Miércoles, 18.10.2017 - 11:40 h

El incendio de Portugal se propagó tan rápido por no cumplir la regla de los 30

Los incendios que se producen a más de 30ºC (en Portugal había 40ºC), con viento de más de 30 km/h (había 100 km/h) y con menos de 30 de humedad (había menos porcentaje) se propagan muy deprisa.  

Los bomberos combaten sin descanso el fuego en Portugal, que dejó 64 muertos y 135 heridos. Aseguran que ya tienen controlado el 70% y esperan en 24 horas sofocarlo al 100%. 

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El incendio de Portugal deja más de 60 muertos

Más de 1.000 bomberos siguen tratando de controlar el gigantesco incendio forestal del centro de Portugal, que costó la vida a por lo menos 64 personas y dejó a 135 heridos.

La policía judicial "pudo determinar que una tormenta seca causó el incendio", descartando la pista criminal, tras haber hallado un árbol alcanzado por un rayo. Lo rápido que se propagó propició el resto. Según la ministra de Agricultura española, García Tejerina, el incendio superó la regla de los 30 que manejan y que alerta de que un incendio se puede convertir en un infierno: "A más de 30ºC, con vientos de más de 30 km/h y con una humedad por debajo del 30%".

En Portugal los termómetros el sábado alcanzaron los 40ºC azotado por la misma ola de calor que ha arrasado España. La humedad del país vecino estaba muy por debajo de ese 30% y los vientos superaban los 100 km/h en muchos puntos donde apareció el infierno.Activo en cuatro focos

Según la protección civil, el 70% del incendio estaba controlado, pero la noche del lunes las llamas todavía arrasaban las colinas boscosas de Pedrogao Grande, donde comenzó el incendio el sábado.

El incendio ahora continúa activo en cuatro focos en los distritos de Leiria y Coimbra, donde las perspectivas son favorables, según datos de Protección Civil.

Tras los avances registrados durante la madrugada, el número de operativos en el terreno se mantiene en más de 2.000 efectivos, apoyados por medios terrestres y aéreos, dentro de los cuales se incluyen al menos cuatro aviones llegados desde España.

Con la llegada del día, los equipos reestructuran su plan de acción, más optimista que el de ayer pero cauteloso por las condiciones meteorológicas, que pueden complicar las tareas de extinción.

El Instituto Portugués de Mar y Atmósfera (IPMA) prevé para hoy temperaturas que rondan los 39 grados y vientos moderados en las zonas afectadas de los distritos de Leiria y Coimbra.

Mientras, prosigue la identificación de las víctimas, tarea en la que trabaja sin descanso un equipo de forenses, y se multiplican las críticas a la gestión de la tragedia.

Portugal llora

"Nuestro dolor es inmenso, como nuestra solidaridad con las familias de la tragedia", declaró el domingo por la noche el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, todavía conmocionado por el siniestro más mortífero de la historia reciente de Portugal.

"Tenemos una sensación de injusticia, pues la tragedia ha afectado a esos portugueses de los que se habla poco, de una zona rural aislada", añadió.

En las colinas situadas entre las localidades de Podrogao Grande, Figueiro dos Vinhos y Castanheira de Pera, que 24 horas antes del fuego estaban tapizadas de eucaliptos y pinos, la devastación era total en las áreas quemadas.

Según las autoridades, gran parte de las víctimas murieron en sus vehículos al verse rodeados por las llamas cuando circulaban por la nacional 236 que enlaza Figueiro dos Vinhos con Castanheira de Pera el pasado sábado.

"Era verdaderamente un infierno. Creí que había llegado el fin del mundo. Creí que no iba a salir viva", contó a la televisión portuguesa Maria de Fatima Nunes, que fue rescatada.

Se descubrieron cuerpos en viviendas situadas en zonas aisladas. Al menos tres pueblos cercanos a Pedrogao Grande fueron evacuados.

La mayoría de las víctimas identificadas "murieron en su casa, que no habían dejado a tiempo", subrayó el primer ministro, Antonio Costa, instando a la población a respetar las órdenes de evacuación.

"Si dejo mi casa, todo arderá, pues no tenemos a nadie que nos ayude", declaró Fernando Pais, un agricultor de 50 años que vivía con su mujer y su hijo en Trespostos, una aldea próxima al pueblo de Campelo.

La familia Pais no quiso abandonar su vivienda y desde hace más de 24 horas lucha sola contra las llamas con una simple manguera.

"Conocía a varias víctimas. Una de mis colegas perdió a su madre y a su hija de cuatro años porque no logró sacarlas de la parte trasera del coche", dijo Isabel Ferreira, de 62 años, habitante de una localidad de la zona.

Cuatro aviones contraincendios tipo Canadair españoles y otros tres franceses llegaron el domingo para ayudar a los bomberos portugueses. El lunes, llegarán dos aviones españoles y dos italianos, así como refuerzos terrestres, en el marco del mecanismo europeo de protección civil, activado a petición de Lisboa.

Por su parte, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, prometió a Lisboa "toda la ayuda necesaria" para combatir el fuego.

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