El MIT diseña un enjambre de robots autónomos para limpiar vertidos de petróleo

Los robots se coordinan mediante Wi-Fi y podrían pasar semanas en alta mar extrayendo contaminantes del océano sin necesidad de volver a la costa.

A mediados de 2008, el MIT presentó un lo que definen como "una toalla de papel" para el petróleo. Se trata de una malla de nanocables dispuestos en forma de membrana, con la propiedad de repeler el agua y absorber hasta veinte veces su peso en contaminantes hidrofóbicos, como el petróleo o el aceite. Puede pasarse días sumergido y salir perfectamente seco.

Ahora, y basándose en ese material, el SENSEable City Lab del MIT ha fabricado un prototipo de un robot autónomo de limpieza de vertidos, que podría substituir con ventaja a los métodos actuales.

El Seaswarm o "enjambre marino" consistiría en una flotilla de robots autónomos, que buscarían los bordes de los vertidos y avanzarían hacia su interior, devorándolos hasta haberlos consumido por completo.

Los robots coordinan su actuación mediante GPS y redes Wi-Fi; además, están cubiertos de paneles fotovoltáicos para generar su propia energía. Por ello, pueden trabajar sin intervención humana, con una autonomía de varias semanas.

Cada robot consiste en una "cabeza", de aproximadamente 5 por 2 metros, y una cinta rodante formada por malla de nanocables. A medida que el robot avanza, haciendo rodar la cinta, ésta absorbe los contaminantes del agua. A continuación la cinta pasa por la cabeza del robot, donde se exprime para extraerle el petróleo, saliendo limpia y lista de nuevo para seguir realizando su trabajo.

Dado su tamaño relativamente reducido, el Seaswarm podría utilizarse incluso en sitios pequeños, como bahías y puertos, donde el método actual de arrastrar un dispositivo de limpieza detrás de un barco resulta impracticable.

A mediados de agosto, los inventores probaron el primer prototipo en el río Charles, en Boston; el vehículo funcionó como se esperaba, desplazándose sin dificultades sobre el agua y adaptándose perfectamente a las olas. Ahora trabajan en el desarrollo de un segundo prototipo.

Demasiado tarde para el vertido del Golfo de México, pero quizá veamos uno de estos enjambres ayudando en las tareas de limpieza de la próxima catástrofe ecológica que nos depare el futuro; aunque esperamos sinceramente que no sea necesario.

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