Domingo, 19.08.2018 - 23:42 h
Un mito del tenis que no tiene fin

Rafa Nadal, espectacular, vuelve a hacer historia y gana su 11º Roland Garros

El tenista español se impuso en tres sets al autriaco Thiem en un partido donde el manacorí se ha llevado un gran susto al sufrir calambres.

Rafael Nadal celebra con el trofeo después de ganar su undécimo título del Abierto de Francia contra Dominic Thiem (EFE / EPA / CHRISTOPHE PETIT TESSON)
Rafael Nadal celebra con el trofeo después de ganar su undécimo título del Abierto de Francia contra Dominic Thiem (EFE / EPA / CHRISTOPHE PETIT TESSON)

Extraterrestre, máquina, feroz, competidor, leyenda, sobrenatural, mito... Se han acabado ya los calificativos para hablar de Rafa Nadal, no en vano, ha mordido la Copa de los Mosquetero en once ocasiones. Un gesta. Rafa Nadal ha vuelto a hacer historia al conquistar su undécimo Roland Garros,  en esta ocasión ante al austríaco Dominic Thiem por 6-4, 6-3 y 6-2 en dos horas y 42 minutos. El tenista español suma ya 17 títulos de Grand Slam. El de esta tarde ha sido un grandísimo partido donde el manacorí no ha cedido ni una sola manga y no ha dado opción al rival. Con la espectacular victoria mantiene el nº1 del mundo.  Al levantar su Copa de los Mosqueteros no ha aguantado las lágrimas. 

Y eso que Nadal estuvo a punto de convertirse en humano y nos heló a todos el cuerpo durante unos minutos. Fue en el último set cuando el español sufrió un pequeño susto en el cuarto juego al sufrir calambres en su mano izquierda. El percance al final quedó en nada y el tenista español no dejó de sumar juegos.

El manacorí no parece de este mundo y se sitúa a tres títulos Grandes de Federer. Las cifras del torneo son de récord. En el Roland Garros del año pasado Nadal no cedió ni un solo set. En esta edición solo ha perdido uno en cuartos de final. Nadal lleva ya 11 Roland Garros, un Abierto de Australia (2009), dos Wimbledon (2008 y 2010) y tres Abiertos de Estados Unidos (2010, 2013 y 2017). 

Rafa Nadal ha sufrido calambres en la final
Rafa Nadal ha sufrido calambres en la final

Nadal, el rey de la arcilla dominó de cabo a rabo el partido, ante Thiem, el aspirante a romperle la hegemonía, al que jugó tácticamente con inteligencia, con bolas altas al fondo de la pista. "¿Traspaso de poderes?", se interrogaba la portada de la revista oficial de Roland Garros. Había motivos para cuestionarse la hegemonía del español.

El tenista austriaco, de golpes demoledores y piernas rápidas, había sido el único en ganarle en la tierra batida en un espacio de poco más de un año. En Roma en 2017, y hace un mes y medio en Madrid. Partidos todos ellos a tres mangas, no a cinco como la de esta final.

El murmullo circulaba por las gradas y las inmediaciones de la Philippe Chatrier. Thiem, de 24 años, estaba más maduro que el pasado año y presumía del mejor bagaje de victorias en el torneo de tierra de este año: 26 triunfos.

El partido se inició con un público dividido, aunque ligeramente favorable al español. Se vieron varias banderas del país de Nadal. La lluvia que tanto se barruntaba no compareció finalmente en la Philippe Chatrier. Del cielo encapotado se pasó a un tímido sol.

Nadal no tardó en hacerle saber a su sucesor quién manda en la Philippe Chatrier, la pista en la que levantó la Copa de los Mosqueteros en diez ocasiones desde 2005 -once con la de este domingo-.

"Ha sido increíble, he jugado un partido muy bueno. Dominic ha jugado un buen tenis. Es un amigo y es uno de los jugadores que el torneo necesita", dijo desde la pista el tenista español más laureado de la historia. "Estaba muy preocupado en el tercer set cuando me dio un calambre (en el brazo). Es imposible pensar en algo así", confesaba el español, quien alabó el tenis "agresivo" y el golpe de derecha de su rival.

Tras ganar Nadal al saque en el primer juego, quebró el servicio del austriaco a la quinta oportunidad de 'break'. Ambos batallaron durante más de ocho minutos, para un 2-0 en el marcador que menguó las aspiraciones de Thiem. Otra vez se veía abajo, en intercambio de golpes y en el electrónico de la Philippe Chatrier, delante de un rival imperturbable en su ruta hacia el undécima título de campeón parisino.

El mallorquín supo administrar esa ventaja con sencillez, afrontando y salvando un único punto de 'break' en contra durante el séptimo juego (5-2). Poco después se anotó la segunda manga por 6-3 y encarriló con ello el éxito, ante un oponente al que solo un milagro podría servirle. Remontar dos mangas a Nadal, en un partido al mejor de cinco sets y sobre la tierra batida de Roland Garros; ése era el particular Everest que Thiem debería encarar en su sueño de ganar el campeonato.

Tal hazaña no se vio bajo el seminublado cielo de París, pese al susto que el número 1 del mundo dio en plena tercera manga, cuando sufrió un calambre en la mano izquierda y pidió la asistencia del fisioterapeuta; Nadal tenía el dedo corazón rígido e interrumpió el cuarto juego, pidiendo disculpas al árbitro por ese parón. Antes, ya había roto el servicio del centroeuropeo (3-1) y había cogido carrerilla hacia la victoria definitiva.

Finalmente, ese contratiempo físico no pasó a mayores y en el séptimo juego quebró de nuevo el saque de Thiem (5-2), para a continuación abrochar la conquista del título parisino en el quinto 'match point'. El extenista australiano Ken Rosewall, toda una leyenda en el mundillo del tenis, entregó a Nadal su undécima Copa de los Mosqueteros.

Batalla corta con susto

Para levantar el trofeo, Nadal tuvo que apear al italiano Simone Bolelli (130 del mundo) en primera fase; al argentino Guido Pella (78), en segunda; al francés Richard Gasquet (32), en tercera; y al alemán Maximiliam Marterer (70), en octavos. Los argentinos Diego Schwartzman (undécimo) y Juan Martín del Potro (sexto) fueron sus víctimas en cuartos y semifinales, respectivamente.

Schwartzman fue el único jugador que pudo robarle un set a Nadal en este torneo. El argentino dejó el récord de sets ganados seguidos del español en Roland Garros en 37, por debajo de los 41 del extenista sueco Björn Borg.

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