Jueves, 23.11.2017 - 21:34 h

Un vecino vio al supuesto descuartizador tirando bolsas pesadas en distintos contenedores alejados de su casa

Un vecino del supuesto descuartizador de Majadahonda ha afirmado este miércoles durante el juicio que le vio la madrugada del 5 de abril de 2015 arrojando bolsas pesadas de basuras en diferentes contenedores alejados de su domicilio, lo que le llamó la atención porque frente a su chalé tenía dos cubos de basura.

El vecino, que es testigo protegido en la causa y que ha declarado por videoconferencia, ha manifestado que a las 4.30 horas de ese día había dejado a un amigo cuando vio al acusado, Bruno H., arrojando varias bolsas de basura grandes, "que parecía que pesaban mucho" por diferentes cubos de basura de esa zona de Majadahonda. "Me parecía raro porque las repartía en distintos contenidos teniendo dos cubos frente a su casa. Eran tres o cuatro bolsas grandes, sacos", ha puntualizado.

Fue un hecho que no le dio importancia, por lo que no se acercó a los contenedores para ver qué contenían dichas bolsas ni avisó a la Guardia Civil. Eso sí, reconoció al acusado, ya que había luz en su zona y le separaban de él 50 metros de distancia. El testigo también negó, a preguntas del abogado de la Defensa, que estuviera borracho en ese momento.

LOS AMIGOS DE ADRIANA

Durante el juicio también han declarado amigos y conocidos de Adriana, la ciudadana argentina al a la que supuestamente asesinó y descuartizó el procesado. Una de ellas, Cristina, ha señalado que le había contado que alguna vez tenía alguna discusión con Bruno pero que "no le tenía miedo". De hecho, Cristina fue la persona con la que contactó Eduardo, el hermano de Adriana, antes y después de llegar a España desde Argentina preocupado por su paradero.

Esta testigo y compañera de trabajo de la presunta víctima ha explicado que ante la insistencia de Eduardo se acercó a su casa de Majadahonda para preguntar por ella, pero que el supuesto asesino le comentó que estaba de vacaciones. "Yo no estaba tranquila. Le enseñé el mensaje de su hermano. Bruno estaba en una posición defensiva. Me daba datos ambiguos. No me convenció. Tuve miedo", ha recordado.

Cristina también fue una de las personas que recibió los mensajes de texto procedentes del teléfono de Adriana poco después de acudir a su casa diciendo que se iba a Francia con un tal Mohamed. "Pero no era su forma de escribir. También recibí una llamada de su móvil pero solo escuché una respiración.. Pensé que había tenido un accidente, no que se iba a suicidar porque su ilusión era volver a Argentina con sus padres. Tenía proyectos", ha dicho.

Posteriormente han tomado la palabra otros compañeros de Adriana de la hamburguesería de Majadahonda, que han precisado que la argentina era una persona "reservada pero alegre" y que "no era propio de ella" haber dejado su trabajo sin dar explicaciones verbales. Lo que sí encontraron fue una nota dejada por debajo de la puerta del restaurante supuestamente escrita por ella en la que manifestaba su "decisión irrevocable de renunciar de manera voluntaria a su puesto de trabajo".

"No pienso volver. Siempre que trabajé aquí el trato fue bueno. Espero que la persona que me sustituya sea tan responsable como yo. Si me corresponde algo, como todos los meses. Mis mejores deseos a todos", continua la misiva mecanografiada, que la investigación policial atribuye al propio Bruno.

Por último, ha intervenido en la vista oral Gema, una empleada de Renfe, que ha asegurado que el 6 de abril atendió a una persona que solicitó si podía conseguir unas imágenes de las cámaras de seguridad. "Era la primera vez que un viajero me hacía esa pregunta", ha aseverado. Según el escrito del Fiscal, el acusado viajó Barcelona en AVE para mandar desde allí los mensajes procedentes del teléfono de Adriana que recibieron familiares y compañeros y posicionar allí su móvil para despistar a la Guardia Civil.

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