Una batalla en el interior del cuerpo: ataque de un linfocito T a una célula cancerosa

Una grabación al microscopio de la Universidad de Cambridge permite contemplar cómo actúan estas células del sistema inmune contra los elementos extraños. La maniobra se conoce como "el beso de la muerte" y elimina patógenos y células cancerosas. Los científicos tratan de comprender mejor los mecanismos para aplicarlos en nuevos tratamientos.

El protagonista de esta película es un linfocito T Citotóxico -o CTL-, uno de los muchos "soldados" de nuestro sistema inmune contra los elementos extraños. La secuencia tiene lugar en un laboratorio de la Universidad de Cambridge y el linfocito mide alrededor de 10 micras, una décima parte del grosor de un cabello.

La pelea, que en el vídeo acelerado dura apenas un minuto, se prolonga durante una hora y media y comienza con una tarea de reconocimiento. El linfocito (en verde en las imágenes) rastrea el sistema pidiendo la correspondiente identificación a cada célula, en este caso la célula tintada en azul. No mostrar determinadas proteínas en su superficie indica al linfocito que algo no va bien con esa célula que no enseña el "DNI". Así pues, interpreta que se trata de un cuerpo anómalo y procede a destruirlo.

"Los linfocitos citotóxicos son asesinos muy precisos y eficientes", asegura la doctora Gillian Griffiths, que lidera el grupo en que se ha hecho la grabación. "Son capaces de destruir células infectadas o cancerosas sin destruir el resto de células sanas que les rodean". El proceso de reconocimiento y detección está marcado en el vídeo por los dos puntos rojos que contactan con la superficie de la célula azul y que son estos marcadores que permiten detectar un cuerpo extraño.

"Lo que se ve a continuación en el vídeo", explica Lucas Sánchez, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CISC), "se conoce como el beso de la muerte". Si el linfocito reconoce alteraciones en la célula, asegura, la membrana se expande, la superficie de contacto aumenta y el linfocito empieza a lanzar unas proteínas llamadas granzimas y perforinas. De alguna manera, es como si el linfocito abrazara a la célula extraña y la rociara con un líquido corrosivo. Inmediatamente después, estos agujeros dejan salir el líquido del interior de la célula, se rompe el equilibrio y el extraño queda destruido.

Aunque en algunas webs se ha identificado la célula protagonista como una célula NK (Natural Killer), conviene destacar que se trata de una célula diferente, aunque de aspecto parecido. La respuesta inmunológica de estos linfocitos T es un poco más refinada, pero igualmente interesante desde el punto de vista de los investigadores para la búsqueda de tratamientos. Si sabemos cómo controlar estos "soldados", la batalla contra el cáncer puede vivir nuevos avances.

* Ver también: Las 10 armas que aún hacen temible al cáncer (lainformacion.com)

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