Sábado, 30.05.2020 - 08:51 h

La inevitable muerte de Tuenti

  • En 2008 Telefónica pagó cien millones de euros por Tuenti, la única red social española en Internet. Ocho años después, Tuenti cierra.
  • Nunca es grato utilizar el "yo ya lo dije", pero todavía más ingrato es volver a escribir un artículo en el que modestamente uno ya lo predijo en agosto de 2008.
Tuenti desmiente el cierre de la red social e insiste en "evolución"

En 2008 Telefónica pagó cien millones de euros por Tuenti, la única red social española en Internet. Ocho años después, Tuenti echa el cierre como red social (la empresa habla de evolución hacia el móvil virtual) y, con el vano intento de paliar el golpe de imagen, asegura que potenciará sus actividades telefónicas.

Como el marido engañado, Telefónica fue la última en enterarse de que tomar el control, y la gestión, de Tuenti solo podía acabar en el cierre de una empresa nacida por las ideas y el impulso de un emprendedor americano residente en España.

Nunca es grato utilizar el "yo ya lo dije", pero todavía más ingrato es volver a escribir un artículo sobre el mismo tema, no pudiendo cambiar palabra, salvo en los tiempos verbales. Por eso, remito al siguiente artículo que publiqué en la revista Capital en aquel agosto de 2008:

Pobre Tuenti, comprada por Telefónica

Me alegro mucho por el veinteañero californiano Zaryn Dentzel que lanzó Tuenti, la versión española y quinceañera de Facebook. Apenas cinco años después de poner en marcha la idea, acaba de vender la empresa a Telefónica por una impresionante cantidad de dinero: 75 millones de euracos. El pelotazo que ha pegado ha resultado la operación del verano en una España de economía amuermada, en la que solo el Estado consigue dinero prestado para ir tirando.

Ya digo que me alegro por él y lo siento por Tuenti, a la que auguro un anodino futuro, pues una vez deglutida en las tripas de la multinacional española, dejará de tener la vitalidad emprendedora y competitiva de una empresa que empieza, y se convertirá en una casilla escondida del organigrama de una gran corporación, pero que no consigue ser mas que un gran carrier telefónico…

Pasará con Tuenti lo que pasó con Terra, y como pasó con las demás iniciativas a través de las que las que Telefónica ha intentado dar el salto estratégico de vender contenidos a través de sus propias líneas. La historia es sencilla: de una inicial cultura corporativa de fundamento monopolístico e ingenieril, Telefónica aprovechó la globalización financiera para expansionarse por todo el mundo… Pero hace ya tiempo sonó la hora de explotar el prometedor negocio de los contenidos, y hasta el presente todos sus intentos han resultado estériles y solo consigue vender servicios de telecomunicación a sus millones de clientes repartidos por todo el mundo, mientras que otros aprovechan las redes de Telefónica para vender de todo.

La otra gran pregunta que suscita la operación es por qué en España el impulso empresarial, no muy abundante de suyo, sirve para montar empresas de éxito, pero llega un momento en el que el emprendedor decide hacer caja y aceptar una buena oferta por el negocio, traspasando así el riesgo y la responsabilidad.

Para mí tengo que si Google o Facebook hubieran nacido en España, ahora ya no estarían en manos de sus "inventores", sino que serían propiedad de un banco o de un fondo de capital riesgo, tipo CVC, Apax o algo semejante, con lo que dejarían de ser una empresa para convertirse en un negocio.

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