Una final en Uruguay termina en batalla campal y con jugadores 12 expulsados

Una dura entrada fue el detonante de una pelea en la que pudieron verse patadas, puñetazos, cabezazos y todo tipo de linchamientos.

El colegiado expulsó a más de una decena de jugadores y varios de ellos necesitaron asistencia sanitaria.

Una final en Uruguay termina en batalla campal y con jugadores 12 expulsados

La final de la cuarta división del fútbol uruguayo entre Conventos y Boca Juniors terminó en una de las batalla campales más duras que se recuerdan entre jugadores. El árbitro expulsó a siete jugadores de Boca y a cinco de Conventos (uno de ellos estaba en el banquillo). 

El partido transcurría por el minuto 37 con empate a uno en el marcador y tras una dura entrada de un jugador de Conventos, comenzó la trifulca. Sobre el césped pudieron verse patadas, puñetazos, cabezazos y todo tipo de linchamientos. Incluso llegó a bajar gente de la grada para sumarse a la trifulca que acabó con jugadores que necesitaron asistencia médica.

Lo repitieron porque el árbitro iba borracho

Se da la curiosidad de que se trataba de la 'repetición' de la final, ya que el 18 de diciembre el partido tuvo que suspenderse debido a que el colegiado acudió en estado de embriaguez. Los presentes en Estadio Salesiano de Cerro Largo, lo denunciaron ante la federación.

El árbitro mandó repetir dos veces un penalti para que Conventos fuera campeón del torneo. La policía acudió al estadio tras la llamada de los aficionados y según informa el medio 'Ovación' de Uruguay, Mariño terminó en la comisaría al dar 1.5 gramos de alcohol en sangre.

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