Villar de Cañas homenajea a título póstumo al ingeniero Pablo Zuloaga y le dedica la calle reservada para el silo

En la Avenida del Ingeniero Pablo Zuloaga se encuentra situado el Vivero de Empresas, el Laboratorio conjunto y la Nave Auxiliar, y es la zona donde se prevé que se ubique el ATC y su Centro Tecnológico Asociado (CTA).

En el acuerdo adoptado por el pleno del Ayuntamiento se destaca que con esta acción se pretende galardonar "los méritos, virtudes, y cualidades demostrados durante toda su vida profesional". "Pero especialmente, porque Villar de Cañas desea preservar su memoria y rendir homenaje al inolvidable ser humano que hemos tenido el honor de conocer y con cuya amistad nos hemos honrado durante siete años", añade el texto del acuerdo.

Pablo Zuloaga Lalana nació en Bilbao el 1 de octubre de 1954. Estudio en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Bilbao, doctorándose como Ingeniero Industrial.

Entre 1976 y 1985 trabajó en la Empresa Nacional de Ingeniería y Tecnología (INITEC) en la cual desempeñó distintos cargos relacionados con el diseño y puesta en marcha de centrales nucleares y centrales térmicas, entre las que cabe destacar Vandellos 2 y Lemoniz.

En 1985 se incorporó a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos(Enresa), en la cual, entre otros, ha sido director del proyecto de almacenamiento de residuos de baja y media actividad de El Cabril, jefe del departamento de Ingeniería de residuos de baja y media actividad y jefe del departamento de Ingeniería de residuos de alta actividad.

Desde 2012, ocupa el puesto de director de Ingeniería, en el cual se encuadra la dirección del proyecto del Almacén Temporal Centralizado para residuos de alta actividad y combustible gastado.

Ha presentado multitud de ponencias en conferencias nacionales e internacionales y ha sido miembro de distintos comités internacionales, entre los que cabe señalar el Comité de Gestión de Residuos Radiactivos (RWMC) de la Agencia para la Energía Nuclear de la OCDE.

Pablo Zuloaga tuvo su primer contacto con Villar de Cañas el 30 de enero de 2010. "Desde el primer momento supimos no sólo que era un experto en su materia sino un ser humano excepcional, demostrándolo a lo largo de estos años con su ayuda plena y respondiendo a todas nuestras preguntas", señalan desde el Ayuntamiento.

"Hemos aprendido de él, nos hemos reído con él, hemos disfrutado inmensamente de su compañía, su maravilloso carácter y su vitalidad, dejándonos su pérdida una profunda tristeza. Su trabajo ha dejado una gran impronta en Villar de Cañas y en sus vecinos. Para preservar su memoria y que se reconozca su legado le dedicamos la calle más importante de Villar de Cañas", añaden fuentes municipales.

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