El ADN nuclear revela el origen de los homínidos de la Sima de los Huesos

Hasta ahora seguía siendo un misterio el origen de 28 individuos cuyos restos de más de 400.000 años de antigüedad se hallaron en los años 90 en la Sima de los Huesos en Atapuerca.

Las características de los huesos los relacionaban con neandertales y el análisis de su ADN mitocondrial los asociaban con denisovanos, una especie extinta de Siberia.

El ADN nuclear revela el origen de los homínidos de la Sima de los Huesos

Los 28 individuos que vivieron cerca de la Sima de los Huesos hace unos 430.000 años eran de una estatura parecida a la nuestra, aunque bastante más anchos y robustos.

Además, usaban preferentemente la mano derecha, las diferencias de tamaño entre mujeres y varones eran como las actuales, y fueron capaces de hablar como nosotros.

A pesar de haber averiguado todos estos datos, a los científicos aún les faltaba por aclarar el origen de la especie humana a la que pertenecían.

En diciembre de 2013, un grupo de científicos logró secuenciar el genoma mitocondrial (que se transmite solo por línea materna) casi completo de un fémur humano procedente de este yacimiento.

Aunque hasta ese momento las características óseas los relacionaban con neandertales, este trabajo publicado en la revista Nature mostraba que los homínidos de Sima de los Huesos estaban relacionados evolutivamente con los denisovanos (Homo denisova), una población extinguida de parientes lejanos de neandertales que vivió en Siberia, y no con los neandertales europeos.

Este resultado sorprendió mucho a los investigadores, que publicaron ese mismo año en la revista Science un amplio estudio paleontológico que señalaba una relación evolutiva de la Sima de los Huesos con los neandertales, que serían sus descendientes. Mejora de la tecnología genética

"Hemos esperado muchos años hasta que las técnicas paleogenéticas han avanzado lo suficiente como para que se produzca este pequeño milagro. Excavamos con el máximo cuidado y enorme lentitud para no contaminar los fósiles con nuestro propio ADN", ha explicado Juan Luis Arsuaga, director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos y coautor del trabajo.

Según los expertos, con este intervalo estimado para la divergencia entre humanos modernos y neandertales, los fósiles de (Homo antecessor) de la Gran Dolina en la misma sierra de Atapuerca, datados entre 800.000 años y un millón de años, se confirman como los mejores candidatos para ocupar la posición clave del último antepasado común de unos y de otros. 

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