Viernes, 24.11.2017 - 16:26 h

El Frente Democrático Nacional tilda de "herramienta de guerra psicológica" la oferta de amnistía de Duterte

El Frente Democrático Nacional de Filipinas (NDF) ha tildado este miércoles de "herramienta de guerra psicológica" la oferta de amnistía formulada el 16 de septiembre por el presidente del país, Rodrigo Duterte, a los guerrilleros comunistas que se entreguen.

"El último plan de Duterte para garantizar una 'amnistía general' a los combatientes del NEP --Nuevo Ejército del Pueblo, brazo armado del Partido Comunista de Filipinas-- que se rindan no es más que una herramienta de guerra psicológica para crear divisiones en el movimiento revolucionario y difundir una imagen falsa de magnanimidad entre el público general", ha indicado en su comunicado.

En el mismo, el secretariado general del NDF ha resaltado que "la idea de una amnistía general es absolutamente inaceptable", argumentando que "viola la letra y el espíritu de las negociaciones de paz".

Así, ha recordado que la Declaración Conjunta de La Haya "creó un marco para las negociaciones de paz con una amnistía mutua de combatientes del NEP y soldados del Ejército, como parte del acuerdo para poner fin a las hostilidades".

"La Declaración Conjunta de La Haya estableció el principio de que las negociaciones no tratan sobre la rendición de una de las partes, sino de que ambas terminen el conflicto armado alcanzando acuerdos para hacer frente a las causas sociales, económicas y políticas del conflicto armado", ha subrayado.

Por ello, ha reiterado que "la última idea de Duterte sobre una amnistía viola la letra y el espíritu de las negociaciones de paz, ya que condiciona la misma a la rendición de combatientes del NEP antes incluso de que haya un acuerdo entre las partes sobre cómo hacer frente a las causas del conflicto armado".

"La última idea de Duterte sobre una amnistía es diferente de su promesa de mayo de 2016 (...) de conceder una amnistía a todos los presos políticos en cárceles del país como medida de generación de confianza para el reinicio de las negociaciones de paz", ha manifestado.

El NDF ha destacado que "dicha promesa (...) ha sido distorsionada y convertida en una herramienta de guerra psicológica bajo los consejos de los locos de la guerra que le rodean", entre los que ha citado al ministro de Defensa, Delfín Lorenzana, el asesor de Seguridad Nacional Hermogenes Esperon, y el jefe del Ejército, Eduardo Año.

"Si Duterte es realmente serio sobre abordar la paz con el NDF, debe escuchar el sabio consejo del jefe de su panel de negociaciones, Silvestre H. Bello III, quien sabe sobre la historia de las negociaciones de paz y la postura del NDF en muchas cuestiones, en lugar de los militaristas favorables a Estados Unidos, que no saben más que guerrear contra el movimiento revolucionario y el pueblo", ha remachado.

A principios de septiembre, Duterte descartó volver a las conversaciones oficiales de paz con el Partido Comunista de Filipinas si el NEP no detiene sus ataques. "No habrá conversaciones hasta que se declare un alto al fuego, punto", recalcó.

En respuesta, el líder de las negociaciones del lado insurgente, Luis Jalandoni, señaló que el hecho de que el Gobierno quiera frenar los ataques de la guerrilla es "ridículo" si se tiene en cuenta que los soldados filipinos están atacando las bases de los rebeldes.

Los rebeldes maoístas anunciaron a principios de enero el fin del alto el fuego con el Gobierno a partir del 10 de febrero, acusando al presidente de incumplir los términos del acuerdo de alto el fuego firmado en agosto de 2016.

"El Gobierno no ha cumplido con su obligación de amnistiar y liberar a todos los presos políticos", resaltó el portavoz del NEP, Ka Oris, recordando que las liberaciones debían haber tenido lugar 60 días después del anuncio del alto el fuego.

El alto el fuego fue pactado en Oslo como parte de un acuerdo que tiene como objetivo acelerar el proceso de paz y acabar con un conflicto que comenzó hace más de 50 años y que se ha cobrado la vida de alrededor de 40.000 personas.

El NEP, brazo armado del partido comunista integrado por unos 3.000 hombres, opera principalmente en el este y el sur de Filipinas.

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