Champions League: el Barcelona gana desde Bielorrusia con amor

  • El Barcelona ha logrado una fácil goleada ante el BATE (0-5) en un partido marcado por las facilidades que ha dado el equipo local, que se ha marcado un gol en propia puerta y regalado o facilitado otros tres.
Jorge Ramírez Orsikowsky

Al flamante y poderoso Barcelona de Josep Guardiola es mentarle la Europa del Este y le entran las dudas, casi, casi los nervios o los temblores que diría el entrenador culé. Como si fuera el agente secreto James Bond, el equipo azulgrana ha sufrido ante equipos del otro lado del Telón de acero, de la antigua Unión Soviética. No hay más que recordar al Rubin Kazan ruso, al Shakhtar Donetsk ucraniano… ¿Podría el BATE Borisov unirse a la lista?

La duda duró 18 minutos, los que tardó Volodko en marcar en propia meta en su intento por que no rematase Lionel Messi. Hasta entonces, el Barcelona se había mostrado muy superior, pero estaba atascado en su afán por entrar por el centro, más concurrido que el metro en hora punta. El defensa tiró abajo el planteamiento defensivo de su equipo con su error en el segundo palo.

Ante un equipo como el vigente campeón de la Champions no puedes dar facilidades porque te mata. Un error se paga caro, dos… En el segundo gol, Pedro marca de cabeza. El pase de David Villa fue muy bueno, pero Gutor estuvo un poco indeciso. No supo si salir o no y salió tarde y mal.

Sin embargo, la traca llegó con el tercer tanto. Un centro desde la banda izquierda del ataque del Barcelona acabó mansamente en las manos de Gutor, al que se le ocurrió botar el esférico o puede que se le escapara. Lo malo para el BATE es que Messi estaba al lado y no tuvo más que meter la cabeza para lograr el gol que sentenciaba el partido en el marcador porque en el campo lo parecía desde el minuto 1.

En el quinto tanto, el BATE volvió a pecar de novato sacando una falta (fuera de juego) muy rápido, tanto que regalaron el blaón a Villa, que delante de Gutor no falló. Con la elegancia del agente 007, sin sudar el esmoquin ni perder la sonrisa, el Barcelona se lleva un triunfo desde Bielorrusia con amor. El enemigo no fue tan temible como lo pintaban y la clasificación para octavos de final ya está más cerca.    

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