Viernes, 25.05.2018 - 18:27 h

Stuart Pearce: el electricista que llegó a ser seleccionador de Inglaterra

El joven que descargaba cajas a 10 minutos de Wembley se convirtió con los años en uno de los tipos más duros del fútbol inglés. 

Stuart Pearce: el electricista que llegó a ser seleccionador de Inglaterra
Stuart Pearce: el electricista que llegó a ser seleccionador de Inglaterra

Salvo raras excepciones, los futbolistas ingleses acuden a los restaurantes con la tranquilidad de saber que no serán molestados por seguidores que ansían una foto o un autógrafo a mitad de la comida. Cuestión de cultura. En el caso de Stuart Pearce (Londres, 1962) no son los ruegos, sino los cánticos de algunos fanáticos los que jalonan las salidas de este exfutbolista casi cincuentón con su esposa.

De pequeño, Pearce soñaba con emular a Gordon Banks, quería ser portero. Pronto avanzó unos metros para jugar de central y durante seis meses cumplió su sueño de jugar en el Q.P.R. hasta que, como confesaba en una entrevista a la revista Four Four Two, le dieron largas. Decepcionado, con 14 años comenzó a descargar cajas y a trabajar en un bar en el noroeste de Londres, a poco más de un kilómetro de Wembley.

"Seré recordado como alguien que jugó duro pero limpio… duro pero quizás no limpio en ocasiones". Pearce es desconcertantemente cambiante, agresivo pero inteligente, un provocador capaz de mantener la calma. El defensa francés Basile Boli lo sabe bien. Pearce había golpeado a un jugador galo, Boli lo vio –no así el árbitro- y cabeceó al inglés, que se levantó y siguió jugando como si nada. Boli luego le mandaría un fax agradeciéndole su deportividad. El lateral izquierdo era tan duro que se rompió la pierna contra el Southampton y salió del campo por su propio pie.

Sus habilidades, la pasión y determinación que ponía en el juego y su despliegue físico explotaron con un simple cambio de posición, del centro de la defensa a la banda izquierda. Comenzó jugando de incógnito en 1978 con un nombre ruso–Yak Jenssen- en el Wealdstone. Cinco años y varios títulos después, el Coventry pagaba cerca de 30.000 libras por Pearce y le sacaba del fútbol amateur con 21 años.

Su carrera quedó ligada para siempre a un color, el rojo del Nottingham Forest. Tímido y muy callado fuera del campo, aquel joven rubio con un águila tatuada en su brazo tenía mucha personalidad cuando se calzaba las botas. Era inevitable que la hinchada 'Forester' encontrase en Stuart Pearce al jugador icono que reverenciar junto al legendario entrenador Brian Clough. Por toda Inglaterra se extendió el cántico "Psycho, Psycho, Pyscho" como una masa uniforme y su poderío acabó por llevarlo a la selección.

Pearce, la selección y los penaltis

Hay dos momentos que retratan a Stuart Pearce con la camiseta de los 'tres leones'. El primero, triste, no es otro que el penalti fallado en las semifinales del Mundial de 1990 ante Alemania. La otra cara de la moneda no la pudo cambiar Andoni Zubizarreta. En 1996, el número tres de Inglaterra soltaba toda la rabia acumulada en su 1,78 metros camino a la enésima derrota de España en cuartos de final, una estampa que serviría años más tarde para la portada de su autobiografía. Sin embargo, Gareth Southgate condenó la suerte local contra Alemania, de nuevo las semifinales y el trauma de los penaltis.

Los once metros siempre tuvieron mucho que ver con Stuart Pearce. Se retiró en 2002 con 99 goles, una gran cifra para un defensa, aunque pudieron ser 100 si hubiera marcado un penalti en su último partido. Parecía como si los finales felices esquivaran al hombre en el cuál se había inspirado un grupo de la escena punk británica, The Stranglers, al crear el sello discográfico 'Psycho Records'.

Aquel imberbe chaval que anunciaba sus servicios como electricista durante los partidos y vestía gorras propias de la época de Sherlock Holmes acabó vistiendo 78 veces la camiseta de Inglaterra. Después de cinco dirigiendo a la selección sub-21, Pearce ha tomado las riendas del primer equipo tras la sorprendente renuncia de Fabio Capello. Le toca lidiar con la presión de los medios, deseosos de que a los 'pross' los dirija el que fuera su entrenador en el West Ham, Harry Redknapp. Su objetivo en la Eurocopa es"conseguir un resultado que enorgullezca a todo el mundo".

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