Domingo, 19.05.2019 - 15:08 h

Eric Olhats, descubridor de Griezmann con 13 años: "En solo 10 minutos su técnica me encandiló"

El ojeador de la Real Sociedad lo descubrió por azar en 2005. "Lo habían rechazado clubes por ser pequeño, pero convencí a su familia para que viniese a España", afirma. 

Griezmman vivió en casa de Olhats durante 6 años. "Lloraba por su familia, pero maduró. Ahora se le compara con Zidane en Francia", explica a Lainformacion.com.

Griezmann en su infancia con una camiseta del Auxerre.

6 goles en su primera participación en una Eurocopa. 32 tantos en su segunda temporada en el Atlético de Madrid. A sus 25 años, Antoine Griezmann se ha convertido en una estrella emergente del fútbol europeo y en el líder de toda una nación. El éxito es el fruto del trabajo de muchos años, pero no siempre fue así. En su infancia, grandes clubes como el Olympique de Lyon o el Auxerre lo rechazaron por ser muy pequeño.

Su sueño de ser futbolista estuvo a punto de truncarse, pero ahí apareció la figura de Eric Olhats, ojeador de la Real Sociedad en Francia, que incluso acogió en su casa durante seis años a Griezmann para asegurarse de que llegaba al primer equipo.

"Los primeros años fueron muy duros. Lloraba cuando volvía de las vacaciones porque echaba de menos a su familia, por eso cuando debutó con el primer equipo fue todo un alivio", explica Eric Olhats en una entrevista a Lainformacion.com,  donde nos presenta el lado más humano y los entresijos que forjaron a la nueva estrella del fútbol mundial. 

El fútbol corría por su sangre desde que nació el 21 de marzo de 1991 en Mâcon (Francia). Su abuelo Amaro Lopes había jugado en el Paços de Ferreira portugués, mientras que su padre dirige el club de fúbtol Union du Football Mâconnais, entidad en la que el pequeño Griezmann comenzó a dar sus primeras patadas a un balón. 

A pesar de su calidad, su escasa estatura y su débil físico le privaron de dar el salto a un club más grande. El Olympique de Lyon, el Auxerre y el Saint-Étienne, entre otros, le rechazaron por este motivo, y es que en categorías inferiores en Francia existe una liga nacional donde prima el físico. 

Cuando la carrera de Griezmann parecía abocada al fracaso, un golpe de suerte le cruzó en el camino de Eric Olhats. El actual ojeador de la Real Sociedad en Francia volvía de hacer scouting en Argentina, y aterrizó en París para saludar a unos amigos en un torneo de jóvenes.

En el Camp des Loges, centro de entrenamiento del PSG, Griezmann acudió a hacer una prueba con el Montpellier y dispuso tan solo de 10 minutos de juego. Suficientes para destacar el interés de Olhats. 

"No destacaba por encima del resto. Jugó 10 minutos saliendo desde el banquillo porque en el aspecto físico estaba completamente sobrepasado por los otros jugadores.

Por otro lado, realizó grandes gestos técnicos cuando tenía la pelota. Esa técnica, esa fluidez y esa facilidad en el juego me encandilaron. Pensé que si evolucionaba físicamente a lo largo de los años podría convertirse en un jugador interesante", afirma Olhats desde Francia a Lainformacion.com.

Desde aquel momento Olhats planeó su desembarco en España. Primero se cercioró de que ninguno de los grandes clubes franceses estuviese interesado en Griezmann, y partir de ahí habló con sus padres, pasando varios días en Mâcon con el fin de convencer a la familia. 

"Ir a España era complicado, sobre todo para la familia. Conseguí persuadirles, pero la ley francesa establece que los jóvenes tienen que seguir yendo a la escuela en Francia, por lo que optamos por que viviese en una especie de internado en Bayona (Francia)", indica. 

El problema era que el transporte desde la escuela a Zubieta (1 hora de trayecto) era muy complicado y además las infraestructuras del centro dejaban mucho que desear

"Con miedo a que quisiese volver a su país, decidí que viniese a vivir conmigo al menos tres semanas. Pensaba que me iba a decir que querría volver con sus amigos de la residencia al día siguiente, pero finalmente se quedó en mi casa seis años", afirma sonriente un Eric que como él mismo dice, se convirtió en "el padre, la madre, el abuelo, la abuela, y en el mejor amigo" de Griezmann. Primeros años "duros" de una incógnita futbolística

El cambio de residencia sucedió con 13 años. Griezmann dejó atrás a su familia y se fue a vivir con su descubridor, un cambio al que no fue fácil adaptarse. 

"Los primeros años fueron muy duros. Hubo momentos buenos, menos buenos y difíciles, sobre todo después de las vacaciones, cuando lloraba porque echaba de menos a su familia. Asimismo, en sus primeros años no era titular en la cantera de la Real, y eso le ponía triste", asegura.

Precisamente, a medida que iba creciendo y madurando fue cuando Griezmann comenzó a jugar todos los partidos con la Real Sociedad. Todo a base de trabajo y al hecho de tener claros sus objetivos. 

"Siempre fue un chico con el que era muy fácil convivir. Es tranquilo, pero con un gran carácter. Aprendí rápidamente que era muy fuerte mentalmente y que sabía siempre lo que quería. Además, era un chico con mucha facilidad para hacer amigos", añade. 

Sin embargo, todavía no se avistaba que podría llegar a ser un jugador de primer nivel. "Tenía potencial técnico, pero faltaba mucha información: cómo iba a crecer, cómo iba a madurar... tenía cualidades para llegar a ser futbolista, pero nada más. Detrás de la estrella actual hay un trabajo de todo un club", afirma. Una progresión que le sitúa a la altura de Zidane

En 2009, Griezmann fue convocado para hacer la pretemporada con el primer equipo de la Real Sociedad. Había ascendido con el filial ese año, pero ni siquiera llegó a debutar con el equipo B. 

Un cúmulo de lesionados le permitió brillar en los partidos preparatorios, y en su primer encuentro como titular en la Liga marcó en la victoria por 2-0 ante el Huesca. 

"Fue increíble. Sentí una sensación de alivio total. Vivimos seis años juntos en los que luchó sin parar para que llegase ese momento y lo consiguió", señala Eric. 

Tras cuatro años en La Real, tres de ellos en Primera División, su progresión fue "espectacular". "Aprendió en la Real Sociedad la responsabilidad que conllevaba su juego, aprendió a mejorar su capacidad goleadora y aprendió en todos los aspectos: físico, mental y técnico. No para de mejorar y parece que no tiene límites", explica. 

En 2014 el Atlético de Madrid el Cholo Simeone se hizo con sus servicios y Griezmann explotó como futbolista. Mejoró su capacidad atlética y, sobre todo, sus números goleadores. "No le hacen falta tres ocasiones para marcar, con una le llega. Es pura eficacia", cuenta. 

Su rendimiento en su club en la campaña 2015-2016 ha sido estratosférico. En sus 32 goles hay dos por encima del resto. El que clasifica al Atlético ante el Barcelona en Champions y el que sella el pase a la final de Milán en Múnich. 

"Gestiona la presión al más alto nivel muy fácilmente. No es un chico que se haga muchas preguntas, no se come la cabeza. Va, juega y lo hace lo mejor que sabe. Para eso se necesita carácter", asegura. 

Después de ser el referente de Francia en la Eurocopa hasta el momento, los aficionados lo han situado a la altura de grandes mitos del fútbol galo. 

"Francia quiere mucho a Griezmann como jugador talentoso y dotado que es. Se trata de un futbolista que todos los clubes del mundo quieren fichar, y aquí se le atribuye la misma dimensión que a Platini o a Zidane. El talento y su manera de ser seduce al público", especifica.

Un talento al que todavía le queda mucho por hacer para el regocijo de los aficionados del Atlético de Madrid. A sus 25 años, Griezmann quiere "seguir evolucionando" con la camiseta rojiblanca tal y como asegura su descubridor, y si sigue a este ritmo ganará títulos, lo "único que le falta" para compararse con las grandes estrellas del fútbol mundial. 

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