El Lyon arruinó el ambiente de las grandes noches europeas

  • Madrid.- El Olympique de Lyon arruinó el ambiente de las grandes noches europeas con las que acostumbra a recibir el estadio Santiago Bernabéu a todos aquellos rivales que deben aguantar un resultado para pasar una eliminatoria continental.

1-1. El Lyon amplia la perdida de prestigio del Real Madrid en Europa
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Madrid.- El Olympique de Lyon arruinó el ambiente de las grandes noches europeas con las que acostumbra a recibir el estadio Santiago Bernabéu a todos aquellos rivales que deben aguantar un resultado para pasar una eliminatoria continental.

El equipo francés, pese a empatar el encuentro a un gol, sufrió desde antes del pitido inicial los ánimos de un estadio decorado para la ocasión. Con la grada adornada por un mosaico blanco y con un enorme cartel con un dibujo de la diosa Cibeles con el lema "volveremos", el público del Real Madrid recibió a los futbolistas de los dos equipos.

Y es que la ocasión lo merecía. Hacía seis años exactamente desde la última vez que el conjunto blanco pasó de octavos de final tras eliminar al Bayern de Múnich. Había muchas ganas de pasar esa barrera y así lo demostraron los hombres de Manuel Pellegrini, que desde el primer segundo ya arrinconaron a los franceses con una oportunidad del brasileño Ricardo Kaká que a punto estuvo de convertirse en el primer tanto de la noche.

Esa ocasión precedió a la primera gran alegría para los madridistas. A los seis minutos, el portugués Cristiano Ronaldo abrió la lata después de una gran cabalgada. Casi coincidió con el minuto siete, mágico en el Bernabéu. A la vez que el estadio coreó el tanto del luso, recordó al mítico Juanito como cada día que hay partido. Era el día de las remontadas y que mejor forma de inaugurar el marcador con uno de los estandartes de aquellos encuentros de los años 80.

Igual que el Derby County, el Borussia Moenchengladbach, el Rijeka, el Anderlecht, el Inter de Milán o el Estrella Roja, el Olympique de Lyon estaba condenado a sufrir el mismo destino que todos aquellos clubes que sucumbieron al infierno del Bernabéu.

Sin embargo, cuando todo parecía indicar que iba a haber otra remontada, el Lyon supo levantarse y cambiar la tónica de una fiesta anunciada. Aguantaron el chaparrón de la primera parte donde los fallos de Gonzalo Higuaín (mandó al palo un balón sin portero y erró en un disparo delante del portero Hugo Lloris) evitaron más explosiones de júbilo. De ellas se libró el Lyon, que pudo marcharse al descanso con la eliminatoria empatada.

El comienzo de la segunda parte llegó con un cambio de dueño en el partido. El Olympique se hizo dueño de la pelota y trajo la intranquilidad a la grada. Con alguna oportunidad clara consiguió callar al público madridista y animar a los 3.000 hinchas franceses desplazados hasta la capital de España.

Éstos estallaron como una caldera cuando Miralem Pjanic empató el partido. Quedaban menos de 15 minutos y el trabajo estaba hecho. De nuevo, el Real Madrid se iba a quedar apeado de la Liga de Campeones en octavos de final. Entonces, el Bernabéu esperó en silencio el pitido final. Lo que pintaba como una gran noche europea acabó siendo otra gran decepción. Las historias de remontadas europeas quedaron para otra ocasión.

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