Martes, 18.06.2019 - 05:51 h

Detenidos siete seguidores de la opositora Victoria Ingabire por su presunta vinculación a "grupos armados"

La Policía de Ruanda ha anunciado este miércoles la detención de siete seguidores de la opositora ruandesa Victoria Ingabire, asegurando que todos ellos "están vinculados a grupos armados que operan en un país vecino".

En su comunicado, la Policía ha indicado que "tres de los sospechosos (...) fueron interceptados cuando se dirigían a recibir entrenamiento militar fuera de Ruanda".

"El reclutamiento ha estado en marcha desde hace algún tiempo, con la Policía investigando la red", ha apuntado, añadiendo que estos tres detenidos "dieron detalles que llevaron al arresto de cuatro presuntos reclutadores".

Asimismo, ha apuntado que entre los detenidos figura Boniface Twagirimana, vicepresidente primero del partido opositor Fuerzas Democráticas Unidas (FDU), la formación de Ingabire.

Las FDU han publicado un comunicado criticando las detenciones y subrayando que el partido "se opondrá a todo tipo de intimidación" y que "continuará denunciando la deriva totalitaria de la dictadura del Frente Patriótico Ruandés (FPR) --el partido gubernamental--".

Ingabire fue condenada en 2012 a 15 años de cárcel por conspirar para formar un grupo armado y negar el genocidio de 1994. La opositora regresó a Ruanda desde exilio en Países Bajos para presentarse a las elecciones de 2010, pero fue apartada de las mismas e imputada por negación del genocidio.

Ingabire, perteneciente a la comunidad hutu, fue imputada por denunciar la muerte de hutus a manos de las milicias tutsis y por preguntar públicamente por qué no figuraba ninguna víctima hutu en el memorial sobre la matanza de 1994.

Las detenciones han tenido lugar un día después de la liberación de la opositora Diane Shima Rwigara, quien fue detenida junto a su madre y su hermana en el marco de las investigaciones contra ella y su familia por presunta falsificación y evasión fiscal.

La Policía ruandesa confirmó el lunes la detención de la opositora -quien fue apartada de las elecciones presidenciales celebradas en agosto-- y sus familiares, cerca de una semana después de que su hermano denunciara su arresto durante una redada en su vivienda en la capital, Kigali.

Las últimas elecciones se saldaron con la victoria del presidente, Paul Kagame, quien se impuso con más del 98 por ciento de los votos, una amplia mayoría que le permite continuar en el poder más allá de los 17 años que ya lleva en el cargo.

Kagame partía como gran favorito debido a las trabas que ha encontrado la oposición para lanzar un candidato que realmente desafiara su dominio. Una vez ganados los comicios, el actual dirigente de Ruanda podría extender su mandato hasta 2034, lo que supondría casi 40 años de gobierno al frente de la nación africana.

El actual presidente, que tiene 59 años, es el único dirigente que ha conocido Ruanda desde el inicio del nuevo milenio. Comandó la fuerza rebelde que acabó con el genocidio de 1994 y se convirtió en vicepresidente hasta que en el año 2000 escaló a la Jefatura del Estado como presidente de un gobierno interino al que pusieron fin los comicios de 2003, los primeros que ganó.

Kagame se hizo con el reconocimiento de la comunidad internacional por llevar a cabo una recuperación económica, pacífica y rápida tras el genocidio de 1994, cuando unos 800.000 tutsis y hutus moderados perdieron la vida.

Asimismo, el mandatario también ha sufrido duras críticas por parte de grupos de defensa de los Derechos Humanos, que lo han acusado de abusos y torturas, así como de represión contra la oposición y los medios de comunicación independientes.

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