Miércoles, 18.09.2019 - 23:58 h
Mundial de Brasil de 2014

El fútbol se olvida de Sudáfrica, que aún paga las pérdidas económicas del 2010

Cuatro años después y cuando el balón rueda en Brasil, los sudáfricanos pagan altos impuestos para sufragar la manutención de las infraestructuras.

Mundial de Sudáfrica
Mundial de Sudáfrica

Brasil no quiere que sus estadios se conviertan en molestos adornos en sus calles, como los de Sudáfrica. El de 2014 es el Mundial más costoso de la historia, pero las cuatro primeras sedes ya han quedado vacías de turistas y buscan soluciones para reutilizar los multimillonarios estadios.

Sudáfrica organizó el Mundial de 2010, aspiraba a más dinero, más turistas y más fútbol, pero cuatro años después y cuando el debate sobre la viabilidad y el futuro que el torneo de 2014 dejará en Brasil está candente, el balance en el país africano es negativo.

El montante total que aportó el gobierno africano se elevó hasta los 4.000 millones de dólares. Recibió de la FIFA una gratificación de 100 millones, que sumado a los ingresos publicitarios y resto de beneficios dejaron un balance total de 3.000 millones de dólares en pérdidas.

En los mundiales, la que más dinero gana en la FIFA. En Sudáfrica 2010 terminaron con un beneficio de casi 3.000 millones de dólares, la misma cifra que perdió el país. Los vecinos de la ciudad guardan un buen recuerdo de un Mundial que llenó de orgullo todo un país a pesar de las pérdidas económicas. Como ocurre en Brasil, los vecinos sabían que 64 partidos de fútbol repartidos en un mes no podían cambiar la desigualdad económica y social de un país.

Lo que más ha mejorado en las grandes ciudades de Sudáfrica es el transporte público. Fue una promesa de Mandella desde los años 90 y por fin pudo llevarse a cabo como parte de las infraestructuras del Mundial. En 2014 continúan funcionando y creciendo para mejorar los desplazamientos de los sudafricanos.

El de 2010 siempre será recordado como el Mundial de las vuvuzelas. Estas trompetas siguen siendo cuatro años después el principal atractivo de los turistas que quieren guardar un recuerdo de su viaje al país. Ya no hay carteles de la FIFA por las calles y las tiendas ya no venden recuerdos del Mundial en el que España se hizo con el trono mundial.

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Los estadios del Mundial de Sudáfrica se han ganado a pulso el sobrenombre de 'elefanes blancos'. Se utiliza esta expresión para denominar un bien del que el propietario no se puede deshacer, pero por el que paga mucho dinero para mantenerlo. Las pérdidas millonarias que generan los estadios cada año son sufragadas por los bolsillos de los contribuyentes de un país en el que la pobreza y la deficiencia en la sanidad y la educación son problemas de primer orden

Es el caso del emblemático Soccer City de Johanesburgo, donde España se procamó campeón del mundo. Fue el estadio de la gran final y ha tenido que cambiar el nombre a FNB Stadium por motivos publicitarios. Los equipos de la zona no lo utilizan por el alto precio del alquiler de las instalaciones y solo acoge algunos partidos de la selección de fútbol y rugby. Además, ha sido utilizado para la celebración de conciertos. Los vecinos de la zona piden la demolición del estadio para reducir los costes a largo plazo y construir un parque para mejorar la calidad de vida de la zona.

El estadio más caro del Mundial fue el Green Point de Ciudad del Cabo. Su construcción alcanzó los 600 millones de dólares y desde entonces lo utiliza el Ajax Cape Town, un equipo de futbol de la primera división que cuenta con una media de 4.000 espectadores frente a los 64.000 asientos disponibles. Los equipos locales de cricket y rugby se niegan a mudarse al nuevo complejo alegando los altos costes de alquiler e instalaciones incompatibles con las necesidades de esos deportes.

Otro de los estadios más modernos y costosos fue el de Durban. Ahora acoge los partidos el AmaZulu, un equipo local que congrega a 3.000 aficionados en el Moses Mabhida, que cuenta con una capacidad de 54.000 espectadores. La situación más catastrófica es la que se vive en Port Elizabeth, una ciudad que no cuenta con equipos de fútbol ni de rugby que puedan utilizar las instalaciones del Nelson Mandela Bay.

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Doce estadios, cinco de ellos de nueva construcción, acogieron los 64 partidos de la Copa del Mundo 2006. Todos tienen capacidad para más de 40.000 espectadores y el de mayor aforo es el coliseo berlinés, que puede albergar a 73.000. La mayor inversión se hizo en el estadio de Múnich, su coste total fue de 340 millones de euros, sufragados por los dos clubes de fútbol más importantes de la ciudad, Bayern y TSV 1860.

El estadio pasó a llamarse Allianz Arena por un acuerdo publicitario e incluso la marca de seguros ha entrado en el accionariado del Bayern a cambio de 110 millones de euros. 10 de los 11 estadios viene siendo utilizados por equipos de primer nievel. Se construyeron en Stuttgart, Berlín, Kaiserslautern, Colonia, Dortmund, Frankfurf, Gelsenkirchen (Schake 04), Hamburgo, Nuremberg, y Hannover.

Por ultimo el estadio que se construyó en Leipzig lo utiliza el SSV Markrastädt de la quinta división. Lo compró Red Bull con la intención de llevar a este refundado club a la lucha por la Bundesliga en 10 años.

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