Martes, 28.01.2020 - 05:18 h

Primer purito de Rodríguez en el podio del Tour

Joaquim "Purito" Rodríguez (Katusha) ya tiene su podio en el Tour de Francia. Objetivo cumplido. Subió en París como tercer clasificado al lado del británico Chris Froome y del colombiano Nairo Quintana, un escalón que le faltaba en el palmarés al ciclista español, un hombre espontáneo y atrevido. Por eso es el "Purito".

París, 21 jul.- Joaquim "Purito" Rodríguez (Katusha) ya tiene su podio en el Tour de Francia. Objetivo cumplido. Subió en París como tercer clasificado al lado del británico Chris Froome y del colombiano Nairo Quintana, un escalón que le faltaba en el palmarés al ciclista español, un hombre espontáneo y atrevido. Por eso es el "Purito".

El apodo le quedó grabado a fuego en 2001 cuando en un entrenamiento con el equipo ONCE quiso demostrar que iba sobrado de fuerzas simulando que se iba fumando un puro. Tenía 22 años, pero ya se le ocurrió vacilar a corredores como Laurent Jalabert. Eso sí, la ocurrencia le costó que después de la cena los veteranos del equipo le obligaran a dar unas caladas a un puro. Desde entonces, Purito.

Purito nació en Parets del Vallés hace 34 años. Un corredor que siempre ha sido tan espontáneo dentro como fuera de la carretera, ofensivo como pocos, a veces descontrolado, y casi imbatible cuando una carrera termina "picando" en alto, virtud que ha desarrollado gracias a sus condiciones de ultraligero. Mide 1,69 metros y pesa 55 kilos.

Su hay una cuesta, allí está Purito. Es un especialista en la conquista de muros, por ejemplo los de Montelupone (Tirreno-Adriático), Valdepeñas de Jaén y San Lorenzo de El Escorial (Vuelta a España), Aia e Ibardin (Vuelta al País Vasco), y la más prestigiosa, Huy, en la Flecha Valona.

Su paso por el ONCE fue de aprendizaje (2001-2003, en el Saunier Duval (2004-2005) ganó la Semana Catalana y fue rey de la montaña en la Vuelta, en el Caisse D'Epargne (2006-2009), siendo gregario, fue campeón de España y bronce en el Mundial. El catalán tras el paso por el equipo de Eusebio Unzue, apuntaba más alto.

En 2010 el Katusha le ofreció galones de jefe de filas, y Purito levantó el vuelo. Nada más fichar por el equipo ruso los triunfos llegaron en catarata. El primer año se proclama número uno mundial de la UCI. se llevó una etapa en el Tour y otra en la Vuelta, y logró su único podio en una grande: quedó tercero en la ronda española después de que Mosquera fuera descalificado por su positivo

Sin embargo, no se arrepiente de haber pasado muchos años a la sombra de otros líderes, como Alejandro Valverde:

"Sin esa fase no sería el mismo ciclista de ahora. La ocasión de liderar un equipo me ha llegado cuando tocaba, con la madurez necesaria para afrontar grandes retos".

Después de ganar otras dos etapas en la Vuelta 2011, llega la hora de la explosión definitiva. En 2012 uno de sus grandes sueños como ciclista. Ganó una clásica de prestigio: la Flecha Valona, fue segundo en el Giro, tercero en la Vuelta y otra vez número uno mundial.

Residente en Andorra y culé (seguidor del FC Barcelona) hasta la médula, Purito planificó la temporada 2013 con un objetivo claro: podio en el Tour de Francia. Una edición con poca contrarreloj y mucha montaña. "Ahora o nunca", dijo.

Salvó los tragos de contrarreloj, su calvario como ciclista. Admite que cuando ve un cronómetro va "para atrás". Y aún bromea con sus aptitudes en la lucha individual. En el Dauphiné, tras ser apalizado por Froome dijo ante los micrófonos: "Tranquilo, lo puedo hacer peor".

Pero su condición de corredor diesel le permitió llegar a la tercera semana de la "grande boucle" en momento dulce. Y lo aprovechó en el último asalto. En el ascenso a Semnoz, la víspera de llegar a París, se marchó en la subida junto a Froome y el colombiano Nairo Quintana.

No ganó la etapa, pero entre él, el líder y Nairo desalojaron a Alberto Contador del podio. Tercer puesto para el catalán. Por fin la historia le sonreía. Le devolvió al madrileño la "afrenta" de haberle quitado la Vuelta en aquella etapa memorable de Fuente Dé, cuando por un despiste perdió la Roja.

"Me han sacado los ojos", dijo en la primera etapa pirenaica,, pero en la hora de la verdad vio perfectamente la jugada, la que le llevó al podio de París. Una foto inolvidable para el Purito, sonriente, con sus hijos, en el podio junto a Froome y Nairo Quintana. "Un sueño inolvidable".

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