Viernes, 19.01.2018 - 14:05 h

Nadal vence a Dimitrov en 5 horas épicas y jugará la final de leyendas en Australia

Rafa Nadal reinó en la épica (6-3, 5-7, 7-6, 6-7, 6-4) en un partido de cinco horas en el que Dimitrov se levantó en el segundo set y en el cuarto y peleó pese a estar contra las cuerdas.

Nadal sacó su garra en los momentos más complicados extenuando a un casi perfecto Dimitrov. El domingo, final de leyendas con Federer. Se reedita la cita de 2009.  

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Nadal vence a Dimitrov en 5 horas épicas y jugará la final de leyendas en Australia

Todo corazón, todo fuerza, todo voluntad, todo resistencia, todo tenis... Para jugar una final entre dos leyendas había que demostrar serlo una vez más en las semifinales. Nadal se enfrentó a una roca. Dimitrov, además de cañonero con su saque, se sumó a la mentalidad del propio Nadal para repeler todos los golpes posibles, pero ni así fue posible vencer al manacorí. El búlgaro se repuso al 1-0 de Nadal, llevó al 'tie-break' el tercer y cuarto set, pero claudicó en el quinto y no pudo evitar una final Nadal-Federer en Australia siete años después.HE'S DONE IT!

Rafael #Nadal is through to the #AusOpen final against Roger #Federer! pic.twitter.com/ZnIqKdO5ei— #AusOpen (@AustralianOpen) 27 de enero de 2017

Nadal eligió sacar consciente de su mejora en el servicio, algo que podría hacerle dominar a Dimitrov desde el principio. El búlgaro demostró haber estudiado a su rival, respondiendo con profundidad a las derechas del español, y llevando el primer juego al 'deuce'. 

Eso sí, una vez Nadal cogió la manija, ya no la soltó. El español se llevó el primer juego con sufrimiento e inició el asalto al primer set. Dimitrov se mostró intratable en los primeros servicios, haciendo juegos en blanco con su potente saque, pero su acierto llegó hasta el cuarto juego. 

En el mismo, Nadal se movió en el fondo de la pista a la velocidad de la luz y con sus potentes reveses desarboló el juego del búlgaro. El primer 'break' estaba servido y el set, encarrilado. 

Nadal ya no falló más con su saque y pese al pundonor de su rival, finiquitó el primer set en el que jugó un tenis casi perfecto con un 6-3.Dimitrov renace pero Rafa es el rey del 'tie-break'

Con el saque de inicio, Dimitrov le dio de su propia medicina a Nadal. Si el español había encarrilado el primer set con un break' que le hizo irse hasta el 4-1, Dimitrov hizo lo propio en el segundo set. Parecía todo dispuesto para el empate del búlgaro, pero nunca se puede dar por muerto a Rafa Nadal, y mucho menos a este Nadal, hábil de piernas restándolo absolutamente todo desde el fondo de la pista.

Le devolvió el 'break' al búlgaro, salvó cuatro bolas de set con un 'passing shot' 'Marca Rafa' y puso las tablas (5-5) para los sets finales con las espadas en todo lo alto. 

Dimitrov, tenista de múltiples recursos, no se amilanó, y dominó con su saque para ponerse 6-5. Nadal tenía que ir a contracorriente y el fuelle no le dio para más en el segundo set. Una doble falta decantó el set para Dimitrov, que empataba el partido en su mejor momento (5-7).

Estaba en estado de gracia el búlgaro, pero Nadal no cedió. Los primeros cuatro juegos del tercer set, el decisivo, fueron una lucha encarnizada entre los dos tenistas, que se agarraron a la pista para mantener sus respectivos, servicios.

Ahí apareció el Nadal más agresivo. Llevó hasta la extenuación a Dimitrov y le hizo un 'break' que le puso con 3-2. Pero era una lucha de titanes. Dimitrov no es que no cediese, es que respondió con otro 'break' y se puso 3-4 arriba dejando a Nadal contra las cuerdas.

No podía fallar, y no lo hizo. El manacorí remó con su saque, apretó al resto sin éxito y llevó el partido hasta un 5-5 en el que se paró. Al parecer, un aficionado se desmayó en la grada, lo que dio lugar a la imagen de los tenistas calentando de nuevo en la pista.

Con Dimitrov al saque, la presión era para Nadal. Con su mentalidad de repeler todos los golpes, el español logró forzar el 'tie-break', un desempate que se  presagiaba apretado.

Nadal rozó el set con las manos poniéndose 5-3 en un derroche de agresividad y tesón desde el fondo de la pista, pero un revés tonto y un 'ace' de Dimitrov igualaron de nuevo 5-5. El problema para el búlgaro fue que a la hora de la verdad, Nadal ha recuperado las sensaciones de campeón, y se llevó el tercer set en el 'tie-break' con dos puntos consecutivos. El partido se inclinaba del lado del español.Dimitrov instaura la épica

Después de lo visto en el 'tie-break' estaba claro que el cuarto set iba a ser una lucha fratricida. Dimitrov, que encajó un golpe muy duro al perder el tercero, siguió a lo suyo. Esta vez sacaba Nadal, pero el búlgaro fue respondiendo a los sets de Nadal ganando sus saques, e impidiendo al español gozar de bolas de 'break'.

Pasadas las tres horas de juego en el sexto juego del cuarto set, la igualdad estaba en todo lo alto. Nadal tendría que llevarse a sí mismo y a su rival al límite para ganar.

No hubo manera de distanciarse. El segundo 'tie-break' de la noche estaba servido alcanzando las cuatro horas de juego. Fue épico. Nadal comenzó bien pero se desinfló. Dimitrov se puso 2-4 y el manacorí no pudo reaccionar. 7-4 y todo al quinto set.Casi cinco horas y Nadal ganador

Todo hacía presagiar otro 'tie-break'. Cuatro horas de partido dejaban a los tenistas exhaustos, pero Rafa Nadal solo hay uno.

Le tocó remar a contracorriente con Dimitrov empezando con el servicio, y cuando parecía estar en la lona, con 3-4 abajo, revivió como siempre para empatar el partido y hacerle un 'break' a Dimitrov en el siguiente juego. 

Fue el principio del fin de Dimitrov. Nadal sirvió para ganar y disfrutó de tres bolas de partido. A la tercera, fue la vencida tras cuatro horas y 56 minutos. Épico Nadal. Vuelve a una final de Grand Slam tres años después tras Roland Garros 2014, y disputará la final de leyendas contra Federer.

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