La "guerreras" no quieren dejar de soñar

  • "Sube la adrenalina, sube la adrenalina", así, cantando a pleno pulmón festejaron las "guerreras" la clasificación para las semifinales del Europeo de Hungría y Croacia, reflejo fiel de la unión y confianza que destila una selección española femenina de balonmano, que mañana (18:00) buscará un puesto en la gran final ante Montenegro, la vigente campeona de Europa.

Redacción deportes, 18 dic .- "Sube la adrenalina, sube la adrenalina", así, cantando a pleno pulmón festejaron las "guerreras" la clasificación para las semifinales del Europeo de Hungría y Croacia, reflejo fiel de la unión y confianza que destila una selección española femenina de balonmano, que mañana (18:00) buscará un puesto en la gran final ante Montenegro, la vigente campeona de Europa.

Un viejo conocido del equipo español, al que las balcánicas ya privaron hace dos años del sueño de pelear por el oro en los Juegos Olímpicos de Londres, tras imponerse por 26-27 a las de Jorge Dueñas en las semifinales disputadas en la capital británica.

No estará mañana sobre la pista del Papp Laszlo Arena de Budapest la legendaria Bojana Popovic, la jugadora que cerró a España el camino hacia la final en Londres, pero Montenegro sigue contando en sus filas con algunas de las figuras más brillantes del panorama internacional como la cañonera Katarina Bulatovic.

Máxima estrella de un conjunto balcánico que posee una de las primeras líneas más poderosas del campeonato, con la presencia, además de la ya mencionada Bulatovic, que firmó nueve goles ante España en la semifinal olímpica, de la central Milena Knezevic y de la lateral izquierdo Marija Jovanovic.

Temibles lanzadoras a las que portera española Silvia Navarro ya desesperó en los octavos de final del Mundial de Brasil 2011, en los que la valenciana, cuyo papel se antoja de nuevo decisivo para poder vencer a las balcánicas, firmó un espectacular 65 por ciento de paradas, tras atajar 28 balones.

Una Silvia Navarro que necesitará la ayuda de una defensa, hasta ahora la mejor arma del equipo español, que deberá mostrarse más activa que nunca para evitar los lanzamientos de larga distancia, sin olvidar proteger la segunda línea, donde Montenegro cuenta con especialistas de la talla de la extremo Jovanka Radicevic.

Y es que las opciones de victoria de España pasan por mantener durante los sesenta minutos de juego la máxima intensidad defensiva, el pilar sobre el que se sustenta todo el juego de la selección, como reconoció el técnico español Jorge Dueñas tras la victoria del pasado miércoles sobre Dinamarca.

"Mantener la concentración en defensa durante todo el partido ha sido fundamental para atacar con alegría", señaló Dueñas, consciente de que los mejores momentos en ataque del equipo español han llegado cuando las jugadoras se han sentido respaldadas por una sólida defensa.

Un ataque en el que la selección española volverá a apostar por la máxima movilidad para generar los espacios necesarios para hacer llegar el balón a los extremos, donde una cada vez más protagonista Eli Pinedo y Carmen Martín jugarán un papel fundamental, así como para aprovechar la capacidad de penetración de las jugadoras de primera línea.

Ofensiva que necesitará además del acierto, como ya ocurrió ante Dinamarca, de jugadoras como la lateral Beatriz Fernández, que deberá aportar ese lanzamiento exterior del que España tantas veces adolece, y la pivote Eli Chávez, que partido a partido ha ido despejando las enormes dudas que suscitaba antes del inicio del campeonato.

Dudas que no ofrece la solidez defensiva del equipo montenegrino, que como señaló su entrenador Dragan Adzic, llega a esta semifinal con la "fortaleza suficiente", especialmente en defensa, para "enfrentarse con cualquier rival", aunque como reconoció hubiera preferido jugarse el puesto en la final con las danesas.

"Claramente yo hubiera preferido jugar con Dinamarca", señaló Adzic en declaraciones a la página web del Europeo, recelos que España confía en poder refrendar con un triunfo sobre las balcánicas, que permitiría a las de Jorge Dueñas disputar su segunda final continental, seis años después de colgarse la plata en Macedonia, el origen de la leyenda de las "guerreras".

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