Viernes, 19.10.2018 - 01:01 h
Podrían enfrentarse a siete años de cárcel

Dos estrellas del fútbol ruso ingresan en prisión provisional por una agresión

Su nuevo hogar es la legendaria prisión de Butirka, situada en pleno centro de Moscú, no lejos del estadio del Dinamo.

Imagen de Alexandr Kokorin, futbolista ruso del Zenit de San Petersburgo durante el interrogatorio que se le realizó en Moscú (EFE/ Mvd)
Imagen de Alexandr Kokorin, futbolista ruso del Zenit de San Petersburgo durante el interrogatorio que se le realizó en Moscú (EFE/ Mvd)

Los futbolistas rusos Alexandr Kokorin (Zenit) y Pável Mamáev (Krasnodar) entraron en prisión preventiva, donde pasarán los próximos dos meses, tras lo que podrían ser condenados a varios años de cárcel o, en el mejor de los casos, ver rescindidos los contratos con sus clubes.

"Tienen todo lo que necesitan. Cada uno tiene un sitio donde dormir", dijo Serguéi Tsigankov, portavoz de los servicios penitenciarios rusos. Su nuevo hogar es la legendaria prisión de Butirka, situada en plena ciudad no lejos del estadio del Dinamo Moscú, cuya sola pronunciación causa escalofríos a cualquier habitante de este país.

Entre sus muros estuvieron encerrados escritores como Alexandr Solzhenitsin, científicos como Serguéi Koroliov, además de disidentes, religiosos, atamanes cosacos y revolucionarios, algunos de los cuales murieron durante su cautividad, fueron fusilados o enviados al Gulag.

Más recientemente (2009), el abogado Serguéi Magnitski murió en extrañas circunstancias en una de sus celdas tras denunciar la corrupción policial, lo que desató una andanada de sanciones occidentales contra funcionarios rusos.

Medida cautelar

Ese es el lugar al que fueron trasladados este viernes después de que un tribunal de Moscú les impusiera anoche la prisión preventiva hasta el 8 de diciembre como medida cautelar por agredir brutalmente el lunes a dos funcionarios y a un conductor.

Los futbolistas y el hermano de Kokorin, que también es acusado de participar en las agresiones, estarán en cuarentena durante diez días, tiempo durante el que serán examinados por médicos y psicólogos. Seguidamente, serán trasladados a un bloque especial, donde "las condiciones son más confortables", explicó Iván Mélnikov, secretario de la comisión que vela por los derechos de los presos en Moscú.

Mélnikov admitió que Mamáev tuvo que compartir celda en comisaría con un hombre con antecedentes penales -los defensores de derechos humanos llegaron a temer por su seguridad-, pero que eso no ocurrirá en Butirka. Sea como sea, se acabaron las comodidades para los futbolistas que cobran 3,5 y 2,5 millones de euros por temporada, ya que las camas son de hierro y los colchones usados, aunque hay televisión y frigorífico en las celdas.

Tendrán que compartir celda con cinco o diez personas, podrán ducharse sólo una vez a la semana, pasear en el patio de la cárcel una hora al día, recibir paquetes cada dos días y ver a su abogado una vez al mes, según Ígor Trunov, presidente de la Unión de Abogados de Rusia. Por el momento, los futbolistas no se han quejado más que de la imposibilidad de conciliar el sueño debido al ruido.

En principio, Kokorin y Mamáev deberán permanecer en Butirka durante dos meses, aunque sus abogados han adelantado que recurrirán su encarcelamiento con el argumento de que tienen hijos pequeños, aunque, de momento, la jueza no atendió a razones y les envió a prisión.

Kokorin y Mamáev han sido encerrados en virtud de la parte 2 del artículo 213 (gamberrismo) y 116 (agresión) del código penal, lo que puede acarrearles penas de hasta siete años de cárcel. Existe la posibilidad de que los abogados lleguen a alguna clase de acuerdo con los demandantes, aunque por el momento estos no se han mostrado dispuestos a pactar con la defensa.

Mientras seguían mostrándose desafiantes cuando comparecieron a declarar en comisaría, los jugadores cambiaron radicalmente de actitud cuando se vieron esposados y dentro de una celda durante la vista judicial con la sala llena de cámaras de televisión. Ambos reconocieron que habían obrado mal, pidieron disculpas y se mostraron dispuestos a reparar los daños físicos y morales causados.

Mamáev incluso expuso como argumento el peligro de que su club, Krasnodar, rescinda su contrato, algo que podría ocurrir de manera inminente, mientras que el Zenit no parece plantearse esa posibilidad, ya que Kokorin es una de las insignias del club.

El comportamiento violento de los jugadores ha sido condenado unánimemente por el Kremlin, la Duma, sus clubes y leyendas del deporte, aunque hoy surgieron las primeras voces disonantes.

Fiódor Smólov, que compartió vestuario con ambos, colgó un mensaje en Instagram en el que recordó que "todos nos equivocamos" y pidió que se les de la posibilidad de "enmendar el error, expiar su culpa ante las víctimas y la sociedad". En la misma línea, Alexandr Samédov, exculpó su comportamiento, llamó a no hacer juicios "precipitados" y a separar la labor de la Justicia con el "linchamiento" del que han sido víctimas en los últimos días.

Su detención se ha convertido en la noticia número uno en este país, donde los programas de televisión y los comentarios de la prensa escrita piden un castigo ejemplarizante para ambos futbolistas. Según la agencia Interfax, el escándalo ha tenido tanta resonancia que los nombres de Kokorin y Mamáev han superado esta semana al del presidente de EEUU, Donald Trump, en menciones en la prensa rusa, sólo por detrás del jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

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