Jueves, 18.01.2018 - 07:01 h

Consejos que le ayudarán a tomar una ducha más saludable

Ducha

Para la mayoría, ducharnos es sinónimo de acicalar nuestro cuerpo, a la par de hidratar nuestra piel y nutrir el cabello. Muchas veces, vamos a la ducha con prisas o estrés, y aunque no nos percatemos de ello, no obtenemos el mejor resultado posible. La ducha, como casi todo lo que se precie, también tiene su ciencia para ejecutarse bien. 

Muchos de nosotros nos duchamos cada día, encendiendo el piloto automático y sin pararnos a pensar de qué forma estamos limpiando nuestro cuerpo. Ello se debe a que la consideramos involuntariamente una tarea tan integrada en nuestra vida y con la que nos encontramos tan familiarizados que, nos olvidamos de que también requiere su pequeña dosis de atención.  

Y ni que decir tiene que, en el acto, jamás nos planteamos que podamos estar haciéndolo de forma errónea o poco aconsejable. 

La elección del plato de ducha, grifo, y demás elementos que conforman una ducha, corresponderá al propio cliente, que deberá decantarse entre productos similares, y elegir aquel que mejor se adapte a sus requerimientos. Muchas páginas como www.tiendainicia.com ofertan estos artículos en Internet, estando al alcance de nosotros con poco más que unos clics de nuestro ratón. 

Si bien cada tipo de piel requiere unos cuidados específicos, podemos seguir unas pautas generales que es posible aplicar a todo el mundo. Tales consejos son avalados por la OMS (Organización Mundial de la Salud), así como por distintos expertos en dermatología. 

Por eso, en este post vamos a enumerarles algunas recomendaciones que no estaría mal que comenzase a aplicar en su día a día, sobre todo si es de esa clase de personas que cuando entran en la ducha, tienen en mente mil cosas, y ninguna de ellas está relacionada con la actividad que se está practicando en ese momento. Además, le ayudarán a disfrutar más del momento, y a no prestar tanta atención a otros problemas que hayan podido surgir durante lo largo de la jornada previa. Pautas a seguir

-         Duración: con cinco minutos debería ir bien, o eso estima la OMS. Añade que en pos de preservar el medioambiente, no deberíamos gastar más de unos 95 litros diariamente. Tal volumen es variable, ya que no hemos pasar por alto la influencia de factores tan variados como la longitud de la cabellera, o el peso corporal del individuo.

-         Temperatura: la mayor parte del tiempo, el agua debe estar tibia, al nivel del organismo. El agua excesivamente caliente congestiona nuestra circulación. En cambio, si está fría, puede ser beneficiosa para aliviar dolores como los provocados por las varices y otros problemillas cutáneos.

-         Productos: los dermatólogos coinciden en que deben respetar nuestro pH por encima de todo, y no afectar al manto de lípidos de nuestra piel. Entre los principales aliados, encontramos algunos como: antisépticos, compuestos de aceites vegetales, y neutros.

-         Frote: limpiarse con suavidad, no se trata de exfoliarse a diario, sino de lavarnos. Una fricción demasiado agresiva puede desproteger y erosionar la piel.

-         Secado: la humedad siempre es un posible foco de patologías muy diversas como la dermatitis o la aparición de hongos. Así que, mejor secarnos la piel detenidamente, haciendo especial hincapié en las zonas más sensibles y plegadas: genitales, pies y axilas.

Que disfrute de su próxima ducha como lo merece… 

Ahora en portada

Comentarios