Alberto Sicilia: "Los avales del Estado a Bankia son mayores que el presupuesto anual de la NASA"

Desde su blog, Principia Marsupia, este investigador santanderino de 30 años se ha convertido en la voz de la conciencia del sistema de investigación. Sus cartas al Rey, Rodrigo Rato o Francisco Camps se han extendido por la red como una muestra del descontento por los recortes en Ciencia.

Alberto Sicilia, investigador de la UCM

Alberto Sicilia es uno de esos investigadores que ha regresado a España pensando que quizá tuviera futuro. La situación le ha puesto claro que tendrá que volverse a marchar y que quizá nunca regrese. Desde su blog, Principia Marsupia, este físico ha dirigido cartas abiertas a los responsables de este país en busca de explicaciones sobre su futuro y el de los miles de investigadores de los que el sistema ha decidido desentenderse.

Pregunta. Parece que a la gente le gusta tus cartas...

Respuesta. Sí, yo estoy muy sorprendido porque sobre todo la carta al Rey tuvo un éxito tremendo: en un día recibió medio millón de visitas. Y a partir de ahí se hizo un poco el efecto bola de nieve. Supongo que tiene repercusión, pero la gente que lee este tipo de cosas es la que ya opinaba de esa forma antes de leerlo, así que no sé hasta qué punto influye. Es importante hacer ruido en los canales adecuados, si nos leemos entre nosotros y nos convencemos solo los unos a los otros, el mensaje no saldrá de la audiencia que ya tienes ganada.

P. La última se la dedicas a Rodrigo Rato.

R. Sí, la escribí después de leer lo que había pasado con Bankia y darme cuenta de que los avales que ha dado el Estado a este entidad son mayores que el presupuesto anual de la NASA. Y luego me enteré de que a los chicos que ganaron la Olimpiada de la Física no les van a pagar el premio, que serán unos cuantos euros. Educación ha cortado eso también, una y otra vez se castiga a los más brillantes.

P. Tú estuviste investigando fuera de España, ¿cuándo has vuelto?

R. Yo empecé a estudiar aquí, en cuarto me fui a París, me fue bien y me ofrecieron hacer el doctorado y luego hice el post-doc en Cambridge. Allí estuve tres años y estando allí surgió la posibilidad de volver a España, que nunca la había contemplado, para ver cómo funcionaban aquí las cosas. Volví en diciembre y tengo un contrato Juan de la Cierva por tres años.

P. ¿Y qué tal la diferencia?

R. Brutal. Lo primero que noté es que fuera hay muchísimo más trabajo de equipo, incluso en física teórica, que es un campo bastante solitario. Aunque estuvieses solo, todos los días ibas a discutir con éste, con el otro... Aquí no hay nada de comunicación, cada uno va a su bola y yo no sé qué hace el de la puerta de al lado. Por otro lado, a nivel de medios, hay una diferencia terrible. En París y Cambridge, cuando necesitabas un ordenador solo había que firmar un papel y justificarlo. Aquí eso está completamente fuera de lugar. Yo me compré con mi dinero un portátil que necesitaba para trabajar y a lo mejor no me lo reembolsan en dos años.

P. ¿Y lo bueno?

R. Lo bueno es que hay un montón de gente joven que tiene ganas de hacer muchas cosas, aunque se ve una diferencia tremenda entre generaciones. Hay bastantes profesores más o menos mayores que dan sus clases y lo de la investigación ni se les pasa por la cabeza.

P. ¿No hay una sensación de desolación total?

R. La mayor desolación, y esa sí que me desgarra, es la que he conocido entre los que están fuera... En Oxford y Cambridge te encuentras un montón de chicos españoles que están trabajando en los mejores grupos del mundo y que no les importaría volver aunque cobrasen menos... Y esa gente no tiene ni una oportunidad de regresar.

P. ¿Te arrepientes de haber vuelto?

R. No, no me arrepiento porque me apetecía verlo, estar aquí ahora, pero cuando toque me volveré a ir. Tengo bastante claro que tendré que volver a salir fuera y que seguramente ésta sea mi última oportunidad de vivir en España. Me gustaría aprovecharlo.

P. ¿Cuál es tu investigación?

R. Yo trabajo en la Universidad Complutense y ahora estamos trabajando sobre todo con biólogos. Hacemos modelos matemáticos para ellos. Hay un montón de problemas en biología para los que hay datos pero los biólogos necesitan gente que les haga modelos. Una de las cosas que estamos haciendo, por ejemplo, es estudiar las polimerasas, que son unas proteínas que abren el ADN. Cuando se replica el ADN se tiene que abrir la doble cadena y estas maquinillas moleculares hacen este proceso. No se comprende muy bien cómo se mueven, si la velocidad a la que se mueven depende de la composición química de ese trozo de ADN... Los biólogos tienen un montón de experimentos y tratan de entender esos datos. Les ayudamos a encontrar un modelo que lo explique.

P. Dice The Economist que lo de que nuestros investigadores se vayan fuera es bueno para España.

R. Esto es un poco lo que dijo el ministro de Educación, José Ignacio Wert, hace un mes. Está claro que la oportunidad de salir fuera es algo muy positivo para un investigador, de eso no tengo ninguna duda. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es que si esos investigadores no vuelven, pierde el país y pierde la gente. Y la perspectiva es que a lo mejor no regresan en 15 años.

P. También hay quien dice que la Ciencia española publica mucho "paper" y poca patente.

R. Yo creo que es cierto, pero ahí interviene mucho la tradición científica que tenga un sitio. Ahí sí que he notado mucho la diferencia cuando estaba en Cambrige. Hay una oficina que se dedica a hacer spin-offs y cada tres o cuatro meses venía alguien a preguntarte qué estabas haciendo. Si creían que estabas haciendo algo interesante te arreglaban todo para hacer una "startup". Tu trabajo era solo seguir con las investigaciones y la oficina hacía todo el papeleo por ti. Y hacen esto porque la universidad también sale ganando. Las empresas van a buscar gente allí y las posibilidades laborales de los estudiantes se multiplican, además de que todo esto genera un montón de dinero.

P. Entonces, ¿aquí dónde está el fallo?

R. Desde el punto de vista del investigador, nosotros no tenemos ningún tipo de apoyo en cuanto a escribir una patente o intentar conseguirla. Yo no le he intentado pero sí conozco a gente que va a la oficina de la universidad que trabaja en estos temas y le dicen que rellene tal o cual formulario y que ellos no pueden hacerlo por ti. Y así queda la cosa. Y las empresas españolas tampoco tienen una tradición tecnológica, que es muy importante. Aún nos falta mucho.

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