Miércoles, 21.11.2018 - 03:50 h

Sadam e Iggy, futbolistas del Darfur United: "El fútbol nos trajo esperanza y alejó a los jóvenes de la droga"

  • Dos de los trece refugiados que pidieron asilo en Suecia afirman que tuvieron que huir de Sudán porque "destrozaron" sus pueblos. El fútbol les dio la "única oportunidad" de salir de los campos.
  • "Corrimos durante tres días por el desierto, pero aún así la milicia mató a varios familiares", explica Sadam que junto a Iggy cuentan a lainformacion.com una historia única.
Sadam e Iggy, futbolistas del Darfur United: "El fútbol nos trajo esperanza y alejó a los jóvenes de la droga" / La Información.

Sadam Hissieny Mohammed Omer Iggyson dos de los refugiados de Darfur que gracias al fútbol encontraron una vida mejor en Suecia. Tras la disputa de la Copa del Mundo ConIFA en 2014, los dos futbolistas del Darfur United (equipo formado íntegramente por refugiados) pidieron el asilo político, y lo consiguieron. Sadam (Darfur, 1993) e Iggy (Omdurman, 1989) explican a lainformacion.com sus dramáticas historias, el día a día en el campo de refugiados y cómo el fútbol cambió sus vidas.Una guerra de guerrillas dominada por la milicia yanyauid asola Sudán desde 2003. En el terriotorio de Darfur, la situación es crítica. Todos los días se asesina a gente y se secuestran a mujeres, un contexto conocido tanto por Sadam como por Iggy. "Tuve que huir porque los yanyauid destrozaron mi pueblo", explica el primero. "La guerra no da otras opciones", añade Iggy. Con un futuro en el que solo podrían encontrar la muerte, miles de habitantes de Sudán huyen para cruzar las fronteras con Chad, donde hay 12 campos de refugiados actualmente con 350.000 personas. El problema es que muchos pierden la vida en el viaje."Corrimos durante tres días por el desierto", pero aún así no fue suficiente para la familia de Sadam, ya que "la milicia asesinó a varios familiares" antes de llegar al Chad. Estos trayectos son realizados a pie o "en burro", con escasas provisiones de agua y comida, por lo que es habitual que muchas personas mueran directamente aunque eviten a la milicia. Todo por alcanzar una vida precaria, pero en paz en los campos de reugiados.Gabriel Stauring, fundador de la ONG I-ACT y del Darfur United, ya había declarado a lainformacion.com que las condiciones de vida en los campos de refugiados eran pésimas, sobre todo por los recortes en todo tipo de suministros. Una realidad que los futbolistas corroboran."No hay comida suficiente. Las escuelas no son buenas, no hay hospitales ni servicios mínimos. La malnutrición está al orden del día, y definitivamente no puedes alcanzar tus sueños en los campos", asegura Iggy. Unos sueños que se hicieron posibles gracias a un balón."El fútbol nos trajo esperanza y alejó a los jóvenes de la droga"La primera vez que Gabriel Stauring les comentó a los refugiados la idea de crear un equipo de fútbol, el éxito fue inmediato. Todos soñaban con poder jugar para el Darfur United, un equipo que representaba a su país y su condición social.El deporte rey también lo es en los campos de refugiados de Chad. Los jóvenes siguen las ligas europeas, aunque a veces es complicado debido a los cortes de electricidad y la escasez de televisiones. Verlo era difícil, pero jugarlo era más factible.La creación de las academias y el objetivo de participar en la Copas del Mundo de ConIFA (equipos no reconocidos por la FIFA) puso en marcha un sistema de entrenamientos por el que el fútbol se convirtió en la actividad preferida en los campos."El fútbol trajo esperanza y alegría. También alejó a los jóvenes de las drogas y nos dio salud", afirma Iggy que comparte la visión de Sadam de que el fútbol fue "clave" para mejorar sus vidas en los campos de refugiados, a menudo llamados 'cárceles abiertas'.Jugando descalzos y sobre tierra y polvo, el Darfur United se organizó de tal manera que comenzó a competir en las Copas del Mundo de ConIFA, y en 2014 se desplazaron a Suecia, lugar donde los dos protagonistas de la entrevista vivieron un "sueño"."¿Estás de broma?", preguntó Iggy cuando se enteró de que ponían rumbo a Suecia. Allí el Darfur United jugó al fútbol por primera vez sobre céspedy con botas y perdió todos los encuentros por goleada (como era de esperar), pero eso era lo de menos. Los refugiados aprendieron cualidades futbolísticas y vieron otro mundo, el mismo al que difundieron su mensaje. Obviamente, todos los medios querían conocer la historia del "equipo de los olvidados".Asilo político, la "única oportunidad" de dejar los camposAprovechando su estancia en Suecia, 13 futbolistas del Darfur United pidieron asilo político y las autoridades suecas se lo concedieron. El fútbol fue su vía de escape hacia un futuro mejor."Era nuestra única oportunidad" de salir de los campos, afirman Sadam e Iggy. Sus vidas mejoraron exponencialmente allí. Los refugiados estudian sueco tres días por semana, siguen jugando al fútbol y están a la espera de recibir sus tarjetas de identidad. Cuando la reciban, podrán buscarse una casa para vivir."Suecia es un país muy moderno. Allí se vive una gran experiencia", afirma Iggy, mientras que Sadam destaca "la libertad de expresión", de la que no gozaban en Sudán. En Suecia, los refugiados de Darfur forman un grupo unido que sigue los programas del gobierno sueco.Sin embargo, irse también implica dejar gente atrás. La madre, el padre y los hermanos de Sadam continúan en los campos de refugiados. Su objetivo es ayudarles económicamente en cuanto pueda trabajar, pero mientras tanto mantienen el contacto a través de cartas.Iggy, por su parte, decidió volver a Chad pero no a los campos, sino a la capital Ndjamena para realizar sus estudios. Su familia y sus amigos están todavía en los asentamientos de Chad. Del mismo modo que Sadam, Iggy quiere formarse y poder mejorar sus condiciones de vida."Quiero dar las gracias a Gabriel Stauring, fundador de I-ACT y también a la cofundadora Katy Jay Stauring, así como la directora del programa Sara-Christine y al cuerpo técnico del equipo encabezado por Mark Hodson", manifiesta Iggy, dando las gracias a una serie de personas fundamentales en su vida.Es prácticamente imposible que Sadam pueda alcanzar la calidad de su ídolo Messi algún día, del mismo que es inconcebible que Iggy pueda jugar en su club favorito, el Real Madrid, pero lo que sí es cierto es que el fútbol les dio la oportunidad de dejar atrás un pasado horroroso para empezar a escribir un futuro esperanzador.

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