Martes, 20.02.2018 - 18:29 h
Otra vez en el centro de la polémica

Piqué se lleva los focos: marca el empate y manda callar al público periquito

El equipo de Valverde bate al Barcelona de Pep al lograr 22 jornadas seguidas en la Liga sin perder. Messi no fue titular.

Piqué se lleva los focos: consigue el empate y manda callar al público
Piqué se lleva los focos: consigue el empate y manda callar al público

El central del Barcelona Gerard Piqué ha centrado uno de los episodios polémicos en el derbi de liga entre el Espanyol y el Barcelona, en el RCDE Stadium, mandando callar a la afición periquita cuando ha marcado el gol del empate (1-1) en los últimos compases del partido. Granero le ha pedido respeto, Quique Sánchez Flores ha destacado que un jugador nunca debe mandar callar a la afición, mientras que Valverde ha querido evitar la polémica y ha achacado todo a las consecuencias de un derbi caliente.

Un sector de la afición blanquiazul ha respondido al defensa azulgrana con cánticos ofensivos contra el propio futbolista y contra su pareja: "Piqué, cabrón, tu hijo es de Wakaso, Shakira tiene rabo y tú eres maricón".

Este cántico ya se produjo en el partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey. De todos modos, en este compromiso de liga, la afición blanquiazul no se ha centrado en Piqué, al margen de silbidos cuando ha tocado el balón en algunos tramos, hasta que el central azulgrana no ha celebrado su diana.

En una de las últimas acciones del partido, y en el intento de despejar Piqué un balón, Gerard Moreno le cargó con fuerza, lo que significó una falta, lo que provocó un intercambio de reproches con el consiguiente tumulto de jugadores. Según Moreno, Piqué le recriminó la entrada y se fue a por él. Diferentes jugadores se amontonaron en la derecha del campo españolista hasta que el árbitro pudo hacerse con el control de la situación. 

Messi empezó de suplente y Valverde rompe récords de Pep

El Espanyol y el Barcelona empataron en el RCDE Stadium en un encuentro con problemas ofensivos para los azulgrana, con Messi suplente, e inspirado para el anfitrión, que se adelantó con un gol de Gerard Moreno en el 66, pero que se encontró con la diana de Piqué en el asedio final.

El empate azulgrana le permite sumar 22 jornadas seguidas en la Liga sin perder, todo un récord para el FC Barcelona. Mientras que los blanquiazules rompen una dinámica de dos derrotas consecutivas. Así acaba una serie de tres derbis, dos en Copa del Rey, con gran tensión en el campo y fuera de él. El Espanyol cambió el planteamiento de los dos derbis anteriores y saltó al césped con un once más ofensivo. El anfitrión atacaba sin complejos con la velocidad de Jurado por la banda derecha y algún tiro desde la frontal. No tenía ocasiones claras, pero estaba cómodo en el RCDE Stadium.

Las llegadas del Barcelona, que no lo tenía fácil para forzar el desajuste defensivo local, tampoco eran diáfanas. Luis Suárez estaba bien cubierto por David López. De todos modos, a partir del cuarto de hora, la presión blanquiazul en campo rival se relajó y los de Valverde rondaron con más asiduidad el área de Diego López.

Coutinho, ex del Espanyol, confirmó el momento de lucidez azulgrana. En el minuto 22, el brasileño, desde la frontal, estrelló el balón en el larguero. De todos modos, el latigazo enchufó al cuadro local y su compatriota Baptistao firmó un disparo que Ter Stegen tuvo que parar en dos tiempos. En el último cuarto de ahora antes del descanso, el anfitrión acaparaba las ocasiones. El mismo Leo Baptistao examinó la zaga azulgrana en varias ocasiones más y protagonizó una de las polémicas del partido: el ariete, en el 38, acabó en el suelo tras falta de Piqué cuando se escapaba solo. El árbitro no pitó nada.

El segundo tiempo empezó con susto: gol, bien anulado, a Baptistao. El delantero estaba muy activo en el derbi. El Barcelona, por su parte, no se inquietaba. Su velocidad de circulación habitual empujaba al Espanyol a su área con relativa facilidad. Iniesta deshacía con su juego de tiralíneas la pizarra rival.

Pero a los de Valverde les faltaba pólvora. Quizá por eso Messi calentó desde la media parte y salió en el 57. El argentino saltó con hambre, pero no calmó la del cuadro perico. Todo lo contrario: Gerard Moreno puso por delante a los suyos en el 66 tras un centro de Sergio García desde la banda derecha.

El 1-0 no cambió los planes del Espanyol, con sus revoluciones prácticamente intactas. El Barcelona, en cambio, se vio obligado a buscar más profundidad alineando a Jordi Alba. Hasta ahora, Messi apenas había entrado en juego y Luis Suárez tenía complicaciones para aparecer. La lluvia frenaba el juego para ambos.

En los últimos diez minutos, los blanquiazules dieron un paso atrás. El Barcelona firmaba un asedio de balones largos, centros y saques de esquina. Y Piqué ganó la partida. El central le ganó la partida a las torres rivales y remató de cabeza en el 82 para lograr el empate a uno.

El defensa lo celebró mandando callar a la grada del RCDE Stadium y un sector de la afición respondió con cánticos e insultos contra él y su mujer, la cantante colombiana Shakira. La tensión creció en el césped en los minutos finales y Quique Sánchez Flores buscó proteger el empate e hizo debutar al colombiano Carlos 'La Roca' Sánchez. Pero la Roca ya había sido Piqué.

Piqué explica su gesto

Piqué no se calló tampoco fuera del campo, no es su estilo: "Los jugadores siempre tenemos responsabilidad por el juego y por todo lo que pasa. Somos personas, reaccionamos por lo que pasa en el terreno de juego. Hay un límite y si los que mandan, son propietarios del club, no dicen nada, no nos quedaremos callados".

El central tiene claro que nunca será bien recibido en casa del eterno rival: "Siempre que venga aquí seré recibido de esta manera, no es algo que me preocupe muchísimo. A seguir compitiendo para ganar la Liga", pero dejó claro que lo que le molesta es que el centro de la diana de los insultos de la afición del Espanyol no solo es él, sino su familia. "He celebrado el gol a mi manera, como ellos lo celebran a la suya", comenzó afirmando, antes de lamentar que "una parte importante de la afición del español se pronuncia sobre mi familia y mis hijos y no actúan los propietarios, sólo me denuncian a mí".

Piqué añadió más leña al fuego al expresar que "son de Cornellá y con eso me refería a que cada vez están más desarraigados de Barcelona", ya que "tienen un propietario chino y todos sus consejeros son chinos. Sé que dolieron mis palabras, pero lo que dice su afición también duele mucho", continuó afirmando, al tiempo que agregó que "con el sarcasmo intenté devolvérsela y parece que ha funcionado porque se han gastado una pasta".

"No ha habido agresiones en el vestuario", según el árbitro

Cuando marcó el gol del empate, Piqué mandó callar a la afición del Espanyol poniéndose el dedo índice en la boca. A los pocos minutos, y en una jugada en el campo azulgrana, el españolista Gerard Moreno le hizo una dura entrada que provocó cierta tensión entre ambos y otros jugadores, y que continuó en la entrada al túnel de vestuarios tras el partido. Es lo que el árbitro Jesús Gil Manzano reflejó en el acta.

"Al finalizar el encuentro, cuando entramos en el túnel de vestuarios, nos encontramos con un tumulto de jugadores, oficiales y personal de ambos clubes, discutiendo entre ellos sin observar ningún tipo de agresión", escribió el colegiado en el acta arbitral del partido en el apartado "otras observaciones".

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