Martes, 10.12.2019 - 22:40 h

Ping pong en Pekín para que los niños colombianos olviden la guerra

La mejor escuela de tenis de mesa del mundo, en el centro de Pekín, ha recibido durante dos semanas a unos invitados muy especiales: niños colombianos de una de las zonas más golpeadas por décadas de conflicto, que en algunos casos perdieron a sus padres en él y ahora viven con pasión el deporte de la paleta.

Antonio Broto

Pekín, 31 oct.- La mejor escuela de tenis de mesa del mundo, en el centro de Pekín, ha recibido durante dos semanas a unos invitados muy especiales: niños colombianos de una de las zonas más golpeadas por décadas de conflicto, que en algunos casos perdieron a sus padres en él y ahora viven con pasión el deporte de la paleta.

Son parte de un programa creado por la Cancillería de Colombia en 2011, y en el que más de 400 chicos de áreas con un triste pasado reciente, desde pueblos antaño dominados por la guerrilla a otros en los que hubo grandes masacres, han viajado a una veintena de países de los cinco continentes para educarse en el deporte y la paz.

Casi una veintena de ellos, de entre 12 y 18 años, han sido los primeros en viajar a China como parte de este programa: cuatro son ya de los mejores palistas infantiles y juveniles del país, pero los otros 14 son estudiantes de Vista Hermosa, un pueblo de mil habitantes en el departamento de Meta que en 1998 estaba en la complicada Zona de Distensión y vivió grandes dramas personales.

Hace 15 años los niños de esa localidad conocieron el horror de la guerra, pero hoy juegan alegremente con otros chicos chinos, los mejores del mundo de su edad, en la Escuela de Alto Rendimiento de Shichahai (al norte de la Ciudad Prohibida), cuna de campeones olímpicos y mundiales en ping pong y otros deportes.

"Se les brinda esta hermosa oportunidad de que a través del deporte puedan surgir como personas, aprender una nueva profesión en su vida", señaló a Efe el entrenador que acompaña al grupo, Juan Diego Díez, quien llegó a ser campeón nacional de dobles.

La idea de estas iniciativas, señala, es "que los niños vean que el deporte es muy buena opción de vida, en lugar de la violencia o las armas".

"Que piensen en jugar al tenis de mesa, no en estar en grupos armados ilegales", relata el formador, quien relata la alegría que se llevaron los niños al poder fotografiarse con grandes estrellas de este deporte, como el actual campeón olímpico Zhang Jike, formado en Shichahai.

Una de las jóvenes del programa, Dana Yesel Jiménez Roa, cuenta cómo el sueño de viajar a China empezó en su pequeño pueblo hace apenas dos meses, cuando instalaron un par de mesas para este deporte en su escuela y propusieron a los alumnos que empezaran a entrenar, tres veces por semana.

La chica de 17 años, que como muchos de sus compañeros ha vivido momentos muy duros, tiene la oportunidad de jugar con futuras estrellas del deporte (chinos que con 12 años, según el entrenador, podrían ganar a los mejores palistas colombianos adultos) y formarse en una actividad que requiere disciplina y control.

"Ha sido espectacular la atención que nos han dado, hemos sido muy bien recibidos... el viaje ha sido muy chévere", comenta Dana, quien asegura que ha trabado gran amistad con muchos compañeros chinos, aunque a veces "nos entendamos por signos".

"Hemos aprendido muchísimo de ellos, mejoramos la técnica, pero también nos han inculcado muchos valores, como el respeto que tienen por sus profesores", cuenta la joven, enfundada como sus compañeros en una camiseta blanca con la palabra "Colombia" a la espalda.

"Es increíble que nos escogieran a nosotros, un pueblo aporreado por la violencia", relata una emocionada Dana sobre su pueblo, en la vertiente oriental de los Andes.

Otro de los chicos que ha viajado a Pekín es Daniel Felipe Ibáñez, campeón juvenil del país y natural de Tunja, la capital de Boyacá, quien espera que la formación le ayude a cumplir su sueño, el de ser olímpico con Colombia en Tokio 2020.

"Hemos aprendido de los jóvenes chinos y de sus entrenadores mucha técnica, pero también nos cambia la actitud con la que entramos al campo", relata a Efe el joven de 15 años, quien también ha quedado encantado de las visitas culturales a lugares emblemáticos, como la Ciudad Prohibida o los estadios de Pekín 2008.

El programa nacional lleva por nombre "Niños, niñas y adolescentes con oportunidades" y ha permitido a jóvenes de zonas golpeadas por la guerra conocer a sus ídolos y practicar deporte con ellos.

Así, jóvenes colombianos han conocido en diversos países desde el atleta jamaicano Usain Bolt a los futbolistas colombianos Falcao y Jackson Martínez (que triunfan en las ligas europeas) o la ciclista Mariana Pajón, campeona olímpica en Londres en la modalidad BMX.

El objetivo es también que los niños y jóvenes de este programa cuenten su experiencia a sus amigos al regreso a Colombia y lideren la sociedad futura de sus localidades con una idea, la de que hay alternativas a la guerrilla o al narcotráfico, y pueden estar en una simple raqueta de ping pong.

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