Sábado, 18.11.2017 - 15:25 h

Rafinha hace buena la ley del mínimo esfuerzo y el Barça no pierde comba

El futbolista brasileño hizo el 1-0 definitivo de media chilena en un partido en el que el Barcelona jugó al ralentí ante un Granada sin mordiente

Luis Suárez, que presentó la Bota de Oro al inicio del partido, no tuvo su noche. Victoria de un Barça que sigue la estela de Real Madrid y Atlético.    

Rafinha celebra el 1-0 ante el Granada.

Con los triunfos previos de Real Madrid y Atlético, 'había que ganar', esa fue la máxima a la que se acogió el Barcelona. Con la 'MSN', con un once de garantías, y sin prisas, porque el gol o los goles deberían de llegar ante el colista. Quizás un exceso de confianza que pudo costar caro si no llega a ser por Rafinha, ese centrocampista brasileño que suma más goles que Neymar en la Liga. El Barça cumplió el trámite, pero nada más. El Barça quiere pero no puede

El colista, sin ninguna victoria en La Liga, visitaba el Camp Nou. Sin embargo, ni este hecho ni las victorias precedentes de Real Madrid y Atlético metieron prisa al Barcelona para ganar el partido. 

Los de Luis Enrique, hoy con Rakitic en el lugar de Busquets, salieron a dominar la pelota con paciencia, sabedores de que el Granada de Lucas Alcaraz se iba a encerrar atrás. 

Con estas directrices, y más allá de un pase en profundidad al que no pudo llegar Neymar, lo más interesante del choque en los primeros 15 minutos no sucedió en el terreno de juego, sino en la grada.

Como estaba previsto, los pañuelos blancos coparon el Camp Nou en el minuto 12 para protestar contra las palabras del presidente de La Liga, Javier Tebas, que hizo hincapié en el supuesto fingimiento de los jugadores azulgranas en el botellazo a Neymar, algo ratificado por el Comité de Competición

El brasileño ni ninguno de los atacantes azulgranas tendrían que preocuparse esta vez por el público, entregado a su causa sin miramientos, pero con recelo de un Granada que cada vez se estiraba más y al que solo le faltaba concretar el último pase en los contragolpes

La Bota de Oro estaba en el partido, y pudo desnivelarlo. Suárez presentó el reciente galardón a los aficionados antes del pitido inicial pero en la primera mitad no pudo hacer honor al mismo.

El uruguayo dispuso de un mano a mano ante Ochoa y, por raro que parezca, erró en su decisión. Recortó a los defensores que venían por detrás y perdió la pelota provocando el "uy" del Camp Nou. Sus 40 goles del año pasado no tenían nada que ver con esa acción

Incansable y con el gol entre ceja y ceja, Suárez siguió intentándolo, pero Ochoa despejó un disparo suyo desde la frontal. Tocaba seguir probando suerte en la reanudación. Rafinha da con la tecla

Parecía cuestión de tiempo que el gol azulgrana llegase, aunque la excesiva tranquilidad de los locales inquietaba. 

No fue ni Neymar, ni Suárez ni Messi, sino el centrocampista más goleador del Barcelona esta campaña: Rafinha. 

El brasileño, que ya era una pieza clave de Luis Enrique en el Celta, aprovechó un rechace del poste tras un fallo clamoroso de su compatriota Neymar para marcar su quinto gol en la Liga. Unos números grandiosos teniendo en cuenta que ha disputado seis partidos.1-0 Barça-Granada Minuto 48. Gol de Rafinha, que es el centrocampista más goleador en esta Liga (5).— Pedro Martin (@pedritonumeros) 29 de octubre de 2016

La media chilena de Rafinha espoleó a los aficionados pero no necesariamente a sus compañeros. Suárez seguía en la búsqueda inacabable de su gol, pero el resto, con calma

La mejor ocasión de un Barcelona al ralentí la tuvo Neymar. Sergi Roberto, una vez más con un notable en el carril derecho, le puso un centro acorde a un caramelo.

El '11' estaba solo delante de Ochoa, pero como ya se había demostrado hasta el momento, nadie parecía querer brillar

Al final, la ovación no se la llevó ningún jugador del Barcelona, sino un chico de la Masía que busca minutos en el Granada. Sergi Samper sustituyó a Toral y recibió el cariño del que debería de ser, dentro unos años, su público. 

El partido murió ya con un enfadado Suárez en el banquillo, consigo mismo por no haber marcado. Eso sí, el objetivo, ganar, se consiguió. Otra asunto es el grado de divertimento que el público vivió en el Camp Nou. 

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