Sábado, 16.12.2017 - 06:21 h

Alemania rechaza la retórica belicista tras el atentado: "No estamos en guerra"

La prudencia también predominó en las portadas de los diarios, incluyendo la prensa popular.

Una reacción que contrasta con la de Francia, por ejemplo. Merkel no quiere dar alas a la extrema derecha. 

Merkel dice que no hay certeza pero sí una base para pensar que ha sido un atentado terrorista

Pese al atentado ocurrido en pleno corazón de Berlín, Alemania rechaza la retórica belicista, un caso singular comparado con otros países, debido, en parte, a su historia.

"Me he sentido muy orgullosa estos últimos días por la calma con la que un gran número de personas han reaccionado a la situación", juzgó esta semana la canciller, Angela Merkel.

Y ello, pese a que el ataque del lunes en el que un camión embistió contra los visitantes de un mercado navideño de la capital alemana matando a 12 personas, podría constituir un antes y un después en la manera de confrontar la cuestión securitaria en el país.

Esta semana, el ministro de Interior de la región de Sarre (oeste), Klaus Bouillon, llegó a hablar de "estado de guerra" tras el ataque, lo que le costó una llamada al orden y tuvo que prometer "evitar [recurrir] a este concepto a partir de ahora".

La prudencia también predominó en las portadas de los diarios, incluyendo la prensa popular.

En Alemania, se intenta no atizar el miedo, subrayó el presidente del gobierno de Sajonia-Anhalt (oeste), Reiner Haseloff. "No estamos en guerra [...] y no dejamos que los salafistas lleven a cabo una guerra en nuestro país", declaró al diario Mitteldeutsche Zeitung.

Por otro lado, "aquí, asociamos la guerra con una forma de violencia organizada entre Estados, y en numerosos casos históricos, Alemania era el agresor, por eso somos reticentes" a emplear este término, indicó Tuschhoff a la AFP.

Además, el gobierno quiere evitar darle un enfoque belicista a la situación, lo que alentaría el discurso de la derecha populista de Alternativa por Alemania (AfD), que suele denunciar a los inmigrantes y al islam en su conjunto.

Una reacción que contrasta con la de Francia, por ejemplo. Al día siguiente de los ataques del 13 de noviembre de 2015 en París, que dejaron 130 muertos, el presidente francés, François Hollande, habló de un acto de guerra y decretó el estado de emergencia, sin que esto causara gran debate.

Una retórica similar se utilizó tras los ataques ocurridos en Bélgica en marzo de 2016, o anteriormente, en Estados Unidos.

"En Estados Unidos, el concepto de guerra fue introducido por los actos de terrorismo", como en Francia, consideró Christian Tuschhoff, experto en temas de terrorismo internacional de la Universidad Libre de Berlín.

Por otro lado, una presencia generalizada de patrullas de soldados armados, que se ha vuelto corriente en Francia, continúa siendo tabú en Alemania.

Tras el periodo nazi, el país limitó estrictamente en su Constitución las posibilidades de intervención del ejército.

El gobierno anunció estos últimos meses que endurecerá las medidas migratorias, creará empleos de policías, extenderá la videovigilancia y acelerará la expulsión de aquellos solicitantes de asilo cuya petición haya sido rechazada, como era el caso del presunto autor del atentado del mercadillo navideño.

Pero, aún así, la posibilidad de decretar el estado de emergencia, que daría poderes especiales a la policía, no se ha planteado.

"Si protegemos todo, controlamos todas las entradas de los espacios públicos, esto no se correspondería con una cultura de apertura, que es la nuestra", juzgó el miércoles el alcalde de Berlín, Michael Müller.

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