La gallega Mari Paz, la pichichi de la Superliga femenina

  • Con el nueve a la espalda en la camiseta del Espanyol, la gallega Mari Paz Vilas es la actual pichichi de la Superliga femenina. Unos números al alcance de pocas, y de pocos: 29 goles en las 22 jornadas disputadas hasta el momento. Mejor media que Cristiano Ronaldo o Leo Messi.
La gallega Mari Paz, la pichichi de la Superliga femenina
La gallega Mari Paz, la pichichi de la Superliga femenina
rcdespanyol.com
Nacho Díaz

Mientras una gallega triunfa en el extranjero (Vero Boquete), otra lo hace en España. Mari Paz Vilas Dono (Bamio, Vilagarcía de Arousa, 1988) es de una de las futbolistas más destacadas del panorama nacional. Hay unos números estratosféricos que avalan la temporada de esta "killer". La futbolista del Espanyol ha celebrado 29 goles en la Superliga femenina en los 22 partidos disputados hasta ahora. Como Cristiano o Messi (28), pero éstos en dos choques más.

Mari Paz dio sus primeras patadas al balón con apenas ocho años, en la escuela del Arousa. Lo hizo a la vez que su hermano mellizo, pero parece que el gusto por el balón era más de ella que de él. El otro, y único, lazo de unión en la familia con el mundo del fútbol era su hermano mayor, que llegó a jugar como portero en el Compostela. "Siempre me llevé bien con los chicos y tengo buenos recuerdos jugando contra el Dépor o el Real Madrid", comenta la ahora "perica".

Del Atlético Arousana al Levante. De Galicia a la Comunidad Valenciana. De la niñez a la madurez. Medio centenar de goles en una temporada hicieron que el Levante se fijase en ella. Con apenas 18 años, Mari Paz hizo las maletas rumbo al profesionalismo. El empujón de su padre fue definitivo. La dureza del adiós a su tierra viaja consigo. "El tren sólo pasa una vez en la vida y había que aprovecharlo", sentencia la futbolista.

En el Levante comenzó su particular ascensión en el fútbol femenino español. En su primera temporada en el club levantino celebró su primer título, la Copa de la Reina. Ese partido es uno de los mejores recuerdos que guarda, porque con dos goles suyos su equipo dio la vuelta al marcador. Al año siguiente, se proclamó campeona de la Superliga. La Copa se le resistió en la final.

Su buen hacer en tierras levantinas le llevó al Barcelona. En tres temporadas vivió alegrías y decepciones. El peor momento de la carrera de Mari Paz fue con la elástica azulgrana. En el último entrenamiento de su segunda campaña (allá por mayo de 2010), la atacante se rompió el cruzado, el mismo que ya tenía tocado hacía tiempo. Con una Copa de la Reina, cerró su etapa culé.

Apareció su actual club, el RCD Espanyol. Era la ocasión perfecta para seguir compatibilizando el fútbol y sus estudios de fisioterapia. En el club perico está batiendo registros personales (su récord de goles en la Superliga era de 16). "El juego que hace el equipo me viene muy bien y me favorece", reconoce la pichichi de la competición.

Mari Paz tiene dos espinas clavadas: la selección y la Champions. De las convocatorias de España desapareció a la vez que se marchó de los terrenos de juego por su lesión en el cruzado. Estuvo en unas jornadas de convivencia en Las Rozas en enero, pero no entró en la convocatoria para el amistoso disputado en Santiago de Compostela. Sueña con un Europeo o un Mundial.

La otra espina, a la par que sueño, es jugar la Champions. Tras ganar la Liga con el Levante se fue al Barcelona y ahí perdió una de sus opciones. Mari Paz no descarta salir algún día al extranjero, pero tendría que ser una oferta llamativa y que pudiese seguir estudiando. Así es la nueve del Espanyol (un número que, por cierto, no le gusta), una futbolista que dicen que se parece al Kun Agüero, una espectadora a la que le gusta el juego de Iniesta, una jugadora que lucha por el pichichi de la Superliga femenina.

Casi todo el día en la Universidad

Muy pocas son las afortunadas que pueden vivir del fútbol femenino. Mari Paz no es una de ellas. Estudia Fisioterapia en la UAB (Universitat Autónoma de Barcelona) para labrarse un futuro cuando cuelgue las botas. La gallega define un día en su vida como "monótono". Y duro también. Coincide con Silvia Meseguer, con la que comparte vestuario. Su rutina es: clases durante el día, fútbol casi por la noche.

Levantarse a las siete y media de la mañana para ir a la Universidad. Dependiendo del día puede irse a casa a las 3 de la tarde o a las siete. Sin apenas parar, coge la mochila y se va a entrenar con sus compañeras de equipo. Acostarse a las doce y pico y repetir la historia al día siguiente. "Soy consciente de que las chicas no podemos vivir del fútbol y tenemos que estudiar para tener un futuro", reconoce la gallega.

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