador que mide la desigualdad salarial. 

Por último, el informe critica la deuda pública de los países del sur de Europa, "una carga fiscal inmensa para las futuras generaciones".  A pesar de esto, destaca que nuestro país ha conseguido estabilizar el nivel en torno al 100% del PIB en los últimos tres años. 

El informe advierte una vez más de las diferencias entre norte y sur. No en vano el trío nórdico, Dinamarca, Suecia y Finlandia, ocupan las tres primeras plazas en justicia social. En los países de cabeza se encuentran también la República Checa o Eslovenia, además de Holanda, Alemania y Austria.

Dinamarca lidera en acceso al mercado laboral y educación, Suecia en salud y justicia intergeneracional, mientras que Holanda es el mejor país en cohesión social y la República Checa en prevención de la pobreza

Bertelsmann advierte de que lo peor ha pasado y ahora toca dar a la recuperación económica un carácter social porque la mayoría de los países está aun lejos de recuperar los niveles de justicia que había antes de la crisis.

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