Viernes, 21.02.2020 - 14:05 h

El Barça se hunde tras una segunda parte de escándalo del City de Guardiola

Los azulgranas se adelantaron con gol de Messi a la contra pero no sentenciaron y un tanto de Gundogan revivió a los 'citizens' antes del descanso.

La presión e intensidad locales ahogaron a Busquets y al Barça en el segundo acto. De Bruyne, de falta, y Gundogan en una acción combinativa sentenciaron el choque (3-1).      

Gundogan celebra uno de sus goles al Barcelona.

Si tienes a un equipo comandado por Sergio Agüero a tu merced, no le puedes perdonar la vida. El Barça brillaba como es habitual en el césped del Etihad Stadium gracias a un gol de Messi, el de siempre, pero un error en la salida de balón dio alas a los de Pep. La presión alta fue la consigna de los segundos 45 minutos y no cesó en ningún momento, arrasando al Barcelona. Un 3-1 que sacó a relucir las deficiencias del Barcelona cuando Busquets no puede aguantar al equipo por sí solo.Gundogan y lo imprevisible del fútbol

Con la lección aprendida del 4-0 de la ida en el Camp Nou en un partido en el que Messi destrozó al City, y con Agüero, esta vez sí, en el terreno de juego. Así salió el City de Guardiola en un choque calificado por el propio técnico como una final. 

La presión asfixiante a la salida de balón del Barça se hizo patente desde el minuto 1. Del mismo modo que los azulgranas pusieron de manifiesto que robarles el cuero no iba a ser tan fácil

En un duelo con planteamientos similares con el contraataque por bandera, el primero en crear peligro fue el City. 

Agüero, omnipresente en los primeros minutos, regaló un pase atrás a Sterling. El internacional inglés no tiró de primeras pero sí le tiró un recorte a Umtiti antes de irse al suelo. El público del Etihad reclamaba penalti encolerizado, los jugadores 'citizens' más de lo mismo, pero el colegiado le mostró la amarilla al atacante por simular supuestamente. Y hay que recalcar el 'supuestamente', ya que el contacto existió entre ambos, siendo la acción muy dudosa. 

El fútbol es un juego de contrastes. Cuando mejor estaban los locales (no por ocasiones pero sí por sensación de peligro), un contraataque azulgrana fue mortal.

Despejó Mascherano, el City cometió un error gravísimo sin dejar ningún jugador cerrando la réplica, Neymar corrió la banda y asistió a su mejor socio: Messi. El argentino llegó en carrera y asestó un golpe durísimo al City. Messi se su bestia negra con seis tantos en seis encuentros frente al equipo de los hermanos Gallagher.

Liam había elegido la lista de reproducción que sonó en el partido, pero con el gol del '10' los seguidores no tenían ganas de cánticos, y los jugadores, tampoco.

Si los de Guardiola habían sido un bloque, con el 0-1 se descosieron por completo. El Barça dominó a su antojo durante 15 minutos, tiempo en el que Suárez gozó de dos oportunidades para sentenciar el choque. 

Sin embargo, los papeles se invirtieron. Si la diana azulgrana llegó en la cúspide futbolística 'citizen', el empate tenía que ocurrir a punto de tocar fondo, y así fue.

Un error en la salida de balón de Sergi Roberto lo recuperó Agüero en la frontal. El amigo de Messi abrió a la banda y Sterling centró al segundo palo para que Gundogan firmase el 1-1. Locura en el Etihad, que pudo ser más porque en la siguiente jugada un contragolpe cinco para tres pudo suponer el 2-1. Fútbol en estado puro.Salvar al soldado Busquets

Mentalizados a por la victoria. Así volvieron al terreno de juego los hombres de Pep. En tres minutos, dos ocasiones claras de Sterling y Agüero que fueron el preludio de una obra de arte con dos autores.

El Barça, superado en la medular en los contragolpes, cometió una falta en la frontal que le costó muy cara. De Bruyne colocó el cuero con mimo y decidió tirar al palo del portero. La pelota fue directa a la escuadra, sí, pero Ter Stegen pudo hacer más. El alemán también colaboró en la remontada 'citizen'.

A partir de ahí entró en escena un 'déjà vu' de Balaídos. El Barcelona se partió en dos como en la derrota por 4-3 ante el Celta, y el que más sufrió fue Busquets, su brújula.

Las transiciones rápidas de los de Guardiola se convirtieron en una pesadilla. Una tras otra llevadas en volandas por el 'Hey Jude' de la afición 'citizen'.

Agüero buscaba su gol con ahínco. Primero no conectó con la pelota en el segundo palo y después un cabezazo, ganándole el salto a Mascherano, pudieron aumentar la ventaja, pero no era la noche del argentino de cara a gol. En el juego estaba siendo clave para su equipo

El repaso en la segunda parte del City estaba siendo equiparable a los 15 minutos mágicos de los culés en la primera mitad. 

De Bruyne no empujó a gol el cuero por centímetros y solo un error de Stones propició un contragolpe azulgrana que terminó André Gomes con un disparo al larguero. Demasiada fuerza le imprimió el luso.

Sabedores de que aguantar una ventaja mínima ante el Barça es muy peligroso, el City siguió a lo suyo. El ida y vuelta se convirtió solo en ida y lo peor para los intereses españoles estaba por llegar.

De Bruyne dio un pase al hueco perfecto al recién entrado Navas. El español apuró la línea de fondo y le regaló el gol a Agüero, pero como ya dijimos no era su día. El papel protagonista lo llevaba Gundogan y el centrocampista aprovechó el rechace para hacer el 3-1. Justo premio para la espectacular temporada de un jugador que estuvo lesionado un año y medio

Luis Enrique no encontró soluciones y el Barça claudicó. Tercera derrota de la temporada tras Alavés y Celta y dudas en el juego de posesión. El Barça especula más que juega, algo no habitual. Pep Guardiola ganó su final y, por fin, un partido al Barcelona de Messi. Y ojo, con el 41% de posesión de balón.

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