Óscar Marín: "España sigue pensando como un país pequeño y por eso no invierte en Ciencia"

Este investigador madrileño trabaja en el Instituto de Neurociencias de Alicante, del CSIC, y recibió el premio Rey Jaime I en Investigación Básica en 2011. Es uno de los mejores investigadores en España y considera que los recortes en Ciencia tendrán consecuencias graves a largo plazo.

Óscar Marín: "España sigue pensando como un país pequeño"

Óscar Marín es el mejor ejemplo de investigador excelente. Su trabajo en el Instituto de Neurociencias de Alicante le valió el reconocimiento con el premio Jaime I a la investigación básica por sus contribuciones al estudio del desarrollo de la corteza cerebral. A su juicio, los recortes en Ciencia son un error y se notarán en España dentro de diez o quince años.

Pregunta. ¿Qué nos espera con estos recortes en Ciencia?

Respuesta. Nos esperan dificultades como las que hemos pasado en otras épocas y sobre todo nos espera pesimismo y esa sensación de marcha atrás que ya hemos vivido tantas veces.

P. ¿Dan ganas de irse a investigar fuera?

R. Sí, siempre entran ganas de investigar fuera. Está claro que lo que siempre echamos de menos los investigadores, no es tanto recursos como más estabilidad. Lo que está ocurriendo ahora no indica que vaya a haber más estabilidad sino todo lo contrario.

P. ¿Se está menospreciando la investigación básica?

R. Creo que es un problema de falta de cultura. España sigue pensando como un país pequeño, hace 500 años que no somos un país grande y aunque llevemos progresión esto no nos lo hemos podido sacudir. A los políticos les cuesta trabajo entender que la investigación requiere muchos años, constancia en la inversión y una especie de fe ciega de que al final los resultados llegan. Entienden que Ferrán Adriá cerrara su restaurante seis meses para investigar e innovar, pero les cuesta mucho trabajo entender que hacen falta quince años de investigación en ciencia para triunfar dentro de dos décadas.

P. ¿Por qué nuestros políticos dicen una cosa y hacen la contraria en I+D?

R. Porque nadie tiene la grandeza de admitir que cualquier cosa que se haga en educación o investigación no va a tener rédito a corto plazo. Ellos lo saben y como lo saben lo menosprecian.

P. ¿Y cómo se cambia esto?

R. La única forma es cambiarlo nosotros, la sociedad civil. Los políticos son un reflejo de nosotros, no creo que sean nada diferente. Y en España está instalada esa cultura del corto plazo. Lo mejor que podría ocurrirnos es tener políticos que no pensaran solo en ganar las elecciones sino en que la próxima generación tenga cambiado el chip. El problema es que ahora tenemos prisa y esto habría que haberlo hecho cuando nos iban mejor las cosas.

P. ¿Es un problema de recursos?

R. No solo es un problema de recursos, sino también de otros aspectos que tienen bastante más calado, aspectos estructurales como apostar por hacer funcionarios, universidades ineficientes, etc. Y eso cala también en la sociedad. Otro ejemplo es las variaciones en el número de contrataciones según vaya la cosa. Vamos dando tumbos y esa falta de constancia no es lo que más nos conviene.

P. ¿La ciencia española envejece?

R. Esta es la consecuencia más inmediata de los recortes. Primero porque habrá menos dinero para contratar porque llevamos dos o tres años que no se consolidan plazas y además nadie en su sano juicio pensará en volver a España ahora mismo. Que no vengan investigadores se notará dentro de diez años cuando se vayan jubilando personas y no se hayan sustituido.

P. Desde el gobierno dicen que se consiguen pocas patentes...

R. Me imagino que quien lo dice tendrá los datos en la mano. Si eso es así lo que ocurre es que nos falta tiempo. Para conseguir descubrimientos hace falta que los estudios básicos sean punteros y eso solo se consigue atrayendo a los mejores investigadores básicos y luego un tejido productivo que los investigue y los transforme. Los investigadores no somos los que vamos a montar una empresa.

P. ¿Cuál es el estado de tu grupo de investigación?

R. Nosotros tenemos una situación un poco privilegiada, siempre te gustaría tener más pero nos apañaríamos con menos. Casi el 60% de nuestros fondos ha venido de Europa y por lo tanto no lo he notado. Pero notas que a tu alrededor la estructura sufre. Donde más lo notas es en esa sensación de pesimismo de la gente que trabaja contigo. Trabajan 60 o 70 horas a la semana y el futuro es incierto.

P. Si se recorta en los proyectos competitivos, ¿se convertirán los centros de investigación en centros fantasma?

R. El problema es que se está cortando dinero del chocolate del loro. Son cantidades bastante ridículas sobre todo si tienes que pagar a todos los profesores e investigadores que son funcionarios. Es un poco ilógico mantener a los albañiles pero no darles materiales de construcción. Todo eso se basa en esa idea que hay en nuestro país de hacer funcionarios para todo. Habrá muchísima más gente ociosa y, si ya había pocos incentivos, esto lo único que va a hacer es darle más excusas al personal.

P. ¿Algún mensaje optimista?

R. Bueno, a pesar de todo, la ciencia española está en el mejor momento, por lo menos de lo que yo recuerdo. Lo más importante es que la crisis nos ayude a cambiar, y en esto soy un poco pesimista. En cualquier caso los científicos somos un grupo de trabajadores capaces de adaptarnos a condiciones cambiantes y nos adaptaremos, evolucionaremos con el sistema. Pero sería bueno que se dejara caer lo que se ha visto que es prescindible.

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