Jueves, 18.01.2018 - 07:14 h

8 años después del partido del infierno, Celta y Alavés aspiran a tocar el cielo

El 6 de junio de 2009 Celta y Alavés jugaron un partido a vida o muerte para no descender a 2ªB y desaparecer como club en el caso de los celestes.

Iago Aspas debutó ese día en Balaídos y revivió al Celta. El Alavés superó cuatro temporadas en la categoría de bronce y 8 años después, uno será finalista de la Copa. 

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Iago Aspas (izquierda) y Manu García (derecha), estandartes de Celta y Alavés.

El 6 de junio de 2009 el estadio de Balaídos albergó la jornada 40 de Segunda División entre Celta de Vigo y Alavés. Eran dos equipos enfrascados en la lucha por evitar el descenso a 2ªB en la antepenúltima jornada.

Si el Celta bajaba, desaparecía, así de simple. Un debutante Iago Aspas lo evitó y el Alavés siguió siendo 'glorioso' en la categoría de bronce del fútbol español durante cuatro años. 8 años después de aquel dramático partido, Celta y Alavés se vuelven a ver las caras, pero esta vez para luchar por un título en las semifinales de la Copa del Rey. 

Era uno u otro. Tras 39 jornadas en Segunda División, Celta y Alavés jugaban un partido a vida o muerte en Vigo. El Celta (18º) marcaba la salvación con 43 puntos, y el Alavés (19º), era el primero en zona descenso con 40 puntos.

La temporada había sido muy complicada en Vigo. Pepe Murcia había sido destituido y Eusebio Sacristán había tomado los mandos. En el Alavés, que había salvado la categoría el año anterior evitando su desaparición, Javi López había cogido el equipo a mitad de campaña tras la destitución de Manix Mandiola.

Los malos resultados llevaron a ambos equipos a jugarse el todo por el todo en la jornada 40. Un partido fatídico en el que el Alavés perdonó en la primera mitad, y en el que ante la ausencia de Ghilas y Dinei, delanteros titulares del Celta, Eusebio hizo debutar en Balaídos (ya había debutado el año anterior en Salamanca) a un tal Iago Aspas, "un chico del filial" como reflejan las crónicas de aquel día.

Salió el bueno de Iago en el minuto 59 y fue una pesadilla para la defensa del Alavés. El genio de Moaña tuvo dos ocasiones antes de superar con un magnífico cabezazo a Bernardo en el minuto 80. Su primer gol con la camiseta celtiña, que se quitó, desbordado por la euforia.

El Alavés estaba en la lona, pero a falta de dos minutos Juanjo silenció Balaídos con un gol tras aprovechar un error defensivo. 

Con el tiempo casi cumplido, una ola de delirio inundó Balaídos como si Mostovoi hubiese marcado un gol en la Champions cinco años antes. No fue el 'Zar', sino el nuevo ídolo que comenzó a gestarse esa misma tarde.

Aspas, en el último suspiro, empujó a gol un rechace del portero y certificó la salvación. El Celta no desapareció ese día gracias a Aspas, el glorioso Alavés tampoco, aunque combatió los problemas económicos cuatro años en Segunda B y otros tres en Segunda, para ascender a Primera en 2016.

La próxima semana, 8 años después, los dos equipos pelearán por la final de la Copa del Rey.

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