EL SATÉLITE EUROPEO GAIA COMIENZA LA BÚSQUEDA DE ASTEROIDES DESCONOCIDOS

El satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha iniciado la búsqueda de nuevos asteroides, ampliando así su misión original de cartografiar en 3D unos mil millones de estrellas ya conocidas, aproximadamente el 1% de las que pueblan la Vía Láctea.
Según la ESA, desde que comenzaran sus operaciones científicas en 2014 Gaia ha desempeñado un importante papel en la comprensión de los objetos del Sistema Solar. “Gracias a las observaciones de asteroides conocidos por parte de Gaia contamos con datos para caracterizar las órbitas y las propiedades físicas de estos cuerpos rocosos con una precisión sin precedentes”, explica la Agencia.
Paolo Tanga, científico planetario del Observatorio de la Costa Azul y responsable de procesar las observaciones del Sistema Solar, explica que “hasta el momento, todos los asteroides estudiados por Gaia ya eran conocidos por los astrónomos”. La posibilidad de encontrar otros desconocidos hasta ahora “es un efecto secundario imprevisto” que puede resultar muy beneficioso.
CÓMO FUNCIONA
La detección de estos asteroides se hace a través de puntos móviles que aparecen en una imagen y que inmediatamente desaparecen en la siguiente, ya que se trata de objetos moviéndose a gran velocidad en los alrededores de estrellas más distantes.
Una vez identificados, los objetos observados en los datos de Gaia se comparan con las órbitas de asteroides conocidos para saber de qué objeto se trata exactamente.
Paolo Tanga indicó que ahora se están detectando por primera vez “cuerpos elestes en movimiento que no coinciden con ninguna estrella ni asteroide catalogado”. Este proceso de identificación en los datos de Gaia comienza con el software Initial Data Processing (IDT), cuyo código ha sido desarrollado principalmente en la Universidad de Barcelona y ejecutado en el Centro de Procesamiento de Datos de ESAC, en España.
Este programa compara distintas mediciones realizadas en un área concreta y muestra objetos detectados que no aparecían en observaciones previas de ese área. Una vez detectados, sus características se someten a un proceso de software en el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) en Toulouse, dedicado a este tipo de objetos.
Los datos de origen se cotejan con todos los cuerpos menores del Sistema Solar y, si no se encuentran coincidencias, los astrónomos deciden si se trata de un asteroide completamente nuevo o de un asteroide detectado previamente, pero cuya órbita no se había caracterizado hasta el momento.

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