Domingo, 16.06.2019 - 19:36 h

Messi rescata al Barcelona del naufragio en San Mamés

Un gol de Lionel Messi salvó al Barcelona, que estuvo a punto de perder su condición de invicto en la Liga y acabó rescatando un punto (2-2) ante el Athletic en un partido marcado por la intensa lluvia que encharcó el campo.

Las mejores imágenes del Athletic - Barcelona.

Con sol, con viento o como en San Mamés, con lluvia, Lionel Messi es mortal para sus rivales. Se adapta a cualquier circunstancia para hacer lo que mejor sabe, marcar goles. Un tanto suyo cerca del pitido final ha permitido al Barcelona rescatar un punto en un partido pasado por agua que parecía que tenía perdido. Hasta la aparición del genial futbolista azulgrana, el protagonismo había caído en el césped y la lluvia.

El aspecto del césped de San Mamés antes de empezar el partido era sorprendente, parecía que ni siquiera estaba mojado. Teniendo en cuenta el diluvio que caía sobre Bilbao, hay que dar un sobresaliente al drenaje. Sin embargo, sí que estaba mojado, y muy, muy rápido. Eso hizo que los dos equipos jugaran a un ritmo altísimo, endiablado, durante la primera parte. Al Barcelona le va bien un campo rápido, pero esto quizá era demasiado. El Athletic, desde que tiene a Marcelo Bielsa en el banquillo, tampoco hace ascos a mover el esférico, más bien la contrario. Le gusta tenerlo.

El césped mojado influyó en el primer gol del partido, propiciado por un resbalón de Dani Alves que hizo que el balón llegase a Ander Herrera con tiempo para pensar y colocar el balón junto al poste lejos del alcance de Víctor Valdés, al que de paso fastidió el récord de imbatibilidad. Con el campo así, parecía más fácil buscar el gol por arriba, y fue con un remate de cabeza con el que empató Cesc Fàbregas.

Los charcos aparecieron tras el descanso. Tanta agua era imposible drenarla y se acumuló sobre el campo. Lo que antes era un balón que corría que se las pelaba pasó a convertirse en una lotería: lo mismo rodaba veloz que se paraba en un charco. El lugar más propicio para meter la pata con un despiste. El peor escenario para el Barcelona, que no podía rasear el balón porque se paraba a ratos. Messi sufría tanto o más que sus compañeros por lo mucho que le gusta correr con la pelota pegada al pie, algo imposible en San Mamés.

El segundo gol del Athletic llegó en una jugada a balón parado, un saque de esquina a la vieja usanza. Balón colgado, despeje flojo de Eric Abidal, zarpazo del león Fernando Llorente y horrible despeje de Gerard Piqué, que no podrá echar la culpa al césped. La hierba estuvo a punto de devolver el empate al momento igual que pasó en la primera mitad, pero el despeje involuntario de un defensa rojiblanco no entró en la portería por centímetros.

El empate llegó cerca del final. La pólvora de Messi no estaba suficientemente mojada y 'La Pulga' aprovechó un mal despeje para evitar el naufragio del Barcelona, que sigue siendo el único invicto de la iga BBVA y vuelve a no perder en La Catedral. Este punto pasado por agua puede valer oro algún día.

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