LOS PETIRROJOS MACHOS SATISFACEN LOS ANTOJOS ALIMENTARIOS DE SUS PAREJAS PREÑADAS

Un equipo de investigadores de Nueva Zelanda y el Reino Unido ha hallado la primera evidencia de que algunos pájaros machos silvestres pueden adivinar el comportamiento de sus parejas durante la reproducción para satisfacer adecuadamente sus antojos alimentarios, con lo que cumplen con el dicho de ‘esposa feliz, vida feliz’.
La investigación, publicada en la revista ‘Scientific Reports’, se centra en una especie de petirrojo (‘Petroica longipes’), que es endémico de la Isla Norte de Nueva Zelanda, y analiza si los machos pueden dar a las hembras el tipo de alimento que es má probable que deseen en plena reproducción.
“Los petirrojos son una especie monógama que comparte alimentos, por lo que fueron ideales para este experimento. El procedimiento sólo se utilizó anteriormente en arrendajos euroasiátios”, apunta Rachael Shaw, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Victoria en Wellington (Nueva Zelanda).
Shaw señala que los petirrojos masculinos abastecían “apropiadamente” con alimentos que deseaban sus compañeras adivinando el comportamiento de éstas. “Esto sugiere que las hembras pueden señalar sus deseos a sus compañeros, permitiendo que los machos respondan", añade.
Ésta es la primera evidencia de que las hembras pueden comunicar conductualmente sus antojos alimenticios a sus parejas, lo que permite a los machos adaptarse a sus necesidades nutricionales. Shaw indica que este hallazgo plantea la posibilidad de que otras especies puedan ser capaces de hacer lo mismo.
“En muchas especies, el reparto de alimentos por parte del macho es vital para ayudar a la hembra a compensar los costes energéticos de la reproducción, como la puesta de huevos y la incubación. La capacidad del macho para dar a su pareja lo que ella quiere podría ser un factor importante para determinar el éxito de una pareja, así como influir en que permanezcan juntos”, explica.
DECISIONES APROPIADAS
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los hábitos alimenticios de los petirrojos. “Alimenté a las hembras, ya sea con gusanos de la harina o gusanos de cera, y luego les dí la opción entre estos dos tipos de larvas de insectos. Me pareció que después de que las hembras habían comido un tipo de insecto preferían comer el otro cuando damos a elegir. Esto significa que el deseo de la hembra por un alimento en particular se ve afectado por lo que ha comido previaente”, indica Shaw.
Los investigadores probaron si el macho sería capaz de elegir el tipo de alimento que su compañera tenía más probabilidades de querer, que era el que no había comido anteriormente. “Independientemente de si había visto o no lo que su pareja comió primero, el macho tomó las decisiones apropiadas. Esto sugiere que es probable que la hembra esté mostrando un deseo en su comportamiento y que el macho utilice esas señales para identificar la comida que quiere”, apostilla.

Un equipo de investigadores de Nueva Zelanda y el Reino Unido ha hallado la primera evidencia de que algunos pájaros machos silvestres pueden adivinar el comportamiento de sus parejas durante la reproducción para satisfacer adecuadamente sus antojos alimentarios, con lo que cumplen con el dicho de ‘esposa feliz, vida feliz’.
La investigación, publicada en la revista ‘Scientific Reports’, se centra en una especie de petirrojo (‘Petroica longipes’), que es endémico de la Isla Norte de Nueva Zelanda, y analiza si los machos pueden dar a las hembras el tipo de alimento que es má probable que deseen en plena reproducción.
“Los petirrojos son una especie monógama que comparte alimentos, por lo que fueron ideales para este experimento. El procedimiento sólo se utilizó anteriormente en arrendajos euroasiátios”, apunta Rachael Shaw, investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Victoria en Wellington (Nueva Zelanda).
Shaw señala que los petirrojos masculinos abastecían “apropiadamente” con alimentos que deseaban sus compañeras adivinando el comportamiento de éstas. “Esto sugiere que las hembras pueden señalar sus deseos a sus compañeros, permitiendo que los machos respondan", añade.
Ésta es la primera evidencia de que las hembras pueden comunicar conductualmente sus antojos alimenticios a sus parejas, lo que permite a los machos adaptarse a sus necesidades nutricionales. Shaw indica que este hallazgo plantea la posibilidad de que otras especies puedan ser capaces de hacer lo mismo.
“En muchas especies, el reparto de alimentos por parte del macho es vital para ayudar a la hembra a compensar los costes energéticos de la reproducción, como la puesta de huevos y la incubación. La capacidad del macho para dar a su pareja lo que ella quiere podría ser un factor importante para determinar el éxito de una pareja, así como influir en que permanezcan juntos”, explica.
DECISIONES APROPIADAS
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los hábitos alimenticios de los petirrojos. “Alimenté a las hembras, ya sea con gusanos de la harina o gusanos de cera, y luego les dí la opción entre estos dos tipos de larvas de insectos. Me pareció que después de que las hembras habían comido un tipo de insecto preferían comer el otro cuando damos a elegir. Esto significa que el deseo de la hembra por un alimento en particular se ve afectado por lo que ha comido previaente”, indica Shaw.
Los investigadores probaron si el macho sería capaz de elegir el tipo de alimento que su compañera tenía más probabilidades de querer, que era el que no había comido anteriormente. “Independientemente de si había visto o no lo que su pareja comió primero, el macho tomó las decisiones apropiadas. Esto sugiere que es probable que la hembra esté mostrando un deseo en su comportamiento y que el macho utilice esas señales para identificar la comida que quiere”, apostilla.

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