Domingo, 22.09.2019 - 02:34 h

La caída de un banco del G-6 dinamita la tesis de Guindos de demonizar a las cajas

El Gobierno prefería, hasta hace unos días, la opción Bankia pero frenó sus planes ante el temor de que Bruselas lo considerase ayuda de Estado.

La intervención del Popular se ha hecho bajo las directrices del Mecanismo Único de Resolución europeo que busca evitar que se ponga en juego dinero de los contribuyentes.

El ministro de Economía, Luis de Guindos

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha repetido en los últimos años dos mantras: que la crisis del sistema financiero español fue consecuencia de la mala gestión de las cajas y que aquí no se han rescatado entidades, sino depositantes. La compra del Banco Popular por el Santander, por sólo un euro, se ha llevado por delante ambas premisas. De hecho, ha quedado demostrado que los bancos 'tradicionales' -tantas veces puestas por el Ejecutivo como ejemplo de salud financiera- también tenían sus miserias.

“¿Por qué en 2009 y 2010, cuando la prima de riesgo estaba en 75 puntos, no se tomó la decisión de inyectar ese capital, cambiar a todos los gestores de las cajas de ahorros o eliminar el gobierno corporativo pésimo que teníamos y la influencia política pésima que existía en esas entidades? ¿Por qué no se hizo?”, se preguntó Guindos en febrero durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados. Era su tesis, que en las cajas se actuó tarde, cuando no quedaban más opciones que el dinero público.

Cuando Guindos compareció en el Congreso, hace sólo cuatro meses, el Banco Popular ya estaba en crisis, aunque perfilaba la llegada a la presidencia de Emilio Saracho como revulsivo para encontrar un comprador y paliar la gestión de su antecesor, Ángel Ron. No ha surtido efecto.

Al final, ante la ausencia de liquidez y de fondos con los que poder operar, el Banco Central Europeo (BCE) desencadenó la intervención del banco este martes y activó el Mecanismo Único de Resolución Europeo (MUR). Su primera decisión: encontrar un comprador. La junta directiva del MUR y el Frob español (el Fondo de Rescate Ordenado Bancario) buscaron candidatos y apareció el Santander como alternativa. Si no hubiera sido así, el siguiente paso era la separación de activos (sanos y tóxicos), la creación de una entidad puente y, en último término, la liquidación.Un rescate redactado por la UE

Tras hacerse oficial el rescate de la mano de Santander, la premisa de Luis de Guindos es que no ha conllevado dinero público. No ha sido por la mera voluntad del Ejecutivo, sino porque el MUR está en marcha desde enero de 2016 con el principal objetivo de no volver a inyectar dinero público en caso de caída de una entidad con problemas. Por eso, la primera opción que se intenta es encontrar un comprador privado (una vez reducido a cero su capital). Si eso no sucede, el MUR cuenta con un colchón que aportan las propias entidades, que deberá alcanzar los 55.000 millones de euros en 2023.

Hasta hace unos días la opción preferida por el Gobierno español para solventar el futuro del Popular era Bankia, de la que el Frob controla el 65% del accionariado tras la inyección de 22.000 millones de fondos públicos en 2012. Si esa compra hubiera salido adelante, Bruselas sí podría haber dicho que se estaba jugando con dinero del contribuyente. Por eso, Economía dio un paso atrás en la opción Bankia, ante el temor de que quedara bloqueada y, de nuevo, dejase en el aire el futuro del Popular.

Ana Botín recalcó que el rescate de su competidor no ha sido por indicación del Ejecutivo. “No hemos recibido ninguna presión de nadie. Tenemos responsabilidad fiduciaria con nuestros accionistas y responsabilidad con nuestros clientes”, enfatizó. No hubo presiones pese a que fue el BCE y el MUR quienes ‘invitaron’ a participar en la subasta final. Una invitación que también se hizo a BBVA y Bankia,  pero sólo Santander presentó oferta. “La presentamos ayer y se ha firmado esta mañana”, aseguró Botín en referencia a la madrugada del miércoles.

BBVA no lo hizo, en palabras de su presidente Francisco González, porque su aproximación "es totalmente distinta". "Nuestro proyecto es transformar el banco en una empresa digital y por ello cuando estudiamos bancos físicos como Popular somos extraordinariamente exigentes en términos de valoración", indicó ayer tras una conferencia en Madrid.

Santander se presentó a pesar de que hace sólo unas semanas decidió no hacer una oferta en firme por su competidor, porque la prima a la que aspiraba la dirección del Popular le parecía excesiva. Entonces, también mostraron interés BBVA y Bankia. Ninguno de los bancos realizó en mayo una propuesta definitiva.

La solución ha llegado desde España, en contra de los criterios que defiende el propio BCE. Desde hace meses, el organismo encabezado por Mario Draghi recalca que quiere fusiones transfronterizas. Es la forma de compartir riesgos y crear un sistema bancario más “resiliente” a las crisis. “La situación actual, donde la supervisión es común, pero las consecuencias de los fallos bancarios siguen siendo predominantemente nacional, no debe durar”, aseguraba hace unos días Peter Praet, miembro del comité ejecutivo del BCE. Eso es, exactamente, lo que acaba de pasar.

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