Domingo, 17.12.2017 - 15:04 h

'Tras la estela de las montañas voladoras', un viaje vital por el Himalaya

Francisco Po Egea presenta ‘Tras la estela de las montañas voladoras’, una novela con perfil autobiográfico que invita al lector a perderse por los hermosos e implacables paisajes del Himalaya. Francisco y Jack, un escalador desconocido, tendrán que luchar por la supervivencia en un entorno hostil donde los recuerdos y la culpa comienzan a aflorar para caer como losas sobre ambos

/COMUNICAE/

Tras la estela de las montañas voladoras es la nueva novela de Francisco Po de Egea. En ella, el lector asiste a un viaje vital del protagonista donde los errores y las cadenas del pasado le oprimen ahora con más fuerza que nunca en la imprevisible montaña. Francisco se encuentra junto a su porteador y guía Pemba en una nueva jornada de trekking por el Himalaya. El temporal de nieve empieza a empeorar y deben regresar, aunque su camino hacia el puerto está resultando más costoso de lo que creían. Las duras condiciones de la montaña se hacen cada vez más palpables, son más extremas. Entonces, algo inesperado sucede: frente a ellos, un escalador se halla tendido en el suelo al borde de la congelación. Francisco decide quedarse con él mientras Pemba va a buscar ayuda, pero ¿podrán sobrevivir en un entorno tan hostil?

Con este punto de partida, Tras la estela de las montañas voladoras presenta una lectura cuanto menos prometedora. Fascinado por la belleza del Nanda Devi, el pico más alto y legendario de India, Francisco emprende rumbo hacia el mismo, pero pronto descubrirá que hasta la más hermosa de las visiones puede convertirse en un monstruo implacable cuando las circunstancias le llevan al extremo, físico y mental. Frente a los ojos de la 'diosa de la felicidad' –significado de Nanda Nevi–, se encontrará haciendo repaso de su vida junto al escalador desconocido, al que decide apodar Jack. Infinidad de flashbacks vendrán a su cabeza mientras sentimientos contradictorios retumban en su interior, fustigándole, martilleando todo su cuerpo como el frío y el fuerte silbido del viento.

'Vigilante de nuestras angustias o inspiradora de nuestras esperanzas', eso es en lo que se convierte la montaña para los protagonistas. Y ahí, junto Francisco y Jack, se encuentra el lector, sintiendo la atmósfera de hielo, sufriendo la angustia de la incertidumbre, de no poder volver a casa. El protagonista le invita a pasear a través de sus memorias, hablándole de ellas como una confesión única entre ellos. Recuerdos, conversaciones y cartas se mezclan en la narración convirtiendo la lectura en una experiencia deleitosa y amena. El pasado y el presente se mezclan en la novela de Francisco Po Egea con destreza, con ritmo y paso firme.

En Tras la estela de las montañas voladoras, se revelan los altibajos de Francisco con Úrsula, su novia alemana. Puede comprobarse cómo la distancia va quebrando sin miramientos la relación, apagando el amor con los viajes, las separaciones y las diferencias de carácter. Un amor que podría marchitarse definitivamente sin el contacto diario, sin la vida en común. De igual manera, resulta conmovedora su relación con la frágil y desprotegida Monique. Y también se empatiza con ese Francisco joven, ese perezoso estudiante que al final se convirtió en un gran directivo, pero al que su impulso por seguir creciendo, por descubrir, lo lleva a dar un cambio radical a su vida.

Los viajes en solitario sirven de catalizadores en procesos de cambio. Son un auténtico punto de inflexión, una clara diferencia entre el antes y el después. Originan un cambio interior que nos hace descubrirnos a nosotros mismos de una manera imposible de sentir en un trabajo normal, en una vida rutinaria o al viajar con otras personas.

Los trajes y los zapatos han sido sustituidos por los pantalones de pana, los abrigos y las botas de montaña. En cambio, el mayor reto al que deberá enfrentarse ahora es su propia subsistencia. Por un lado, tendrá que sobrevivir a las condiciones temporales y, por otro lado, luchará por sobrevivir a las circunstancias personales. La tienda de campaña es el lugar de protección y, al mismo tiempo, el espacio –reducido, incómodo y atormentador– en el que los recuerdos se apilan y acechan.

Francisco Po Egea descubre al lector un nuevo mundo que se abre ante él en Tras la estela de las montañas voladoras. Entre sus múltiples trabajos en revistas prestigiosas como Viajes del National Geographic, el suplemento de El País o Viajar –los cuales le han valido diversos premios–, el autor se lanza ahora a la literatura con esta novela emocionante, cercana y seductora. No solo se trata de una lectura entretenida, sino que, además, el lector podrá disfrutar doblemente de ella al percibir la gran labor que hay detrás, la deliciosa narrativa de Francisco Po Egea y su pasión por aquello sobre lo que escribe. En palabras de la propia Úrsula: “amor, paciencia y constancia son lo más importante”. Y Tras la estela de las montañas voladoras aúna todo eso para llevar al público al Himalaya y lograr que se quede allí a explorar el mundo de Francisco. Pues, al igual que él, las personas se cuestionan, toman decisiones duras y, en resumen, van en busca de la felicidad.

Creo que los hombres también nacemos con alas o, al menos, con un germen allí recogido entre los omoplatos. Una educación conservadora, las convenciones sociales y religiosas, las políticas de los dirigentes, el conformismo, se alían para impedir su desarrollo. Hay que liberarse. Además de a los maestros, hay que leer y escuchar a los heterodoxos y a los estetas, a los rebeldes y a los iconoclastas. Son ellos los que cambian las cosas. Hay que viajar, conocer el mundo con el cuerpo y con el espíritu, sin compañía ni ataduras y sin fecha de regreso. Así, poco a poco, desplegaremos nuestras alas. Fuente Comunicae

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