Domingo, 19.11.2017 - 06:07 h

La ONU alerta del deterioro de la situación y subraya que los civiles "pagan un precio muy alto"

La coordinadora humanitaria de Naciones Unidas en República Centorafricana (RCA), Najat Rochdi, ha alertado este martes del deterioro de la situación en el país, subrayando que los civiles "pagan un precio muy alto" a causa de la violencia.

"Una vez más, los civiles siguen pagando un precio muy alto por los enfrentamientos entre grupos armados", ha dicho, después de que varios de ellos hayan tomado diversas localidades del país, entre ellas Bocaranga y Niem, forzando a miles de personas a huir.

La ONU ha indicado que la inmensa mayoría de los 15.000 residentes de Bocaranga y de los 8.000 de Niem escaparon de las localidades hacia zonas inhabitadas, quedando lejos de la entrega de ayuda humanitaria.

Asimismo, los ataques contra trabajadores humanitarios llevaron a varias organizaciones a suspender sus operaciones en la zona.

"Al huir, la población no queda sólo alejada de la asistencia que necesita, sino que además es más vulnerable ante las adversidades y los abusos de los grupos armados, así como de la destrucción de sus propiedades", ha valorado Rochdi.

En este sentido, ha advertido sobre un posible nuevo brote de violencia en el oeste y el este del país, resaltando que las capacidades operacionales de la comunidad humanitaria están ya bajo mucha presión.

"El surgimiento simultáneo de nuevos brotes de tensión en varias regiones exacerbará sin duda la ya frágil situación de miles de desplazados y de las comunidades que están empezando a recuperarse de las reiteradas crisis", ha manifestado.

Rochdi ha recordado que hasta la fecha sólo se ha recaudado el 30 por ciento de los fondos reclamados, pidiendo a la comunidad internacional que "no abandone" a RCA y resaltando que "la mitad de la población necesita ayuda para su supervivencia".

El país lleva sumido en el conflicto desde 2013, cuando los antiguos rebeldes de Séléka, principalmente musulmanes, se hicieron con el poder y depusieron al entonces presidente François Bozizé, provocando la aparición de milicias 'antibalaka', de mayoría cristiana, que actuaron en represalia.

Actualmente, en el país hay más de 500.000 desplazados internos y 2,2 millones de personas, casi la mitad de la población, necesitan ayuda humanitaria, según la ONU.

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