S&P prevé que la caída del mercado de fabricantes de telecomunicaciones como Nokia o Ericsson siga en 2018

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) Global Ratings cree que la recesión que está sufriendo el mercado de los equipos de telecomunicaciones móviles en Europa continuará al menos hasta 2018 debido a la menor inversión de los operadores de telecomunicaciones y a la continuación de la intensa competencia.

En un informe sobre el sector del que forman parte empresas como la sueca Ericsson o la filandesa Nokia, la agencia incide en que a pesar de que estas compañías ofrecen hardware, software y servicios tanto para redes móviles como fijas, que son "la savia de casi todas las economías", sus ingresos están disminuyendo.

"Las principales razones son el descenso de la demanda de los operadores de telecomunicaciones móviles y la presión en los precios por parte de sus competidores asiáticos, que han llevado a grandes iniciativas de reestructuración", explica S&P Global Rating.

En este sentido, recuerda que el pasado mes de julio recortó el rating de Ericsson a 'BB+', la tercera rebaja desde octubre de 2016, y lo situó en grado de especulación, también conocido como 'bono basura', algo que no ocurría desde el año 2002.

En el caso de Nokia, la agencia de calificación crediticia rebajó su rating a 'BB+' en abril de 2012 y llegó a descender hasta 'B+' en julio de 2013 antes de volver a 'BB+' en abril de 2015.

S&P remarca que los vendedores europeos están todavía en un proceso de reestructuración y necesitan invertir en nuevos productos y tecnologías, lo que limitará los márgenes y la generación de flujo de caja libre (FCF) de estas compañías.

En su opinión, las mejoras de la capacidad de la red 5G, el despliegue del Internet de las Cosas (IoT) y el desarrollo temprano del 5G podrían ayudar a estabilizar los ingresos de los vendedores en 2018 y elevarlos de nuevo en 2019.

Sin embargo, la agencia considera que su flujo de caja después de dividendos es "improbable" que vuelva a terreno positivo antes de 2019 e, incluso entonces, cualquier subida de rating dependerá de si las condiciones de mercado llevan al menos a unos ingresos estables, asumuendo que no habrá grandes reestructuraciones.

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