Nubes para los Wallabies, cielo azul para los All Blacks

  • Australia dispone de cinco días antes de la final del Mundial frente a los All Blacks, el sábado en Twickenham, para resolver las incertitudes sobre la participación de algunos de sus mejores jugadores (Giteau, Folau, Sio).

En cambio, los All Blacks, en busca de su segundo título consecutivo, lo que sería una novedad, abordan el último partido del año al completo.

Los All Blacks afrontan su segunda final del Mundial consecutiva sin la menor nube en el horizonte. La semifinal frente a los Springboks (20-18) no ocasionó ninguna lesión seria en los neozelandeses, que deben reanudar los entrenamientos el martes en Pennyhill Park, habitual lugar de concentración del XV de Inglaterra, en Bagshot, al oeste de Londres.

Por otra parte, los neozelandeses recibieron la confirmación de que el capitán Richie McCaw no será "citado" ante la Comisión de disciplina por un presunto codazo al sudafricano François Low el sábado.

El contacto entre el codo de McCaw y la cabeza de Low había encendido las redes sociales en las horas que habían seguido al partido.

En cambio la victoria australiana sobre Argentina (29-15) dejó marcas. El centro Matt Giteau arrastra una "pequeña molestia en los aductores", mientras que el fullback Israel Folau dejó el terreno frente a los Pumas, debido a un tobillo doloroso que le había obligado a renunciar al partido de cuartos de final frente a Escocia. El entrenador Michael Cheika se mostró optimista sobre su presencia el sábado.

Por otra parte, el pilar Scott Sio, lesionado en un codo y ausente frente a los Pumas, volvió a correr. Su presencia podría permitir dar estabilidad al scrum australiano, puesto en aprietos por Escocia y Argentina.

Estas dudas no han impedido a Cheika adoptar un discurso movilizador. "No nos vamos a contentar con la satisfacción de haber llegado a la final", declaró este lunes.

Derrotados por los All Blacks (20-18) en semifinales el sábado, no es seguro que los Springboks salgan muy motivados para jugar con los Pumas por el tercer puesto, al menos es lo que piensa el seleccionador Heyneke Meyer, comparando la pasión con la que afronta el partido con "besar a tu hermana".

Para dejar liberarse mentalmente a sus jugadores de la derrota y para dar tiempo de recuperación, sus hombres solo volverán a entrenarse el miércoles.

"Nunca hay un partido que no signifique nada cuando te pones la camiseta la camiseta de los Springboks", afirmó por su parte el segunda línea Victor Matfield.

"Para mí es probablemente mi último partido con Sudáfrica. Quiero ganar ese último partido con los Springboks. Para uno o dos compañeros será su último partido también y queremos que sea especial", añadió el jugador de 38 años.

Meyer deberá por lo tanto afrontar este partido para ofrecer un adiós honroso a los que se van.

De cara al partido por el tercer puesto, los argentinos salieron frustrados de su derrota contra Australia el domingo (29-15) y afirmaron enseguida su voluntad de resurgir.

"Tras la derrota contra Australia, los más veteranos tomaron la palabra y dijeron que tenemos que levantar la cabeza ya para pensar en el próximo partido. No nos quedamos con esto. Vamos por más. Nos queda otra final", afirmó el wing Santiago Cordero, de 21 años.

Pero antes de afrontar a un equipo de los Springboks denso físicamente, el seleccionador Daniel Hourcade tendrá que resolver quién sustituye a los lesionados Juan Imhoff (conmoción cerebral), Juan Martín Hernández (costillas) y el capitán Agustín Creevy (muslo izquierdo), que están descartados.

Algunos jóvenes debutarán como titulares, como el hooker Julián Montoya, para intentar igualar el mejor resultado de los Pumas en un Mundial, con la tercera plaza en 2007.

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