Miércoles, 12.12.2018 - 00:19 h

Jonas Eriksson, un colegiado millonario que arbitra por hobby

  • Eriksson ganó más de 10 millones de euros tras comprar el 15% de los derechos globales de una empresa de derechos deportivos.
  • Eso no cambió su vida, pues como asegura, su vida pasa por ser árbitro, vestirse de negro, salir con el silbato en la boca y hacer su mejor esfuerzo cada partido.
Jonas Eriksson

El sueco Jonas Eriksson será el árbitro del partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones que disputarán el Manchester City y el Barcelona el próximo martes en el estadio City of Manchester.

Exfutbolista convertido en árbitro, en la presente edición de esta competencia todavía no había dirigido a ingleses y catalanes. Pero su particularidad más grande es que trabaja por amor al fútbol.

Jonas Eriksson, que así se llama el sujeto, comenzó su carrera en 1994 y se convirtió en internacional en 2002.

En sus comienzos en el mundo del arbitraje, el sueco ganaba en torno a unos 50.000 euros anuales, aunque continuaba trabajando en IEC in Sports, una empresa dedicada a comercializar con derechos deportivos con oficinas en Europa, Oriente Medio, Asia y Oceanía y que con el tiempo le cambiaría la vida.

En 2005, el nórdico decidió invertir hasta comprar el 15% de los derechos globales de dicha empresa. Y los resultados llegaron solos, ya que tres años más tarde la cadena internacional logró importantes contratos y otra compañía decidió comprarla por unos cuantos millones de euros. Eriksson recibió más de 10 millones de euros y prácticamente aseguró su vida y la de todos sus familiares, por tanto el arbitraje ahora lo realiza como un simple hobby.

Este juez sueco recibió el cartel de árbitro internacional en el 2002 y desde entonces ha estado presente en múltiples compromisos de torneos organizados tanto por la UEFA como la Champions y la Europa League, además de los Copas de la FIFA, como un Mundial Sub 20.

En cuanto a sus números, podemos decir que Eriksson es un árbitro discreto, al que no le gusta llamar la atención, no suele generar polémica con sus arbitrajes. Hasta hace tres años, con más de 200 partidos en su recorrido, sólo había señalado nueve penaltis, había expulsado a ocho jugadores y amonestado a 132 futbolistas, manteniendo un promedio de menos de tres tarjetas por encuentro.

Eso no cambió su vida, pues como Jonas asegura, su vida pasa por ser árbitro, vestirse de negro, salir con el silbato en la boca y hacer su mejor esfuerzo cada partido.

Jonas Eriksson ha dirigido tres partidos de Champions League esta temporada y en los tres marcó al menos un gol el equipo visitante (Juve-Copenhague (3-1), Arsenal-Borussia (1-2) y Ajax-Milan (1-1).

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